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¿Qué pensó Baumgartner al borde del abismo? Por Eduardo García Rojas

 

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.

Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.” (Nietzche)

TIGRES DE PAPEL

Le dan el premio Nobel de Literatura a un chino y se arma la gorda. Se arma la gorda porque aquí, en España, casi nadie conoce al chino, un tal Mo Yan. Leo opiniones diversas sobre el Nobel y el chino ganador. Y mientras repaso en el disco duro de mi memoria a cuántos escritores chinos habré leído en mi vida, solo recuerdo a Mao Zedong/Mao Tse-Tung, que no era buen escritor aunque sí que vendió uno de sus libros, el Libro Rojo, por esas tierras del mundo e incluso hizo que los imbéciles maoístas a los que tuve la desgracia de conocer cuando era apenas un adolescente defendieran algo tan indefendible como fue eso que se conoció como revolución cultural. Parafraseando a Mao: tigres de papel. No he leído muchos premios Nobel, por lo que no me rompo las vestiduras si se lo conceden a uno o a otro. O a una y a otra. Pero creo que sí hicieron justicia cuando se lo entregaron a John Steinbeck, de quien ahora leo un apasionante libro de viajes: Por el mar de Cortés.

A UN PASO DEL VACÍO

Leo todo lo que se publica sobre el salto estratosférico de Felix Baumgartner. Y no me canso de ver el momento en que el hombre da el último paso para lanzarse al vacío enfundado en su traje de astronauta. Me pregunto que tuvo que pensar desde esa altura, así como lo que le pasó por la cabeza mientras rompía la barrera del sonido que siempre he imaginado como un grito horrendo que se quiebra y deja paso a un alarmante silencio. Baumgartner aterriza en la superficie desértica de Roswell, Nuevo Méjico, tras alcanzar una velocidad de vértigo: 1.137 kilómetros por hora. Resulta curioso e inquietante que el hombre del salto se pusiera de rodillas y le asomaran las lágrimas a los ojos cuanto tocó tierra en Roswell. Roswell, paraíso de ufólogos, ese territorio donde dicen que una vez el ser humano experimentó con extraterrestres.

IRA DE TITANES

Extraterrestres me parecen los veinte aficionados “de todo el mundo” que según informa una nota de prensa visitaron las localizaciones del rodaje de escenas de la película Ira de Titanes tras ganar una promoción de Turismo de Tenerife y Warner Bros. Pictures. Se rodaron algunas escenas incluso. Escenas de las que no revela la autoría del director pero que se les enviará a cada uno de ellos en respectivos dvd. Al parecer, se hizo la misma maniobra con la primera entrega, Furia de titanes, un remake, que dicen los anglosajones, de una deliciosa película en la que Laurence Olivier interpretaba a Zeus y Ursula Andress a Afrodita. No podía ser menos.

LOS ODIO, CORDIALMENTE

Liam Neeson hace de Zeus en las dos nuevas películas, La furia y La ira de titanes. Neeson, como Nicolas Cage, es uno de esos actores a los que detesto con toda la cordialidad del mundo. Es decir, que evito ver cualquiera de las películas por las que asoma la cabeza.

LO MISMO ME PASA CON LA ÑORA

Lo mismo me está pasando con la consejera de Cultura del Gobierno de Canarias, Inés Rojas. Pero si bien soy consciente que con Neeson y Cage el fenómeno es producido por una extraña antipatía cinematográfica, en el caso de Inés se debe a que tengo la sensación de que me toma por idiota sin haberme preguntado. Actitud que quizá explique su capacidad para tomarles el pelo a los culturetas que habitan estas islas abandonada de la mano de los dioses. Pero ojo conmigo, ¿eh?, ¿eh?, ¿ein?, ¿ein? Lo último de Inés viene a decir que si no logra que Madrid cambie de actitud, su departamento estudia denunciar la retirada de la ayuda estatal a la movilidad de artistas y deportistas canarios. Los presupuestos que prepara el Gobierno de Mariano Rajoy para 2013 incluyen un fuerte recorte en Cultura que el Ministerio ha trasladado a lo que aporta a las comunidades. De hecho, a Canarias le tocarán 112.000 euros que irán íntegramente para el festival que organiza Amigos Canarios de la Ópera de Gran Canaria.

CAÑA, MÁS CAÑA CRISTÓBAL

La noticia coincide –más o menos– con unas declaraciones que el director insular de Cultura del Cabildo de Tenerife, Cristóbal de Rosa, hizo públicas recientemente. En las mismas, dice de la Rosa: “es una vergüenza que el Gobierno de España no tenga previsto aportar en 2013 un solo euro a la Cultura en Tenerife.” Recordemos que, tal y como informa Inés Rojas, los 112.000 que aporta el Estado van destinados a la Asociación de Amigos Canarios de la Ópera de Gran Canaria. No le falta pues razón a Cristóbal de la Rosa –y que conste en acta, si es necesario incluso con notario– al demandar que “es prioritario, o debe serlo, para el Estado que todos los ciudadanos de todas las comunidades disfruten de condiciones similares de acceso y disfrute a la Cultura.”

¿ASOMA LA CULTURA DEL PLEITO?

No creo que ésta haya sido la intención de Cristóbal de la Rosa, aunque nunca se sabe. Pero sí que resulta un agravio no entre islas sino entre sectores. ¿Cómo se explica que se obvie desde Madrid la desaparición de la partida para la restauración de la Catedral de La Laguna (1.450.000 euros el pasado año)?; ¿las cantidades que se aportaban para desplazamientos culturales (372.870); el Festival de Música de Canarias (84.910); la adquisición de fondos bibliográficos (151.404); la elaboración del inventario de Bienes Inmuebles de la Iglesia (30.000) y la inversión de la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife (40.000)?

EL HORROR, EL HORROR

Sí, leído así y en frío sí que parece una película de terror. Aunque para películas de terror les invito a que visiten esta lista de cintas de terror rodadas en España. Figuran películas de tres directores canarios: Juan Carlos Fresnadillo, Miguel Ángel Toledo y Elio Quiroga.

AGUA SALADA, AGUAS DULCES

Entrevisto a Julio Llamazares en el Puerto de la Cruz. El escritor y periodista Juan Cruz le dedica una entrada en su blog. Pinchen y léanla si les apetece. Tras apagar la conflictiva grabadora Llamazares dice que uno de los momentos más emocionantes de los que tiene recuerdo es cuando vio el mar. Yo le digo que fue cuando vi y me bañé por primera vez en un río. “El agua era dulce y no salada, así que podía tragarla. Es verdad que flotaba peor…” le transmito al escritor leonés.

Saludos, ¿qué demonios pensó Baumgartner al borde del abismo?, desde este lado del ordenador.

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