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MODA. Manuela Dopazo, engarces de elegancia. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz/ Mónica Ledesma.-La suave brisa se cuela sigilosa por la ventana para bailar con las cientos de plumas que duermen sobre la mesa. De un soplo las eleva hasta el techo, en un éxtasis de colorido que ilumina toda la habitación, para luego hacerlas danzar sobre el vacío mecidas por tal grácil bailarín. Raquel contempla curiosa tan bello espectáculo, mientras sus manos se extienden para atraparlas en su frágil caída. Las plumas son su pasión y con ellas juega junto a cintas, terciopelos y cadenas a engarzar la fantasía al glamour. Este es uno de los secretos de su firma de complementos, Manuela Dopazo que, en apenas tres años, ha logrado ser un referente en la moda tanto a nivel canario como peninsular.

Raquel Domínguez-Mascaró es la artífice de esta firma que lleva el nombre de su abuela materna. Coruñesa de nacimiento, llegó a Canarias siendo muy pequeña, y aunque aún conserva esa morriña gallega, su corazón ya se siente tinerfeño después de llevar más de 25 años viviendo en la Isla. Aunque decidió estudiar Arquitectura, afirma que la curiosidad e inquietud por el mundo de la moda ha sido siempre una constante en su vida. «Desde que era niña recuerdo que curioseaba en los cajones buscando botones y retales para hacerle vestidos a la Nancy -recuerda la diseñadora- y ya más de mayor un día les pedí a mis hermanas todos los zapatos viejos que no usaran y los destrocé para ver cómo eran por dentro».

«Creo que esa inquietud fue la que me llevó a dar mis primeros pasos en el diseño cuando estudiaba la carrera, ya que comencé haciendo sandalias que adornaba con piedras y telas y que tuvieron mucho éxito. Tanto, que decidí aparcar los estudios y me dediqué un tiempo a confeccionar este tipo de calzado, junto a alpargatas, por la demanda que tuve de pedidos», explica Raquel.

Una alegre pulsera en tonos cítricos ideal para el verano.

La diseñadora Raquel Domínguez-Mascaró es el alma mater de la firma de complementos Manuela Dopazo, que lleva el nombre de su abuela materna

Tras este paréntesis, retomó los estudios aunque nunca dejó de diseñar, hasta que hace tres años se lo planteó en serio y fue así como Manuela Dopazo comenzó a desplegar las alas de la elegancia en su máxima expresión, pero ya centrándose en el mundo de la bisutería y de los complementos. «Mis conocimientos de arquitectura me han servido para dar rienda suelta a la creación. Me encanta investigar y probar con nuevos materiales y creo que esa forma de afrontar retos es en cierta medida parte del éxito de mis diseños», apunta.

Pulsera de borlas de la colección de Manuela Dopazo.

En su corta trayectoria como creadora de fantasías, la firma Manuela Dopazo tiene en el mercado infinidad de colecciones que abarcan desde collares a pulseras, pendientes, broches y tocados, aunque éstos últimos solo se realizan por encargo. «Recuerdo que cuando empecé a hacer los tocados casi nadie se atrevía a usarlos, aunque ahora la demanda es tal que estoy planteando si realizar una colección futura con ellos», añade Raquel Domínguez-Mascaró. Asimismo, el pasado año, la diseñadora creó una pulsera solidaria cuyos beneficios por ventas fueron destinados a la ONG Nuevo Futuro, demostrando con ello que el lujo también ayuda a los más necesitados en tiempos difíciles.

Uno de los tocados exclusivos de la firma.

No obstante, la mayor parte de sus colecciones se centran en collares y pulseras, cada una con ese toque artesanal que le dan las manos de su creadora. «Tengo mi propio taller donde realizo las colecciones y en el que cuento con ayuda puntual para sacar a tiempo las piezas al mercado. Precisamente, ahora estoy ultimando mi nueva colección para navidades, que será exclusivamente de collares, y la cual confío esté en las próximas semanas en tiendas y el próximo mes pueda presentarla en un showroom», anuncia la diseñadora.

Nueva colección

Una nueva colección en la que predominarán las plumas de avestruz y ese estilo vintage que caracteriza las propuestas de su firma. «En cuanto a colores, los tonos neutros serán la base, pero salpicados de rosas, burdeos y alguna pincelada de rojo y violeta, aunque estos colores son muy complicados para lucir en complementos, por lo que me centro más en tostados o rosas grisáceos con ciertos matices que logren ese efecto de subir tono cualquier prenda», añade Raquel.

Aunque la crisis ha tocado duro a todos los sectores, Raquel comenta que en su caso el mundo del complemento en moda se ha notado poco, pues «con un collar o un broche bonito siempre se puede salvar y transformar cualquier vestido. Esa es mi filosofía y es lo que intento conseguir a través de mis diseños, que hasta la prenda más sosa del mundo cobre vida con un complemento».

Elegancia que cobra forma a través de cintas y terciopelos que dan ese toque chic y sensual a sus diseños, los cuales nacen de la experimentación y la búsqueda de algo novedoso con los que Raquel alimenta sus sueños. «Paso muchas horas creando, sobre todo de noche que es cuando tengo ese tiempo para mí .Mimo mucho cada una de mis piezas y puedo estar días con ellas, porque parto de una idea preconcebida pero mi forma de trabajar es repartir todos los abalorios, cintas y botones que tengo guardados en cajas por la mesa y comenzar a probar con ellos y a experimentar. No soy de hacer bocetos previos, sino de dejar fluir la creatividad».

Raquel Domínguez-Mascaró (primera por la izquierda) con unas amigas en la presentación de su pulsera solidaria para Nuevo Futuro en la tienda Zapper.

La creadora se ha especializado en pulseras, collares, broches y tocados en los que las plumas de avestruz son el eje de diseños elegantes y glamourosos

Respecto al material que emplea para sus creaciones, la diseñadora afirma que las mercerías son su principal punto de surtidos. «Suelo comprar en Santa Cruz y La Laguna, además de varias de Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona y Sevilla». No obstante, matiza que el hecho de importar es «el gran obstáculo con el que me encuentro, pues el enorme precio que hay que pagar en tasas y transporte para que llegue un encargo a Canarias finalmente retrasa el producto y además encarece su precio final».

Precios

Las plumas son características en collares y broches.

En cambio, Raquel asegura que pese a este problema intenta que el coste final de sus piezas no sea excesivo, por lo que sus diseños oscilan entre los 20 euros para las pulseras hasta los 120 euros para los collares o los 150 euros para broches exclusivos.

Colecciones que pueden encontrarse en diversas tiendas de Santa Cruz, La Laguna y Sevilla (en esta última hasta Vicky Martín Berrocal ha adquirido una de sus pulseras) ya que de momento Raquel no se plantea abrir tienda propia. «Soy más de distribuir mis productos, aunque si tengo en mente en un futuro hacer algo diferente en este sentido, como una especie de taller-tienda donde la gente pueda venir, tomarse un café, y ver cómo se preparan las colecciones y hacer sus encargos. Pero, de momento, es solo una idea. Mis planes más inmediatos están en ampliar la cadena de distribución al Sur de Tenerife y Lanzarote, así como a Madrid, La Coruña, Bilbao y Barcelona, para lo cual ya estoy haciendo contactos».

Web

Igualmente, su página web www.manueladopazo.com es otro gran escaparate al mundo para sus hermosas fantasías, aunque comenta entre risas que su mayor publicidad se la dan sus hermanas, que son «además de mis fan, mis mejores relaciones públicas». Pese a ello, Raquel está contenta con su corta pero intensa andadura en el mundo de la moda. «No pertenezco a ningún colectivo de diseñadores, es algo que de momento no me he planteado porque esta faceta la llevaba hasta ahora como un anexo a mi profesión, que es la de arquitecto. Pero lo cierto es que vista el actual parón de la construcción por la crisis me estoy planteando dedicarme en exclusiva al diseño, sobre todo porque sé que mis creaciones gustan y que hay un sector de la sociedad que espera mis colecciones. Eso es lo que me anima y el triunfo personal que supone mi dedicación».

En definitiva, Raquel es una mujer inquieta, decidida y con las ideas claras que un día decidió que las ilusiones, el glamour y la elegancia también podían engarzarse y lucirse en una muñeca, un cuello o en un vestido. Su abuela dio nombre a su firma y en su honor ella sigue cada día enredando entre cintas miles de sueños de eterna belleza.

 

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