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Encuesta de satisfacción-Becarios 2012 (II). Por Gorka Zumeta

“Estuve dos semanas sin tutor y me quedé encargada de llevar el informativo”

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La formación

Como indicaba al comienzo de este post la formación es el quid, la filosofía principal que justifica la figura del becario y que lo integra en una redacción. ¿Existió en algún momento un período, o unas sesiones, de formación durante el tiempo de la beca? En este caso debemos consignar que KISS FM sobresale muy por encima del resto, lo cual no deja de sorprender al tratarse de una radio musical con información. “Estuvimos casi un mes formándonos”, confirma Francisco. Elena añade, refiriéndose de nuevo a KISS: “antes de iniciar nuestro trabajo, realizamos, durante tres semanas, una especie de “curso” en el que nos enseñaron cómo hacer las cosas y corrigieron nuestros errores”. El resto de becarios, en Onda Cero y la SER no tuvieron la misma suerte, a juzgar por los comentarios. Jorge se muestra rotundo cuando dice que “iban a hacer una reunión con todos los becarios… nos la anunciaron, pero nunca se llegó a hacer”. Laura continúa “no, no la tuvimos, pero es verdad que me explicaron el funcionamiento de los programas informáticos y técnicos. Además,  cuando no sabía qué hacer o me quedaba bloqueada siempre encontraba ayuda y respuestas. Lo único que extrañé es que después de salir en antena locutando mis noticias nadie viniera conmigo y me explicase qué hacía bien… qué hacía peor… o cómo podía mejorar…”.

El mejor elixir de juventud, infalible, es tenerles cerca

 

Por encima de la actitud de la dirección de la empresa, que se mostraba muy pacata en torno a las sesiones de formación teórica o práctica, los compañeros quedan muy bien parados,  según Carol, “eché de menos algunas correcciones, aunque cuando el resto de redactores podía, intentaba echar un vistazo a mi trabajo para corregirlo. Pero sí, me faltó tiempo de formación, en muchas ocasiones no sabía si lo estaba haciendo bien o mal porque nadie me lo decía”. La supervisión se improvisaba, por tanto, y en el mejor de los casos, eran los propios compañeros quienes se encargaban de orientar al becario. “Nos anunciaron un curso para ponernos al día del sistema editorial de la radio, pero nunca llegaron a dármelo. Yo misma, de forma autodidacta –puntualiza Fátima- fui aprendiéndolo poco a poco, sin más ayuda que mi propio conocimiento, y la buena voluntad de los compañeros de la redacción”.

La figura del tutor

No sé si era demasiado preguntar por la existencia de la figura de un tutor, pero las respuestas reflejan muy bien los hechos. Carlos empieza: “Sí, lo considero un tutor de la beca en el sentido de que, sobre todo al principio, estuvo encima de nosotros y nos ayudaba a salir adelante cuando aún no habíamos entrado en la dinámica de trabajo diaria. No obstante, es verdad que nos dio bastante libertad y confió en nosotros y en nuestro trabajo desde el principio, lo que en algunos casos yo lo considero algo arriesgado. Por un lado bien, porque ves que confiaba en ti y que quería que te valieses por ti mismo, pero en ocasiones era un poco precipitado. Ejemplo: la primera rueda de prensa a la que fui me dieron un equipo muy viejo que apenas sabía manejar y no se me explicó nada. Me vino bien porque tuve que arreglármelas yo solo y aprender a salir adelante, pidiendo ayuda a los compañeros de otras emisoras, pero alguien que no hubiese tenido el recurso de pedir un cable ‘minijack’ hubiese vuelto a la redacción sin audio -era un evento importante del ministro de agricultura-, por eso lo veo arriesgado, aunque no digo que sea malo en absoluto”.

La redacción de informativos de la SER impone mucho a los becarios (Fotografía Gorka Zumeta)

Los becarios de KISS FM se muestran en general satisfechos, tanto con la formación, como con el seguimiento o tutoría. “Sí ejerció como nuestro tutor. Se preocupo –afirma Elena- por formarnos y enseñarnos”. En la SER, Carlos tuvo suerte: “Fue un tutor de beca, porque en todo momento nos explicaba cómo desarrollar el trabajo, y también nos corregía”. En la radio local, en una pequeña radio local del sur de España –las emisoras locales suelen convertirse a menudo en la mejor escuela, porque hay que hacer de todo, absolutamente- María tuvo demasiada libertad: “No ejerció como tutor. Yo trabajaba según mi criterio, libremente, y si me tenía que corregir algo lo hacía después.  Estuve dos semanas sin tutor, al encontrarse de vacaciones y yo me quedé encargada de llevar el informativo”.

En general los becarios agradecen la libertad para trabajar. Pero siempre hay un límite, y más cuando se supone que están en un período de formación. Por eso se extrañó Manolo: “que después de salir en antena locutando mis noticias nadie viniera conmigo y me explicase qué hacía bien…  qué hacía peor… o cómo podía mejorar…”. Para cerrar este capítulo, recurrimos a unas afirmaciones rotundas de Fátima: “Después de trabajar el primer mes, me di cuenta de que aprendes mucho y a un ritmo muy rápido, pero que NO son unas prácticas para aprender, sino para venir aprendido y solucionar trabajo”.

La relación con el tutor/jefe y con los compañeros

La encuesta refleja en general un buen trato y relación con los jefes/tutores, incluso con nombres y apellidos, Javier Casal, Pablo Morán, Manu Zoco y Pepe Rubio, de la SER. De ellos coinciden todos en calificarles como “buenos, cercanos, comprensivos, pero exigentes”. De Onda Cero, Francisco Sánchez Paniagua y Juan Carlos Vélez, sobre todo este último, salen muy bien parados, por su relación con los becarios. “Flexibles, pacientes, accesibles, dispuestos y disponibles, con permanente actitud positiva y un trato excelente”. Con respecto a los responsables de la cadena que más tiempo dedicó a la formación, y al seguimiento, KISS FM, sus responsables de informativos, Julián Garvín e Ismael Arranz, también han merecido el aplauso de sus becarios. “Trato excelente, cordialidad y accesibilidad, siempre”.

Cuando los becarios se enfrentan a la labor diaria en una redacción, como un redactor más, tal y como hemos podido constatar a través de alguno de los testimonios, inevitablemente, empujado además por el ritmo, trepidante y a veces loco, se producen roces, fricciones que los becarios sienten especialmente. ¿Cómo fue el trato del día a día? ¿Hubo reprimendas? ¿Malas caras? En ninguno de los casos consultados hay que hablar de reprimendas o broncas. Pero hay matices. Clara afirma: “el trato es bueno, pero muy cortante y borde a veces porque el ritmo de trabajo es muy rápido. Reprimenda como tal no, pero te dicen lo que tienen que decirte. Yo he aprendido a interpretar el silencio como algo bueno, positivo. Sin embargo,  cuando algo debes hacerlo como a ellos les gusta, y como ellos lo hacen,  te lo dicen rápidamente”. En Onda Cero, el trato y la relación fue excelente: “inmejorable. Se creó un clima de confianza en la sección que permitió hablar de todo sin problemas y en ningún caso hubo problemas, tan solo sugerencias de mejora, pero nunca reprimendas”.

La formación, con honrosas excepciones, brilla por su ausencia

 

Pero la gran sorpresa de todos los becarios, sin excepción, 100% de los encuestados, fue el ambiente de trabajo, la relación con los compañeros y el trato, de igual a igual, que mantenían con ellos. Empieza Manolo: “ambiente casi familiar en el que siempre había alguien dispuesto a echar una mano”. En el caso de los periodistas en KISS FM, la complicidad con el locutor de turno era absoluta y eso “ayudaba a realizar el trabajo en las mejores condiciones”, dice Francisco.

Para bien, y para mal, la responsabilidad de los becarios en el producto final era la misma que la de un redactor de nómina. En este caso, los encuestados han afirmado, también con unanimidad, que “nunca me consideré rebajado en el trato o en la consideración profesional” (Manolo), “me he sentido como una más” (Elena). Por su parte Fátima, aunque reconoce que ella nunca se sintió incómoda, sí refiere lo ocurrido a otra becaria: “a una compañera que estaba conmigo, como yo, de becaria, terminaron vetándola de labores de redacción. Le mandaban la mitad de cosas que al resto de compañeros. Le encargaban menos reportajes, ninguna unidad móvil…. Y eso molesta”. 

 

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