FIRMAS Marisol Ayala

El ´caso talio´ da un giro al pedir la jueza nuevas pruebas genéticas. Por Marisol Ayala

Toxicología analizará otra vez restos de la enfermera y a sus familiares para aclarar si murió de una enfermedad rara.

“Mi hermamo es inocente y se demostrará pronto”, decía ayer desde Ubrique, su tierra, Erica Ramírez, la hermama del enfermero Iván Ramirez. El denominado caso del talio, por el que se investiga si Iván Ramírez acabó con la vida de su esposa, la también enfermera Laura González, envenenándola progresivamente con talio, experimentó esta semana un nuevo giro inesperado. La jueza instructora del caso, Virginia Peña, ha acordado celebrar nuevas pruebas periciales para intentar arrojar algo de luz a la extraña muerte de esta joven granadina que vivía con su esposo en el barrio teldense de La Pardilla y que expiró tras varias recaídas sufridas en centros hospitalarios grancanarios sin que nadie a ciencia cierta averiguara cual era el mal que la estaba consumiendo hasta que se acusó a su marido.

La Policía Nacional lo detuvo en julio de 2010 imputado por un presunto delito de homicidio después de que en un primer informe se señalase que la causa del óbito había sido una intoxicación progresiva por talio, si bien en ulteriores analíticas esta hipótesis fue cambiando por la teoría de que Laura pereció por un fallo multiorgánico provocado por una poliintoxicación conjunta de barbitúricos, tranquilizantes y benzodiacepinas, a los que se habría añadido una sobredosis de insulina.

Erica y su hermano, Iván.

El avance experimentado en los últimos meses en la instrucción del caso no ha hecho más que complicar el panorama. La defensa de Iván, con el letrado José Álvarez al frente, ha presentado hasta una veintena de informes y contraanálisis en los que se descarta la intoxicación por talio. También ha querido constatar que la medicación encontrada en el cuerpo de Laura ya le había sido pautada por facultativos a pesar de que esta podría ser incompatible con los problemas de glucemia que sufría. El viernes, en una vista preparada para llevar a cabo la concreción de imputaciones sobre el enfermero gaditano y decidir si se procedía o no a la apertura de juicio oral, el abogado acudió hasta Telde acompañado por los catedráticos forenses Carlos Pérez-Aguas y Luis Frontela Carreras autores del informe que pretenden liberar a Iván de toda culpabilidad, En el informe suscrito por ambos, ratificado en sede judicial, se defiende la idea de que Laura murió por una patología extraña -un trastorno hereditario de la betaoxidación- y que Iván no tuvo absolutamente nada que ver con ello.

El letrado de la defensa, Álvarez, volvió a solicitar el sobreseimiento de la causa, pero la jueza no tomará una decisión hasta que lleguen las nuevas pruebas. La sede del Instituto Nacional de Toxicología en Santa Cruz de Tenerife será la encargada de realizarlas.  “Mi cliente sufre un importante deterioro sin su familia y su hijo”, resumió tras recordar que recientemente se prorrogó el auto de prisión preventiva dictado hace ya dos años y casi tres meses. La Fiscalía, hasta ahora, pide para él 25 años de cárcel.

Erica Ramírez Aguilar, 30 años, la única hermana del enfermero Iván R. A en prisión del Salto del Negro de Las Palmas de Gran Canaria por el presunto asesinato de su mujer, Laura. G. A., también enfermera, habló hace quince dias para este medio digital sobre las contradicciones del caso a raíz de informes forenses discrepantes que, en su opinión, arrojan luz a una verdad de la que se agarra con desesperación. Erica quema sus últimos cartuchos antes de que se celebre el juicio a su hermano y pide que se reabra el caso, que se parta de cero antes de “condenar a un inocente”. “La prueba del talio ha sido desmontada y nadie quiere reconocer errores”.

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