FIRMAS Juan Velarde

La serpiente del PP. Por Juan Velarde

Hay hechos y estampas en la vida que son una ironía, pero a la par una cruda verdad de lo que hacemos en la realidad aun a costa de traicionar los propios principios. La aparición de una serpiente en uno de los balcones de la casa valenciana de Esteban González Pons supone, más allá de la anécdota, del susto que habrá pasado su familia y de que fuese trending topic en Twitter, la imagen actual del Partido Popular en materia antiterrorista, un partido que se asusta ante el simple pensamiento del que dirán si Bolinaga se muere en la cárcel estando tan malito de cáncer.

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Y es que hay que recordar que uno de los símbolos de ETA es la serpiente y esa misma es la que entró en la propiedad de González Pons, que luego, una vez pasado el susto inicial, se hizo una foto con ella y la colgó en Twitter. Esa foto, salvando las distancias y los contextos me recuerda bastante a la que se hicieron unos concejales del PP con miembros de Bildu en el Ayuntamiento de San Sebastián brindando con champán o con cava. Luego la excusa era que pensaban que se trataba de una instantánea de uso privado, que no se iba a utilizar públicamente. Pero ya ven que algunos, los del PP, pecan de pardillos, y esa imagen fue difundida convenientemente.

El caso es que la serpiente poco a poco ha ido reptando y ya amenaza los fueros ‘genoveses’ con un riesgo más que evidente de que el 21 de octubre el daño, la mordedura de la serpiente sea mortal en las urnas y ya hay sondeos que hablan de que los populares pueden bajar hasta cuatro o cinco escaños para quedarse en 8-9, una debacle completa, pero que se la han ganado a pulso por estar tonteando o vacilando con el entorno etarra y choteándose a mandíbula batiente de las víctimas del terrorismo, que son las mismas que en estos últimos años han contribuido decisivamente a que el PP no quedase fagocitado por otras fuerzas políticas en Euskadi.

Por eso, la estampa de González Pons sosteniendo una serpiente tal vez se repita más adelante con Oyarzábal y Otegi yendo juntos del brazo en el Parlamento vasco. Después de lo de Bolinaga, no espero tampoco mayor sutileza por parte de un PP que ya por perder, ha perdido hasta la Esperanza.

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