FIRMAS

Avariciosas manos. Por Alberto Vázquez-Figueroa

Avariciosas manos que nunca han encallecido, os advierto que desde el fondo de la tierra surgen voces airadas porque no os han bastado veinte generaciones de sufrimiento y hambre.

No os ha bastado con el miedo, el sudor y la muerte, los días entre tinieblas donde falta hasta el aire, el  temor a bajar vivos y subir en pedazos, o que nuestros hijos no puedan reconocernos bajo una costra de polvo.

¡Nada os basta! Nada os parece nunca suficiente y cuando no resultamos rentables nos convertís en carne de carbón pese a que  sobre nuestras espaldas hayáis levantado fortunas que ahora ocultáis en profundas cavernas de paraísos fiscales desde donde ese dinero grita:

“Vuestras fosas serán aun más profundas que las minas porque en ellas arderéis sobre una  eterna llama de carbón”.

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