FIRMAS

Tocar el descuento. Por Paulino Rivero

Sea por mala fe, por desconocimiento o desinterés, quienes se sientan en el Consejo de Ministros están alejando a Canarias de España.

Con decisiones e iniciativas objetiva y demostrablemente contrarias al interés de los canarios –decisiones que los parlamentarios populares ni pueden ni saben justificar o explicar-, sin diálogo y dando la espalda a las instituciones y a la sociedad de las Islas, quienes se sientan en el Consejo de Ministros están ganándose a pulso que cada vez más canarios piensen que este PP está haciendo mucho daño a Canarias.

Sencillamente, no se entiende que un día sí y otro también tomen decisiones que molestan, y mucho, a la gente de esta tierra; y, cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, aprueban una iniciativa en el Senado que tiene -claro que sí- una finalidad que aún no se atreven a confesar.

Una iniciativa impulsada en la sombra por el Gobierno siempre tiene un objetivo final, y difícilmente esta vez será una excepción.

Estaremos atentos, muy atentos, al reflejo que esa iniciativa pueda tener en la letra pequeña los Presupuestos Generales del Estado.

Por algo será que nadie se ha creído los desmentidos de estos días, con el PP negando una y otra vez que vaya a tocarse el descuento a los residentes. Si dan marcha atrás, bienvenido sea; ahora bien, con los Presupuestos Generales del Estado en la mano más pronto que tarde el PP tendrá que dar la cara ante todos los canarios.

Abrir la puerta a que se toque el descuento por residencia es una agresión a las economías familiares de los canarios y, además, nos condena a volver a un pasado de aislamiento, a un tiempo que condenó a generaciones de isleños a vivir prácticamente encerrados en su isla.

Lejos de impulsar la cohesión social de todos los territorios –especialmente de los insulares- y garantizar la movilidad de aquellos que por razones geográficas más dificultades tienen para viajar, el PP aprueba una iniciativa en el Senado en sentido contrario. Nos aleja del continente, poniéndonos muchos más obstáculos de los que la geografía por sí sola determina.

No sabemos si el Estado actúa de mala fe –sería gravísimo- o por simple ignorancia –difícil de imaginar, dado que en el Consejo de Ministros se sienta un canario-.

En ambos casos, lamentablemente la consecuencia es la misma, y no es otra que un castigo a más de dos millones de personas que residimos en unas islas a 1.400 kilómetros del punto más cercano de la Europa continental.

En mi etapa de diputado en el Congreso defendí el incremento de la bonificación al transporte, algo que conseguimos realizando un enorme ejercicio de pedagogía entre sus señorías y miembros de aquel Gobierno, también del PP -de ahí que antes no me haya referido al PP, sino a este PP-.

Entonces la subvención era del 10 por ciento para viajes aéreos interinsulares y el 33 por ciento para viajes entre Canarias y la Península. Con mucho trabajo logramos que en Madrid se entendiera la importancia estratégica del transporte en un territorio insular y alejado, desterrando de paso cierta visión del descuento por residencia entendido como un privilegio.

Del mismo modo, tuve la oportunidad de participar directamente en las gestiones que permitieron acreditar la residencia con la simple presentación del DNI; y, de forma incomprensible, hoy nos encontramos ante una involución en toda regla, con este PP exigiendo la vuelta al certificado de residencia y condicionando los descuentos a las disponibilidades presupuestarias, algo que nos sitúa en la antesala de la reducción o modificación –a peor- de las bonificaciones.

Con estas dos decisiones –lo aprobado en el Senado es una decisión en firme-, el Gobierno de este PP coloca a Canarias más lejos y catorce años atrás.

Pero eso no es lo peor. Aún más insostenible es la explicación que se da sobre el descuento por residente, justificándolo en que los canarios defraudamos o que los canarios viajamos mucho. Si es verdad que hay bolsas de fraude, que se investigue y eliminen, pero no perjudicando a los cientos de miles de canarios que viajan entre las Islas o a la Península.

La segunda justificación –puesto que no alcanza la categoría de argumento- es simplemente triste y frustrante. ¿Tenemos los canarios que explicar por qué viajamos? Aportemos sólo un dato. El año pasado se realizaron 50.673 traslados de pacientes médicos, 3.049 a la Península y 47.624 entre islas. ¿Seguimos con los deportistas o con tantos colectivos, familias, trabajadores o estudiantes que se ven obligados a viajar o viajan porque están en su derecho?

Sobre el fondo del asunto, las limitaciones presupuestarias, también podemos dar algunos consejos al Gobierno del Estado. Por ejemplo, que recorte en sus gastos generales, en los proyectos de trenes de alta velocidad o en las autopistas, pero que no perjudiquen al territorio más alejado, que precisa de ayudas de este tipo para funcionar cada mañana.

No se entiende. Ni los canarios ni el Gobierno que presido entendemos esas decisiones.

No se comprende la deriva que ha tomado este PP. No se entiende que den la espalda al sentido común y al bienestar de los canarios.

Una deriva, la del Gobierno de este PP, que absolutamente nada tiene que ver con las relaciones personales, y sí con decisiones y políticas que han alimentado un desencuentro institucional Canarias-Estado –desencuentro no deseado, al menos por nuestra parte-.

Conozco a Rajoy, y éste no es su estilo. Rajoy ha demostrado a lo largo de su trayectoria capacidad de diálogo y entendimiento. Éste, insisto, no es su estilo.

Mantengo una excelente relación personal con muchísimos dirigentes del PP, y por eso me cuesta más entender qué le pasa a este PP. Aznar entendió a Canarias, tomó decisiones favorables al interés de los canarios. En estos meses, no ha sido el caso.

Hay quienes se muestran preocupados por ese desencuentro, y ahí están los hechos para demostrar que en reiteradas ocasiones desde Canarias hemos tendido la mano al diálogo y la colaboración, pero dos no colaboran y dialogan si uno –Madrid- no quiere.

Confronta quien toma decisiones contrarias a la otra parte, es decir, el Gobierno del PP.

Junto a quienes se muestran preocupados por la falta de entendimiento, crecen las voces que creen que con el PP al frente de nuestra comunidad autónoma los atropellos a Canarias se multiplicarían, y que el Estado eliminaría el descuento a residentes, impondría el certificado o se pondría del lado de Repsol –por poner algunos ejemplos- con el aplauso o el silencio obediente de un hipotético Gobierno canario del PP. En esa idea, este viernes un vecino de Arrecife –especialmente indignado con el apoyo del PP a Repsol- me comentó “si hacen el daño que están haciendo a las Islas desoyendo la contestación del Gobierno canario y del resto de las instituciones, con los del PP gobernando obedientes y sumisos en Canarias ese daño se multiplicaría por cien”.

Más allá de esas voces, que escucho con respeto, garantizo que, pese a quien le pese, el Gobierno que presido seguirá denunciando estos atropellos.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario