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Una testigo del ‘caso Kárate’ dice que Torres Baena pensaba huir a África si se descubría lo que hacía

AGENCIAS.- La testigo 71 del ‘caso Kárate’ ha afirmado que el principal acusado, Fernando Torres Baena, comentó que si se descubría su «filosofía de vida» y lo que ocurría en el gimnasio y el chalet de Vargas, se iría a África y montaría allí «todo igual».

Así lo manifestó durante la sesión del juicio de este jueves en la que también dijo que Torres Baena distribuía quién se acostaba con quién, en qué habitación se haría y el orden en las que tenían lugar las relaciones sexuales.

De esta manera, la testigo, que entró en el gimnasio en 1995 cuando tenía 15 años, hizo especial hincapié en que para ella el acusado «era la hostia». «Lo creía –agregó–, para nosotros era un ídolo. Nos decía que éramos privilegiados porque no todo el mundo tenía la capacidad de entender su filosofía de vida».

Apuntó también que les decía que el sexo era algo más que formaba parte de la vida, que les quería y que había otra que gente quería aprovecharse de ellos. «Ahora lo veo desde fuera y digo: había más vida», señaló.

A preguntas de la acusación particular, la mujer dijo que tuvo su primera relación sexual con Torres Baena a los 15 años y que estos contactos también tuvieron lugar con otros alumnos, mientras declaró que en al menos dos ocasiones, estas relaciones tuvieron lugar con varias personas, entre las que se encontraban los otros acusados, María José González, Ivonne González y Juan Luis Benítez.

Por su parte, la testigo dijo haber tenido una relación amorosa con Juan Luis Benítez a los 15 años [hasta los 17/18 años], una relación que Torres Baena no veía bien, ya que, expuso, le decía que «no podía ser la exclusiva» de Juan Luis. Aquí, aseguró que ella estaba enamorada y que quería estar sólo con él, aunque dentro del gimnasio era «su piva», pero no su novia, ya que ambos tenían que acostarse con más personas.

La mujer, que bajó al chalet de Vargas casi todos los fines de semana hasta los 17/18 años, insistió en que dejó de hacerlo porque sólo quería estar con Juan Luis y que en ese momento Torres Baena le dijo que era una egoísta «por querer ser la dueña» del ahora acusado.

Comentó también que no volvió más a Vargas hasta aproximadamente los años 2003/2004, cuando acudió a un campamento en el que el principal acusado le pidió que hiciera un trío con él y otra alumna, a lo que se negó.

Ante esta negativa, la testigo sostuvo que Torres Baena le increpó diciéndole que no entendía cómo ella no podía comprender cómo funcionaba «el sistema», que era una «inútil» y que si no lo hacía sería María José la que tendría que hacerlo.

Añadió que en el mismo campamento, el principal acusado le solicitó que tuviera un encuentro con otra alumna menor que ella y que volvió a rechazar la petición alegando que tenía la regla, aunque acudió con la otra chica a una habitación y hubo «caricias».

La joven siguió compitiendo y acudiendo al gimnasio, comenzando a ayudar y a realizar labores de monitora o ayudante desde 1997 hasta 2009. Asimismo, dijo que tras dejar el gimnasio en ese año, montó junto con otros ex alumnos uno propio, asegurando que nunca pensó en denunciar los hechos porque en aquella época los veía normales y que pensaba en su vida.

Un Dios

Mientras, el testigo 72, que comenzó a realizar kárate con 7 años, afirmó que todo el mundo veía al principal acusado «como un dios». «Lo veíamos como el maestro, el mejor de todos, que era amigo tuyo y te aconsejaba con cualquier problema», expresó.

El hombre explicó que con 14 años empezó a bajar al chalet de Vargas y que tuvo relaciones sexuales con Torres Baena porque decía que mejoraba el rendimiento deportivo y porque así sería más que otros chicos de su edad, ya que los demás jóvenes no tenían relaciones.

Afirmó también que con 18 años dejó de acudir al chalet porque no le gustaba tener sexo con chicos, ya que sólo le gustaban las chicas y al poco tiempo se echó novia, y que no sufrió ningún tipo de represalias por parte del acusado.

A partir de ese momento, el testigo dijo que sólo bajaba a Vargas de vez en cuando por temas de entrenamiento y que la relación con Torres Baena era cordial.

Novia o gimnasio

Asimismo, recordó un episodio en el que, estando en Tenerife, su hermano lo llamó porque el principal acusado le estaba «presionando» y le había dado a elegir entre su novia y el gimnasio.

En ese momento, el testigo llamó a Torres Baena para que lo dejara en paz y éste le comentó que su hermano ya no estaba tan centrado en el deporte, a lo que el testigo le respondió que dejara que su hermano hiciera lo que quisiera con su vida.

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