FIRMAS Salvador García

Inteligencia frente a los intentos de desprestigio. Por Salvador García Llanos

El turismo peninsular era, en el pasado, codiciado objeto de captación. Especialmente, en verano. Fue el Puerto de la Cruz el primero que entendió esa característica y lanzó unas iniciativas promocionales muy provechosas que favorecieron el mantenimiento de una muy estimable cuota de mercado. Hasta el punto de que, llegado el otoño, se decía que “los peninsulares han salvado la temporada”.
Otros destinos se percataron de la importancia y se lanzaron a la búsqueda de españoles, sobre todo esgrimiendo la tarjeta de la novedad en el contexto de sol y playa. Nuevos hoteles, nuevos atractivos, nuevas opciones y hasta nuevas ofertas.
La crisis obliga a esfuerzos considerables para alcanzar objetivos similares. Pero la marca ‘España’, y dentro de ella, ‘Canarias’, se está viendo muy condicionada. Asistimos, entonces, a una pugna abierta con tal de ver quién desprestigia más, a favor de determinados intereses. Hasta el ministro Soria ha hecho una recomendación pública en la que, por cierto, pudo haberse ahorrado lo de los mosquitos pues no es oro todo lo que reluce en destinos turísticos españoles e insulares.
Hablan en otras latitudes de incendios peligrosos, de turismo de borrachera y hasta de turistas desatendidos en centros hospitalarios. Entre las exageraciones, las deformaciones y las ganas de atizar, el problema se complica. El Cabildo Insular de La Gomera ha tenido que hacer pública una nota explicativa del alcance de sus pavorosos incendios para tratar de salvar el turismo naturalista que ha venido consolidando a lo largo de los últimos años. Y nos consta que en la patronal hotelera de Tenerife y provincia, ASHOTEL, siguen haciendo gestiones para intentar paliar efectos tan negativos de informaciones tergiversadas en destinos emisores.
Claro que el asunto inspira preocupación. Que el principal sector productivo de la economía se vea amenazado por tantas circunstancias adversas reviste la natural inquietud que se agrava porque no es fácil contrarrestar las consecuencias anulando los clichés que se configuran con cierta facilidad.
Pues que se esmere el sector para ir superando estas adversidades. Esta batalla de y tú más con tal de desprestigiar o desacreditar hay que “jugarla” con inteligencia y aprovechamiento positivo de los recursos.
De lo contrario, la espiral de gravedad crecerá no se sabe hasta dónde.

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