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La gran jeta de TITSA con los quiosqueros y quiosqueras. Por Belén de Vil

Mi guante se ha escondido en un cajón para veranear a gusto y la sortija está playera, pero mi bic anda de un pesadito, que si no cuelgo este post, me declara la huelga. ¿Se creen que se han acabado las movidas con la reordenación de guaguas de Tenerife? No, nooo, no. Para el 17 de agosto ya se prepara una megaprotesta por parte de los vecinos ante el intercambiador de Santa Cruz de Tenerife, pero falta contar lo de los quiosquerxs, que se han rebelado y muchos han dicho que no venden un bono más.

La clave está en el chiquito morro que se gasta TITSA, que recibía miles de euros de un golpe para que los quiosquerxs y otros puntos de venta que no son los oficiales en los intercambiadores se llevasen un beneficio ridículo de un 2 por ciento, 25 céntimos de ganancia por bono, cantidad que no es para hacer la ola ni con un dedo.

Me explico mejor: si yo fuese quiosquera, que jamás lo he pensado porque madrugan mucho, tendría que haber abonado en el pasado a TITSA, de golpe y un tirón, 1.175 euros para comprar 100 bonos y lograr un beneficio de 25 euros. Claro que 100 bonos se venden, pero a poco y cada día. Si le sumas tener que ir a por los bonos, que hay quien gasta gasolina, el rendimiento queda en nada y hasta se pone en números rojos.

¿Qué ha pasado con la subida del bono de 12 a 15 euros? Pues que TITSA no respeta ese dos por ciento y el margen de ganancia sigue siendo el mismo, 25 céntimos, pero los quiosquerxs tienen que pagar más, para cien bonos ahora les toca soltar, de una, 1.475 euros.  Dinero que TITSA se embolsa de una tajada. Que me expliquen cómo puede tener pérdidas, porque no hay quien se trague el discurso del responsable en el Cabildo de Tenerife, Manuel Ortega, que me da que no se ha  montado en la odisea de la 904 en su vida. Y Ricardo Melchior, que sigue en las alturas celestiales, menos.

Claro que es chungo, es chunguísimo. Hace unas semanas, mi amiga Juani, quiosquera, me explicó que dejaba de vender bonos de guagua porque le rebajaban los beneficios de 25 céntimos a 17. Fue antes de la subida. Se negó en rotundo y como ella, varias decenas de quisquerxs más.

Parecía que había surtido efecto y Juani estaba orgullosa de haber peleado por su curro. A los pocos días, volvía a vender bonos porque la ganancia volvían a ser esos 25 céntimos, peeeero fue un sueño efímero porque al poco comprobó que ,con la última subida, ganaban los de TITSA y ella se quedaba igual, así se rebeló de nuevo. No es la única.

La estrategia de la empresa de Transportes Interinsulares de Tenerife pasa por mejorar las arcas sin mucha publicidad de sus efectos colaterales, salvo los que denuncian los vecinos afectados para mal de cambios de rutas, horarios y frecuencias, que para eso está retomando fuerzas Miriam Pérez Mendoza, de Parados Unidos.

Este chiste de Padylla, publicado en La Opinión pero que pueden encontrar en la web de Humor Gráfico, lo dice todo  (Para acceder a esa web, muy recomendable, pinchen en la imagen y van directos).

Chiste de Padylla, Guaguas de Tenerife

Mi guante no se explica cómo es posible que una empresa pública esté tan mal gestionada, salvo que haya alguna fuga de capitales, a saber. Y se explica menos aún  cómo se pretende fomentar el transporte público si ir de Santa Cruz a Puerto de la Cruz sale, ida y vuelta, por cerca de siete euros, y sin dos personas, 14 euros, mucho más caro que ir en coche propio y sin tener que esperar una hora a la 103.

Les dejo la noticia de Diario de Avisos para que se informen de la protesta del día 17. Solo tienen que pinchar en el subrayado.

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