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España se cubre de oro y plata en los Juegos Olímpicos

AGENCIAS.- La windsurfista española Marina Alabau, que se ha convertido en campeona olímpica en la clase RS:X F y daba el primer oro a la delegación española en los Juegos de Londres, se ha mostrado «muy contenta» y ha asegurado que «vivía el momento» porque se enfrentaba a una oportunidad única en su carrera deportiva. España ha recibido hoy su primera medalla de oro en las Olimpiadas y además ha sumado dos platas, una en natación sincronizada y otra en triatlón.

«Estoy muy contenta, en Pekín tampoco lo pasé tan mal, pero está claro que aquí se daban mis condiciones y sabía que tenía que aprovecharlo porque no iba a tener otra oportunidad en mi vida», confesaba emocionada la sevillana tras llegar al pantalán británico.

Y es que la windsurfista, pentacampeona de Europa, aseguraba que el recibimiento que ha recibido ha «sido una pasada». «Ha sido buenísimo cómo me ha recibido el equipo, me ha encantado. He demostrado que podía hacerlo. He estado tranquila y lo he hecho bien», señalaba.

Un histórico momento, donde Alabau no dudó en recordar a uno de sus entrenadores para la cita de Pekín 2008, Kim Lyghtgoe, que falleció en 2009. «Pienso en muchas cosas, en todos los entrenadores que he tenido. Quería agradecerlo a los últimos técnicos, pero sobre todo a Kim, para Pekín porque por fin lo he conseguido, y estará orgulloso de mí esté donde esté. Lo hemos conseguido, hemos hecho un buen trabajo y estoy muy contenta», reiteraba.

«Tenía mucha confianza y he hecho lo que quería. Ha sido una salida tranquila y también se daban mis condiciones. He remado muchísimo, me he encontrado súper bien físicamente y en el momento en el que hemos salido, he visto como iba todo y me he dicho: Tranquila, vive el momento y relájate…», desvelaba cómo había vivido la ‘Medal Race’, donde se ha llevado el primer puesto.

 

 

Sirenas de plata

Por su parte, las ‘sirenas’ españolas Ona Carbonell y Andrea Fuentes remontaron a las nadadoras chinas en la final de dúo en natación sincronizada en los Juegos Olímpicos de Londres, donde el oro fue para las ‘muñecas diabólicas’ rusas Natalia Ishchenko y Svetlana Romashina, que volvían a revalidar el título olímpico.

Favorecidas por el sorteo, que las dejaba en la penúltima plaza del concurso y con el reto de mejorar tres décimas para luchar por la plata, que tenían en ese momento las chinas Xuechen Huang y Ou Liu, se lanzaban a la piscina a ritmo de tango y ganándose el aplauso de los espectadores que se daban cita en la piscina londinense.

A ritmo de ‘La Cumparsita’ de Piazzolla, que les había dado ya el bronce en Shanghai, las sirenas españolas iban a por todas y sabían que hoy debían dejarse la piel en la piscina para convencer a los jueces de que se merecían revalidar la plata lograda hace cuatro años en el Cubo de Agua, en ese momento con el dúo formado por Andrea Fuentes y Gemma Mengual.

El dúo español, que realizó un ejercicio muy completo y que estuvo bien sincronizado, quería resarcirse de la puntuación que habían recibido por parte de los jueces y no defraudó, convenciéndoles de que precisaban una mejor nota que la actuación china, y así lo confirmaron brindando un 96.900, que les daba la plata olímpica.

Una presea, la de plata de Londres, que permite a la nadadora Andrea Fuentes entrar en la historia del olimpismo español, ya que suma con ésta su tercera medalla olímpica en su palmarés.

 

 

Triatlón

Igualmente, el triatleta Javier Gómez Noya confesó que la medalla de plata conquistada este martes en los Juegos Olímpicos de Londres junto al Lago de Hyde Park era un objetivo que venía buscando desde 2005, cuando se vio en la élite mundial, y destacó la dureza de una carrera en la que quedó por detrás del británico Alistair Brownlee y justo un escalón por encima en el podio de su hermano mayor Jonathan.

«Pesa más que las de la ITU», apuntó Gómez Noya casi una hora después de lograr la tercera plata española en Londres a la prensa escrita. Todo, incluida la ceremonia de entrega de medallas, se había retrasado por la indisposición de Jonathan Brownlee, que llegó agotado hasta el límite para ganar el bronce después de una penalización por subirse antes de tiempo a la bici en la transición desde el agua.

El gallego, que derrotó por vez primera en 2012 a Jonathan, estaba feliz por haber conseguido la medalla. «Cuando sales a competir sales a por el oro. Estoy satisfecho por cómo ha ido la carrera. Creo que he estado donde tenía que estar en todo momento y Alistair ha sido el más fuerte en los últimos kilómetros. No cambiaría nada, ha abierto ese huequecito, he intentado mantenerle, pero ha corrido muy rápido», explicó.

Gómez Noya se enfrentó sólo al equipo británico, a los hermanos Brownlee y a Stuart Hayes, también al eslovaco Richard Varga, que se había estado entrenando en las últimas semanas con el dúo británico y les echó una mano en el tramo de la bici, en el que se rodó «rápido», «no se ha parado» por el ritmo de Hayes y el «gregario» Varga.

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