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DIARIO DE UNA PARADA (alias Canela Fina). La naturaleza se abre camino. Por Carmen Merino

¿No has tenido a veces la sensación de estar en un lugar que los hombres llevan siglos y siglos tratando de robar obstinadamente a la Naturaleza pero que esta, igualmente obstinada, se resiste fieramente e insiste en recuperar lo que es suyo de tal forma que será al final el tiempo el que termine por poner las cosas en su sitio?

Yo sí, incluso a menudo. Y en el municipio tinerfeño de La Laguna, con más de 500 años de existencia, surgen a menudo motivos para creerlo. Sus famosos tejados plagados de insistentes verodes son una espectacular muestra más de ello.

En la foto de arriba se observa como, en plena ciudad, la vegetación se abre camino bajo el tubo medio arrancado de una de esas barras que colocan los ayuntamientos para que los coches no aparquen en determinadas zonas. En la de abajo se comprueba como el precioso verode ha conseguido desafiar las toneladas de asfalto para asomar su curiosa cabecita por el sitio más inesperado.

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