FIRMAS Juan Velarde

RTVE, nada que ver con un hotel. Por Juan Velarde

Leopoldo González-Echenique, ese es el nombre del elegido por Mariano Rajoy para hacerse con la gestión de RTVE, un caramelo envenenado y al que tendrá que poner orden y concierto este gestor procedente de NH Hoteles. Desde luego, mucha paciencia tendrá que tener el nuevo presidente de la Corporación para que la Casa no se le convierta en una especie de hotel de los líos. Y es que, al igual que un alojamiento de alta categoría, no siempre todos los huéspedes están dispuestos a abandonar su lujosa estancia, se atrincheran en su habitación mediática y siguen pidiendo cava y champagne a cuenta de los fondos públicos, esos dineros inexistentes y que, como la capa de ozono, cada vez van haciendo más grande el déficit en RTVE.

Lo que sí ha provocado ya el señor González-Echenique es una especie de vacío por parte de los sectores más afines al PSOE. Se dice, no sé si con segundas, que no se le conoce de nada, lo que a priori puede ser bueno porque empiezas la gestión sin máculas que desmentir cada cinco minutos, pero también puede tener la interpretación aviesa de hacer ver que se ha escogido a un tipo gris, sin brillo y que sólo está ahí por ser compañero de promoción del marido de la vicepresidenta primera del Gobierno, la señor Soraya Sáenz de Santamaría.

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RTVE necesita, desde luego, alguien que sepa meter en cintura su abultada deuda y si este señor viene de la empresa privada, tanto mejor. Normalmente, alguien con espíritu de empresario y que tiene que jugarse su dinero debe ser, en principio, la persona ideal para manejar una Corporación tan delicada como es la de RTVE. Hay que empezar aplicar técnicas del ámbito no público a la cosa que es de todos. Hay que ponerle un control radical al gasto, revisar nóminas y empezar a meter el tajo en todo lo que se pueda, empezando por ejemplo por la consabida manía de externalizar determinadas producciones para que se forren cuatro o cinco productoras, por ejemplo.

Como contribuyente, démosle un margen de confianza a este nuevo presidente, pero desde luego no se puede aterrizar en RTVE con paños calientes. Medidas concretas y concisas desde el primer minuto, directo, a la yugular y sin pelargones. Todo lo que sea empezar a marear la perdiz indicará que el PP tampoco está interesado en poner orden y concierto en la Corporación.

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