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LA FOTO DEL DIA. Venus comienza su tránsito ante el Sol, un espectáculo único e irrepetible hasta 2177

Elblogoferoz/ AGENCIAS.- Nueve minutos después de la medianoche del martes (23 hora canaria), el planeta Venus, visto desde la Tierra, ha comenzado a cruzar el disco solar en un viaje que completará en poco más de seis horas. Este acontecimiento, conocido como ‘tránsito de Venus’, será el último de este siglo y sólo puede verse de manera completa desde Estados Unidos, Hawaii y Alaska. En España será visible, en su parte final, desde la zona del Levante.

El fénomeno se puede seguir en directo a través del proyecto europeo GLORIA (GLObal Robotic-telescopes Intelligent Array, Red Global de Telescopios Robóticos), con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias, que desde la medianoche (23 hora canaria) ha comenzado a realizar una retransmisión en directo del fenómeno desde Noruega, Japón y Australia con el astrónomo del IAC, Miquel Serra, como encargado de comentar este impresionante acontecimiento.

Serra explicó durante la transmisión que este fenómeno permitirá, tras su completa secuencia, poder medir con más precisión la distancia de la Tierra con el Sol y la latitud desde el lugar en que se están tomando las imagénes.

 

Venus (punto negro a la izquierda del Sol) al iniciar el tránsito , según pudo verse vía internet.

 

Los tránsitos de Venus son acontecimientos muy poco frecuentes. Tienen lugar 4 tránsitos en períodos de 243 años, con un intervalo entre uno y el siguiente de 105,5 años; 8; 121,5 y 8, es decir, el último fue en 2004 y el próximo no tendrá lugar hasta diciembre de 2117.

Los tránsitos de Venus han jugado un papel importante en la historia de la astronomía. Los científicos y los exploradores, por ejemplo, planificaron grandes expediciones para observar los dos tránsitos ocurridos en el S.XVIII (en 1761 y 1769). Con esta misión se pretendía utilizar el principio de la paralaje para calcular la distancia desde la Tierra al sol.

Según ha informado la NASA, se utilizaron las sondas desplegadas en el espacio para obtener medidas y conseguir la mejor visión del fenómeno. Los expertos señalan que, además de ser un hecho de gran belleza para los astrónomos, también es muy importante para el estudio de Venus.

Las miles de personas que pudieron contemplar en directo este tránsito desde los diferentes puntos del planeta tuvieron que cubrir sus ojos y no mirar directamente al sol. Venus cubre muy poco del disco solar como para bloquear la luz cegadora.

Este histórico espectáculo sólo ha sido visible desde el hemisferio diurno terrestre, es decir, en la parte del planeta en la que el Sol brille por encima del horizonte, por lo que el Pacífico y la costa este de Australia serán los mejores lugares para la observación.

En España, sólo fue observable unos pocos minutos, sobre todo en Baleares, Cataluña y Levante. El tránsito en nuestro país se producirá al amanecer del miércoles 6 de junio, justo cuando la silueta de Venus esté terminando su viaje y empiece a abandonar el disco solar.

El planeta sigue su órbita por delante del Sol en un espectáculo impresionante.

 

 

Desde el siglo XVIII

Los tránsitos de Venus llamaron por primera vez la atención en el siglo XVIII. En aquellos días, el tamaño del sistema solar era uno de los mayores misterios de la ciencia. La distancia relativa de los planetas era conocida, pero no sus distancias absolutas. La respuesta a la pregunta era tan misteriosa entonces como la naturaleza de la energía oscura ahora.

Venus era la clave, según el astrónomo Edmund Halley. Se dio cuenta de que observando el tránsito desde varios lugares de la Tierra debería ser posible triangular la distancia a Venus. La idea impulsó a los científicos que partieron en expediciones a todo el mundo para ver un par de tránsitos en el año 1760. El gran explorador James Cook fue enviado a observar uno de Tahití, un lugar tan ajeno a los europeos del siglo XVIII como la Luna o Marte puedan parecernos a nosotros ahora. Algunos historiadores han llamado a este esfuerzo internacional «el programa Apolo del siglo XVIII».

En retrospectiva, el experimento entró en la categoría de las cosas que suenan mejor que lo que realmente son. El mal tiempo, la óptica primitiva, la natural «confusión» de la atmósfera de Venus y otros factores impidieron a los primeros observadores la recolección de los datos que necesitaban. El momento adecuado para un tránsito tendría que esperar a la invención de la fotografía un siglo después del viaje de Cook. A finales del XIX, los astrónomos armados con cámaras finalmente midieron el tamaño del Sistema Solar como Edmund Halley había sugerido.

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