FIRMAS

El Hospicio de San Carlos. Por José Manuel Ledesma

La elevada cantidad de niños abandonados que vagaban por las calles de Santa Cruz, practicando la mendicidad, hizo que, el 20 de enero de 1785, el comandante general Miguel de la Grúa Talamanca, Marqués de Branciforte, con su dinero y el de los patricios de esta Ciudad, instituyera el hospicio de San Carlos, en honor al rey Carlos III.

El inmueble se levantó en el barrio de El Cabo, entre las actuales avenidas Marítima, Bravo Murillo y Tres de Mayo. En su primer año de funcionamiento, el gobierno, dirección y manejo de la Institución corrió a cargo de un patronato formado por 31 socios.

El hospicio daba cobijo a 99 huérfanos, de ambos sexos, a los que se les enseñaba a leer, escribir, las cuatro reglas, y un oficio. Todos llevaban el apellido “Expósito”

Se trataba de una verdadera escuela de artesanía tradicional canaria, donde aprendían a hilar en el torno, tejer lienzos, hacer encajes, cintas de hilo y de seda. También fabricaban y vendían “bizcocho”, una especie de pan que llevaban los barcos en las largas travesías.
Con el fin de recaudar fondos para el establecimiento, los niños solían acompañar a los entierros, portando faroles; repartían esquelas e impresos; colocaban sillas en las plazas y sitios públicos, etc. El dinero percibido por todos estos conceptos, después de pagada su manutención, se ponía a rédito y con los intereses se construyó la Recova Vieja.

Antiguo Cuartel de San Carlos.

 

Esta Institución comienza su declive cuando el Marqués de Branciforte es destinado a la Península; y así, en el año 1811, solo albergaba ocho niñas y en ella no se realizaba la industria manufacturada por la que era conocida.

Por ello, el 30 de junio 1849, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se lo vendió al Estado para que fuera utilizado como cuartel del Ejército, por 81.730 reales de vellón. Con este dinero la Corporación construyó el teatro municipal.

Así terminó un establecimiento benéfico que tantos desvelos y desprendimientos costó a sus fundadores y que tantos y grandes servicios prestó a la sociedad tinerfeña.

Cuartel de San Carlos
En el solar que había ocupado el Hospicio, la Capitanía General de Canarias, por R.O. de 4 de enero de 1850, comenzó a construir un edificio destinado al Regimiento de Infantería de Tenerife. Las obras, finalizadas en 1875, fueron realizadas por el maestro Domingo Sicilia González, según los planos del ingeniero militar Andrés Amat de Tortosa, bajo el modelo del clasicismo romántico.

El cuartel se levantó en un solar de 15.278 metros cuadrados. El edifico de dos plantas con dos crujías laterales, estaba formado por una sección de siete pabellones de dos plantas, paralelos los unos a los otros, destinados a dormitorio de tropa. Todas las crujías y dormitorios rodeaban la plaza o patio central. De la citada plaza o patio central, todavía se conservan los trece laureles de indias que la tropa utilizaba para resguardarse del Sol mientras recibían las clases teóricas.

El edificio se ubica al lado de la sede de Presidencia en Santa Cruz.

 

Al fondo del edificio se encontraban los servicios de cocinas, tren de lavado, pajeras, cuadras y aparcamiento de carros. Todo el cuerpo alto de la fachada principal estaba ocupado por el pabellón del Coronel y las oficinas del Regimiento.

En 1978, el Ministerio de Defensa cedió los terrenos al Municipio para que se pudiera prolongar la avenida Bravo Murillo hasta la calle de José M. Guimerá.

El 16 de abril de 1999, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se lo permutó al Gobierno de Canarias por el edificio Fides, sito en la calle Viera y Clavijo.

Como durante el tiempo que el edificio estuvo sin ocupar fue el objetivo de los desaprensivos, el Colegio de Arquitectos de Tenerife promovió una campaña, en prensa, radio y televisión, gracias a la cual se salvó de la piqueta.

Dependencias Oficiales
La Dirección General de Patrimonio y Contratación del Gobierno de Canarias, sacó a concurso público el proyecto de rehabilitación del edificio en el año 2003.

En el citado proyecto se conservan las fachadas, anterior y posterior, adaptándolo para instalar en él varias dependencias oficiales, por lo que se construirá un túnel que lo comunicará con la sede de Presidencia.

Tras casi 10 años de paralización de las obras, el Gobierno de Canarias disolvió el contrato que tenía con la empresa constructora Dragados y Construcciones y la redactora del proyecto, Arquitectos AMP, debido a que la mayor parte de lo presupuestado se invirtió en los trabajos de cimentación del edificio.

La causa de este incremento se debió, según los arquitectos responsables, porque el inmueble está construido sobre callados de playa y las vibraciones ocasionadas por el paso del tranvía, que circula pegado a la fachada principal, lo haría peligrar. Según el jefe de Patrimonio y Contratación del Gobierno de Canarias, Antonio Vera, porque las citadas modificaciones no habían sido aprobadas por su Dirección General.

Aún se espera para su rehabilitación.

 

Soluciones
Cuando va a comenzar la restauración de este edificio, de gran valor histórico y patrimonial, y se pone fin al estado de abandono e impacto visual negativo que presenta, puesto que está situado a la entrada de la ciudad, en una de las vías de mayor tráfico.
Porque no se replantea que la línea del tranvía que transcurre a escasos metros de su fachada principal, discurra por la parte trasera del edificio, donde existe espacio suficiente para su trazado.

 

 

 

 

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