FIRMAS Juan Velarde

La pensión de Izquierdo. Por Juan Velarde

Aurelio Izquierdo es uno de estos personajes que para ustedes y para mí pasarían desapercibidos si ahora mismo nos lo encontrásemos en plena calle. Aunque sea en pleno centro financiero de Madrid, Barcelona o Valencia, su cara la podríamos confundir perfectamente con la de los miles de ejecutivos que en las horas puntas pululan como hormigas en busca de cerrar el negocio de su vida.

Sin embargo, el señor Izquierdo, don Aurelio, no es como esos yuppies anónimos que apenas llevarán a su casa unos cuantos miles de euros, sino uno de los directivos de Bankia que se marcha cobrando una pensión de 14 millones de euros, una Euromillones en toda regla o dos Primitivas consecutivas. ¿El mérito para cobrar esta partida tan jugosa? Pues nada, haber dejado la entidad como unos zorros y con los ahorradores y accionistas pendientes de cualquier movimiento al respecto. Pero a él, obviamente, se la trae al fresco, él ya tiene lo que perseguía, blindarse a base de bien su riñón.

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Lo que me sospecha puede dar es que la matriz de Bankia, BFA, ha salido rápidamente a hacer de bombero para asegurar que los 23.000 millones del rescate de la entidad son sólo para eso, que en modo alguno esos 14 millones están incluidos ahí, que se trata de una partida de carácter privado. ¡Estaría bueno que encima los españoles tengamos que poner encima una propina por el estropicio! Lo que sucede es que como se dice en latín, explicación no pedida, acusación manifiesta, llama poderosamente la atención tantas explicaciones y tantos detalles.

Lo que tampoco termina de cuadrarnos a los ciudadanos de a pie es qué medidas se va a tomar contra estos directivos que han jugado con el dinero de todos los ahorradores. ¿Habrá conchabeo de los partidos políticos para que todo quede diluido en comparecencias interminables y que no se llegue nunca a una comisión de investigación? Es pornográfico e indecente que quienes han hundido la entidad no sólo se vayan de rosetas, sino que además se lo lleven puesto de aquí hasta el final de sus días.

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