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Follón con Naviera Armas

Juan Carlos Díaz Lorenzo/Foto: JCDL. Naviera Armas ha vuelto a demostrar lo poco que le importa El Hierro y La Palma. Lo que le interesa, en realidad, es La Gomera y por eso, las otras dos islas están en desventaja y supeditadas a sus intereses en la isla colombina, donde saca tajada. Algo legítimo pero discutible. Lo venimos diciendo desde hace tiempo y lo volvemos a repetir. Y como quiera que el Gobierno de Canarias es cómplice de esa actitud, hoy ha saltado el primer aviso público de la olla a presión.

Un grupo de transportistas y empresarios herreños han protestado en el puerto de Los Cristianos, ante la decisión de Naviera Armas de salir hacia La Gomera y El Hierro dejando en tierra carga para la séptima isla aduciendo falta de espacio. ¿Qué ha sucedido? ¿Ha habido falta de previsión? Una isla como El Hierro, que sufre como ninguna los efectos de esta crisis agravados por las secuelas de un volcán submarino, no puede dejar carga en tierra. La Gomera tiene varios viajes diarios y El Hierro, uno cuando le toca.

Dicen desde el Cabildo Insular de El Hierro que la compañía había vendido más billetes y que por eso la mercancía (12 planchas) se ha quedado en tierra. No lo creemos. Los sistemas informáticos son lo suficientemente fiables como para que eso no ocurra. Lo que sucede, repetimos, es que El Hierro, como La Palma, son islas de segunda categoría para Naviera Armas. Y esta vez, como en otras anteriores –de las que hemos sido testigos presenciales- algo ha salido mal.

Sucede que después las cosas se complicaron a la llegada del barco a El Hierro. Un grupo de trece personas –entre ellos los principales políticos herreños, así como varios empresarios y transportistas- subieron a bordo sin estar autorizados e impidieron durante dos horas la descarga y el desembarque en el puerto de La Estaca. Al final los pasajeros bajaron, pero la carga no, en medio de airadas protestas de los afectados. Surrealista.

Dice Naviera Armas que esto no quedará así. El capitán los considera polizones, por los que anuncia que los denunciará al llegar a La Gomera, leemos en un despacho de Europa Press. Puede que esté en su derecho y que sea legal, pero nos causa sonrojo semejante alegación, por no decir otra cosa.

Lo cierto es que la carga siguió viaje a La Gomera. No debe existir tanta urgencia en recibir esos productos, pensamos, como para que unos paisanos perjudiquen a otros en su propia isla. Mañana, por lo visto, habrá un viaje especial de Los Cristianos a El Hierro para llevar la carga que hoy no pudo salir. Se trata de materiales de construcción y productos perecederos. Parece mentira que esto suceda en pleno siglo XXI, pero es así. Estamos peor que en la época de los correíllos.

Luego llega el portavoz del Gobierno de Canarias, Martín Marrero y pide “calma y serenidad”. Dice que la naviera ha tenido una “incidencia técnica”. ¿Cuál, Martín?. Somos mayorcitos desde hace tiempo para saber si es una incidencia, un error de cálculo o es otra cosa. Y el consejero de Transportes, Domingo Berriel, lamenta la decisión de Naviera Armas de retirarse de El Hierro, pues “está molesta”. ¿Dónde está el origen de esa “molestia”?

Alpidio Armas dice que pretende denunciar públicamente los problemas de conectividad marítima con su isla. Ya lo ha hecho. Naviera Armas se lo ha puesto en bandeja. Viajan como “polizones” a bordo y ante la mediación de la Guardia Civil de que compren sus billetes para evitar males mayores, cuando llegan a La Gomera la compañía se niega a vendérselos e insiste en desalojarlos “por las buenas o esposados”. Son ganas de complicar las cosas.

Del mismo modo que entendemos su posición, también le advertimos de las especiales circunstancias por las que atraviesan las navieras que prestan el servicio: un Gobierno de Canarias que no les paga (reconocido por el propio Alpidio), un combustible cada día más caro, unos coeficientes de ocupación cada vez más bajos, unas tarifas más caras (no queda otra), la gente no viaja, pues no hay dinero, no hay trabajo. Eso también hay que tenerlo en cuenta.

Ello no exime a Naviera Armas de prestar mejor servicio. Y aunque haya demostrado, una vez más, el poco aprecio que tiene por El Hierro y La Palma, ¡cuidado!, que no sólo podemos achacar todo lo malo a la compañía naviera. Algo de responsabilidad tienen también los políticos, los unos y los otros, por lo cual es conveniente dialogar y encontrar una solución, con una programación adecuada, que de respuesta a los transportistas y a los pasajeros, que lo haga factible con la gestión de la compañía, sin que por ello –a la espera de más detalles- dejemos a afear la conducta de hoy.


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