FIRMAS

La Casa del Práctico. Por José Manuel Ledesma

En el año 1945, la Subsecretaría de la Marina Mercante, a través de la Comandancia Militar de Marina en Santa Cruz de Tenerife, pidió a la Junta de Obras del Puerto que ideara una caseta donde los Prácticos del Puerto pudiesen desempeñar sus funciones; a finales de ese mismo año, la Dirección General de Puertos y Señales Marítimas autorizó la redacción del proyecto y el comienzo de las obras en el muelle Norte.

El edificio, realizado por el arquitecto Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo (La Orotava 1908 – Santa Cruz de Tenerife 2003) e inaugurado en 1947, es una construcción de tres plantas, de estilo racionalista y corte expresionista, pues su diseño está inspirado en el puente de un barco. Su arquitectura se caracteriza por la sencillez de líneas rectas y curvas perfectas.

Este inmueble, propiedad de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, catalogado como de interés patrimonial por la singularidad de su estructura, está en proceso de remodelación ante el estado lamentable en que se encuentra.
En la actualidad, en el primer piso se encuentra la habitación que hace al mismo tiempo las veces de vestíbulo, cuarto de estar y comedor; alrededor de estas dependencias, existe una amplia terraza cubierta.

En el segundo piso, al que se asciende por una escalera de caracol, se hallan siete pequeños camarotes para los prácticos y un par de cuartos de aseo.

En la planta superior, a 17 m. de altura, se encuentra la caseta del vigía. Durante muchos años, desde sus ventanales se avistaba la llegada de los buques de alto borde que recalaban por el Sur o Este de la Isla, pues garantizaba la visibilidad del horizonte y el espaldón del muelle Sur.

 

Casa de los Prácticos, en Muelle Norte./Foto: David Domínguez.

 

Seguridad

El practicaje es un servicio que nace con los primeros intercambios comerciales por mar. El Piloto Mayor de Tenerife fue un cargo fundamental en el muelle desde el siglo XVIII, donde, aparte de mantener la seguridad del embarcadero, poseía autoridad en el despacho de navíos y en la instrucción de los marinos.

En un puerto, dadas las peculiaridades meteorológicas, corrientes locales, reglamento portuario y tantas otras cosas que puedan afectar a la seguridad de la navegación, resulta evidente la presencia a bordo de un profesional, debidamente cualificado, que preste asesoramiento a los capitanes de los buques en las labores de atraque y desatraque.

Cuando el buque se está aproximando al puerto, avisa por V.H.F.: Prácticos de Tenerife, me acerco a tu puerto. Tras recibir el mensaje, el Práctico, acompañado del patrón de la falúa, sale en su búsqueda. Si es de día, la falúa lleva izada la bandera de colores rojo y blanco -en vertical-, que es la señal (H) del código internacional; si es de noche, estos colores se indican con luces, también en vertical.

El Práctico accede al barco por el portalón de costado, a través de la escala de gato y, desde allí, se desplaza al puente de mando para dirigir la maniobra de atraque. Una vez a bordo, es el propio navío quién enarbola la señal (H), comunicando de esta manera que tiene práctico a bordo. Estas mismas maniobras, pero de manera inversa, se suceden en el desatraque.

En las maniobras con buques de gran tonelaje, el Práctico, de acuerdo con el Capitán del buque, decide el número de remolcadores necesarios que permitan realizar las operaciones con las máximas garantías de seguridad y el menor coste económico posible.

Tradicionalmente, los Prácticos se han agrupado en Corporaciones pero en la actualidad conforman sociedades profesionales, anónimas o limitadas; estas entidades jurídicas privadas son las que establecen con la parte contratante -la Autoridad Portuaria- los pliegos de las cláusulas del servicio; es decir, número de Prácticos necesarios, límites de la zona de practicaje, tiempo de respuesta, condiciones del servicio, tarifas máximas aplicables, etc.

Sin embargo, el Capitán Marítimo es quien ostenta la máxima autoridad provincial en materia de seguridad marítima; es decir, el servicio de practicaje, incluyendo las comunicaciones, tripulaciones de las embarcaciones, límites de seguridad, certificaciones, pruebas de aptitud, habilitación de los Prácticos para el ejercicio de la profesión, etc.

El servicio de practicaje es obligatorio para todos los buques mayores de 500 toneladas de registro bruto; sin embargo, a los capitanes que operan con buques de línea regular de recaladas frecuentes se le expiden certificados de exención del servicio de practicaje, siempre que cumplan determinadas condiciones perfectamente reguladas en el reglamento que a tal fin ha desarrollado la Dirección General de la Marina Mercante.

 

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