FIRMAS

La Línea. Por Irma Cervino

Adela prensó los alfileres con los labios y empezó a darme vueltas -como si modelara una vasija de barro- tratando de comprobar que el vuelto del vestido quedara totalmente redondo. No es tarea fácil, solía decirme a carcajadas, “Es que tienes un final de espalda complicado”.

Di más de quince vueltas sobre mi misma y supe que empezaba a marearme, cuando al mirar las manos de la costurera, vi que tenía cuatro. Estaba a punto de gritarle que parara de una vez pero el teléfono lo hizo por mí.

La mujer salió corriendo y me dejó como un trompo a punto de caer al suelo. Llegó a la salita y descolgó el auricular.

-¿Diga?

– ¡Cristóbal! ¿Qué tal? ¿Cómo va todo? ¿Ya estás en Palos de la frontera? Estupendo.

– ¿Que lograste reunir a 90 hombres? Perfecto ¿Y ya te despediste dela Reina? Bien, muy bien. Manténme informada por favor. Buen viaje y dale saludos a los hermanos Pinzones.

Colgó el auricular y escuché sus zapatillas de regreso. Cuando llegó al cuarto yo ya había parado de dar vueltas. “Vaya, creo que por fin te ha quedado bien”, me dijo al tiempo que movía su brazo indicándome que me quitara el vestido.

-¿Cuándo lo tendrá listo? – pregunté.

– Buff… yo creo que antes del martes es imposible. Es que con lo de la línea 1492 de telefónica no tengo tanto tiempo.

-¿Qué línea es esa? –le pregunté intrigada.

– Esa que me colocaron el otro día los de compañía. No veas lo que me gusta. Es genial -explicó.

– No había escuchado que tuvieran una promoción nueva. La verdad que hay tantas ofertas y tantas compañías que, al final, una no sabe cuál es mejor –comenté contenta porque la costurera volvía a tener dos manos.

– ¿No conoces esta línea? No sabes lo que te pierdes. Es divertida pero sobre todo muy formativa. No veas lo que estoy aprendiendo de historia.

-¿Tiene acceso a internet? – no me imaginaba a la mujer sentada ante un ordenador.

– Ah, pues no sé -me respondió cuando ya había guardado todos los alfileres en una cajita redonda- Yo llamé para que vinieran a revisarme el teléfono y el técnico estuvo tocando unos cables y, cuando se fue, me dijo que me dejaba instalada la línea 1492. Yo no sabía a qué se refería pero esa noche, cuando Cristóbal me llamó, lo entendí todo.

-¿Qué Cristóbal? –pregunté cada vez más confusa.

-Colón, Cristóbal Colón -respondió extendiendo el brazo como si fuese a gritar “tieeerraaaa”.

Realmente no entendía nada y, por un momento, pensé que las vueltas me habían dejado peor de lo que pensaba. Siguió hablando de su nueva línea.

-Verás esta nueva línea me pone en contacto directo con el descubridor y todos los días me llama para contarme cómo va su viaje. Acabo de hablar con él ahora y me contó que está a punto de zarpar rumbo a… bueno, yo sé a dónde va pero no he querido desvelarle el final. Dejo que él me vaya contando lo que va pasando como si yo no supiera nada. No quiero quitarle la ilusión. Es tan emocionante. Sí, niña: tengo línea directa con el año 1492 y el mismísimo Cristóbal Colón me está contando su descubrimiento. ¿No es increíble?

Asentí con la cabeza, cogí mi bolso y le dije que la llamaría a partir del martes.

Cuando llegué a casa, seguía dando vueltas pero esta vez a la increíble historia de la línea de teléfono que había logrado conectar a Adela, mi costurera, con el siglo XV. Cuánto me gustaba la idea. Sin pensármelo dos veces llamé a Telefónica.

El técnico fue puntual al día siguiente y a las ocho y catorce tocó a mi puerta. Le comenté que quería instalar una de esas líneas nuevas que tenían en promoción y que conectaban con siglos pasados.

– Mmmm… la cosa está complicada. Tenemos lista de espera. Déjeme ver… sí, efectivamente, ya no nos queda nada para el siglo XV, XVI, XVII ni XVIII y la del XIX está dando fallos.

– ¿Y tienen algo de antes de Cristo? -pregunté por si acaso.

– Todavía no trabajamos con líneas tan antiguas. Pero…espere un momento… -y se puso a mirar en una libreta de hojas arrugadas- ¡aquí está! Le puedo ofrecer una nueva promoción que ponemos en marcha hoy: la línea 2112.

– Pero eso no es el pasado

– No señora, es el futuro. Exactamente dentro de cien años. ¿La quiere?

Cerré los ojos, me olvidé del técnico de telefónica e imaginé cómo sería la vida dentro de cien años. No me apasionaba la idea.

– Y ¿no tiene algo menos lejano? No sé una 2014, 2016 o incluso una 2020.

– Vaya, ¿trabaja usted en el Gobierno? –me preguntó el técnico arrugando otra de las hojas de la libreta.

– No, no ¿por qué?

– Porque esas son las líneas que piden ahora desdela Moncloa.Dicenque necesitan contactar con esos años para saber cómo estará el mundo y si habrá pasado la crisis. Bernardo, que es nuestro técnico en Madrid, está intentando programar la línea pero, por ahora, está resultando bastante complicado. De momento no hay contacto con esos años. Es como si hubiesen desaparecido.

– Vaya, pues sí que tienen trabajo –le dije mientras pensaba que era más gratificante contactar con el pasado, como lo hacía mi costurera y disfrutar con la experiencia del viaje de Colón, conocer cómo se fraguóla RevoluciónFrancesa, e incluso poder decirle un par de cosas bien dichas a Adolf Hitler.

– Entonces ¿qué línea le pongo? –me preguntó con cara de “notengomuchotiempo”

– ¿Tendría una línea con el cielo?

El hombre me miró, soltó todo el aire que tenía en los pulmones y, repasando su libreta estriada, titubeó unos segundos y me dijo.

– Verá el Departamento de Comunicación con el Tiempo no contempla esa línea. Lo siento.

Le di las gracias y le dije que me quedaba con mi línea normal, la de toda la vida. Cuando se marchó, descolgué el teléfono y llamé a mi madre. Empezó a contarme que el día anterior había estado con no se quién pero, enseguida, le cambié de tema. Entonces me comentó que la próxima semana iría a no se dónde y le dije: “Mamá, ¿y, ahora, que estás haciendo?”

No quería saber nada del pasado ni del futuro. Estaba usando la línea del presente.

2 Comentarios

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  • Aqui la linea 1941, he intentado contactar con usted pero me dicen de telefónica que al final no quiso contratar las nuevas lineas de este servicio. Pensaba que podía interesarle dicha linea por lo que concierne a su futuro. Una linea que en conexión con la 1947 da una atención esmeradísima. A los resultados me remito.
    Me gusta.

  • Me gusta, entre la certeza del pasado y la incertidumbre del futuro me quedo con el presente, como vos 😉