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LAVADORA DE TEXTOS. ‘Impás’ es a ‘impasse’ lo que ‘fútbol’ es a ‘football’. Por Ramón Alemán

¿Qué es españolizar? Según el diccionario de la Real Academia, ‘dar forma española a un vocablo o expresión de otro idioma’. Llevamos siglos haciéndolo y nuestra lengua sigue vivita y coleando, así que no debemos tenerle miedo a esta sana costumbre, gracias a la cual usamos palabras como ‘fútbol’, que no es otra cosa que una adaptación de la voz inglesa ‘football’. Otras españolizaciones parece que nos cuestan más, como ‘máster’ y su plural, másteres’, pero todo se andará. Hoy vamos a hablar de un término que a mí me parece muy útil: ‘impás’. Los guardianes de la lengua no le tienen mucha simpatía, pero el otro día ocurrió algo que me demostró que cada uno de nosotros –los usuarios del español– podemos dar pequeños pasos para la modernización del idioma.

Esto es lo que sucedió: andaba yo enfrascado en una conversación en un foro de Internet y mi interlocutora me puso en la pantalla la palabra ‘impás’, que yo nunca había leído con anterioridad, aunque después comprobé en Google que su uso está extendidísimo. El contexto de la charla me decía que me hablaba de un ‘impasse’, o sea, de una situación de punto muerto, callejón sin salida… A pesar de que mi maniático instinto de corrector me pidió tirarle inmediatamente de las orejas por emplear esa palabra, lo cierto es que al leerla me pareció una adaptación impecable de la voz francesa: mi amiga la había escrito exactamente como se pronuncia en español, con tilde incluida.

Sin embargo, no pude quedarme con las ganas de comprobar qué dicen los expertos al respecto y me encontré con que el Diccionario panhispánico de dudas no la recoge, aunque sí tiene una entrada dedicada a ‘impasse’. De ella dice que “su uso es innecesario en español”, ya que se puede sustituir por expresiones como las que cité más arriba. Lo que no dice es que al hacerlo nos vemos obligados a emplear muchas más sílabas. ¿Por qué decir con tres palabras lo que se puede decir con una? Por su parte, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) señala que no deben emplearse las españolizaciones ‘impase’ ni ‘impás’ y recomienda reemplazar ‘impasse’ por ‘callejón sin salida’ o ‘punto muerto’, aunque nunca por ‘compás de espera’. Bueno, eso es lo que decía hasta hace unos días, porque ahora no opina lo mismo… Sigan leyendo.

No me hicieron ninguna gracia estas dos respuestas, así que me propuse no parar hasta que alguien me diera un argumento sólido que me hiciera desechar el uso de ‘impás’. Consulté el asunto con el ortógrafo José Martínez de Sousa y con Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundéu. El primero me dijo más o menos lo mismo que lo que había leído en el Panhispánico, pero a renglón seguido añadió que habrá que ver qué pasa “si a todo el mundo le da por utilizarlos [‘impás’ e ‘impasse’] masivamente y al mismo tiempo”. Rigor y tolerancia: así es el maestro Martínez de Sousa.

Por su parte, Gómez Font respondió a mi correo unos días después para darme una grata noticia: el Consejo Asesor de Estilo de la Fundéu, integrado por el académico Gregorio Salvador, el prestigioso gramático Leonardo Gómez Torrego, los periodistas José Luis Martínez Albertos y Carlos González Reigosa y el propio Gómez Font, había tomado el “acuerdo inmediato” de recomendar que el extranjerismo ‘impasse’ se adapte como ‘impás’ y se admita su uso también con el significado de ‘compás de espera’.

Evidentemente, lo que diga la Fundéu no tiene por qué ir a misa, como tampoco va todo lo que dice la Real Academia Española. Pero no es menos cierto que sus recomendaciones están siempre basadas en el sentido común, se hacen con precisión científica y son tenidas en cuenta por decenas de miles de personas. Con su sabia decisión de modificar su punto de vista sobre la palabra ‘impás’, la Fundación ha demostrado una vez más su inagotable afán por poner al día el español, pero también ha demostrado que cualquiera de nosotros, cualquier modesto hispanohablante, puede ayudar a los guardianes de la lengua (si se lo propone) en su tarea de mimar sin descanso nuestro idioma para que nunca deje de ser hermoso y eficaz.

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