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El Palacio de Carta, en venta. Por José Manuel Ledesma

Este pareado, entresacado del Diario de José de Anchieta y Alarcón (La Orotava 1706-La Laguna 1767), parece que se vuelve a poner de moda.  La torre, a la que hace alusión, situada en la azotea de la casa, era utilizada como “mirador” para percatarse de la aproximación de los barcos y ser uno de los primeros en llegar al muelle para realizar las transacciones comerciales.

El matrimonio formado por Matías Bernardo Rodríguez Carta y María de la Concepción Domínguez, compraron una casa en la plaza de La Pila (de la Candelaria), la derribaron, y en su solar construyeron el mejor edificio de la Villa y Puerto.
Las obras comenzaron en 1721 y se terminaron en 1752; de los trabajos finales se encargó su hijo: Matías Bernardo Rodríguez-Carta y Domínguez, tesorero de la Hacienda Real.

El Palacio resultó ser una bella mansión de tres plantas con el frontis dividido en igual número de cuerpos: en el primero se distinguen la puerta y una ventana a cada lado de la misma; en el segundo aparecen tres balcones, cada uno con su puerta; y, en el último, dos balaustradas de madera acogen sendas ventanas situadas a cada lado de un reloj.

Es uno de los edificios civiles más destacados del barroco canario, si bien en su fachada de cantería, proyectada, en 1742, por el ingeniero militar Manuel Hernández, podemos apreciar también elementos de estilo neoclásico. Su interior es una muestra de la arquitectura tradicional canaria de la época del Barroco, destacando la señorial escalera, las galerías que comunican con las enormes salas, las columnas de sus dos patios, etc. todo ello enriquecido con maderas nobles, en las que trabajó el ensamblador y escultor Sebastián Fernández y el ingeniero francés Francisco de la Pierre.

1860. Plaza de Armas, del Castillo, de La Pila, Real, de la Constitución, de La Candelaria.

 

Este Palacio fue sede de la Capitanía General de Canarias, desde enero de 1853 hasta marzo de 1881; de los capitanes generales que allí residieron, destacó Narciso Atmeller y Cabrera, caballero refinado y distinguido que, durante su mandato, logró centralizar en él la vida social y aristocrática isleña y, en sus hermosas fiestas de arte y en las solemnes recepciones oficiales que allí celebraba, hacía que el Palacio de Carta luciera esplendoroso.

También en este Palacio estuvo (1890-1942) el Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife
Esta preciosa casa fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, el 7 de marzo de 1947, siendo el primer inmueble declarado BIC de esta provincia.

El palacio fue reconstruido en 1953, según el proyecto del arquitecto Enrique Rumeu de Armas, para las oficinas principales del Banco Español de Crédito. En las obras no se alteró la fachada principal, ni la estructura exterior, a excepción del patio, que fue objeto de reformas para las instalaciones bancarias; sin embargo, el exterior trasero, por exigencias del ensanche de la calle de Bethencourt Alfonso (San José), hubo que remodelarlo de manera que nos muestra una puerta en la que se aprecia el almohadillado y un frontón triangular partido, así como el característico balcón isleño.

El Palacio, en la actualidad.

 

La hermosa vivienda posee además una torre, necesaria en aquella época para divisar con la antelación suficiente la llegada de los barcos al puerto.

Ahora, el  Gobierno de Canarias lo ha puesto en venta por 5,8 millones de euros.

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