FIRMAS

Ponerse en el lugar… Piensa conmigo, no por mí. Por Arancha García

Después de hacer las tareas de casa y nadie reconozca la dedicación, pensar lo qué se sentirá al escuchar alguna palabra o frase despectiva; así igual, al quitar el espacio accesible destinado y estratégicamente señalado por motivos de accesibilidad, sentirse dejado a un lado, verse en el paro, o bien estar envuelto por hechos  violentos… Situaciones y circunstancias de mil maneras, y estilos.

Son con éstos acontecimientos, muy pocas las ocasiones por no decir ninguna, en las que no se para a pensar en la situación, que de lo ahora manifestado, antes, ahora, les pasa a otros.

Generalmente ante el deseo de ser comprendidos, dependiendo de la situación cuando queremos que los otros se pongan en nuestro sitio, en aquellos acontecimientos en los que necesitamos comprensión, y ayuda, quizás hasta un tanto de compañía. Más que en ocasiones agradables, en los que creemos tener las cosas bien definidas y sujetas. Sin que a primera vista se necesite de nadie, ni de nada… Gritar así, arrimen el hombro al nuestro. Casi implorando –ponte en mi lugar, no en mi sitio-.

Siendo el ejemplo comprensible, donde entender lo que puede llegarse a sentirse y pensar.

La fuerza del ejemplo siempre suficientemente positiva para entender lo que se puede llegar a sentir de verdad; así como lo duro que puede resultar no tener el reconocimiento de un trabajo “invisible”; escuchar por tanto una palabra mal sonante, descalificativa, sentir el aislamiento por parte de los demás, no respeten el sitio especial señalado.

Dispares. –ponte en mi lugar, no en mi sitio-; –ponte en mi sitio, no en mi lugar-. Semejantes definiciones, que pueden dar lugar a diferentes significados.
Juego de palabras si se quiere igualmente, no de estados emocionales; que no se distancian prácticamente en nada; entre un significado y otro.

Lo que conlleva esas situaciones sean casi idénticas, el hecho de pensar y ponernos de verdad, con todas las consecuencias, en el lugar del otro.
Sin la necesidad explicita de tener porqué ser o sentir en carne propia lo que en realidad sucede, y reconociendo en mayor medida la aportación que tiene sentir esto realmente, las circunstancias reales de cada persona.

Y es que, ponerse en la piel del otro, no es sencillo. Más que por no poder, porque no es lo deseado. A nadie le apetece complicarse la vida, perder incluso el tiempo cuando las cosas no son de risas, fiestas… vacilones. Rechazar persona y situación. En vez de intentar encajar con naturalidad la situación compleja de la otra persona; sin renegar y aceptar no se parte de cualquier realidad, por compleja que sea.

A pesar de ser recurrente y efectivo, debería pensarse, sentir, o traquetearse un poco como la otra persona. Las maneras de entender lo que se puede estar sintiendo, se ha sentido, se piensa, e inclusive se pensará. Ponerse en el pellejo del otro.
No siendo evidentemente todo lo pensado, sentido, creído la exacta y única realidad de los hechos. Sin embargo, como muestra de lo que puede ser, una mínima idea; sí corresponde de ayudante para darnos pequeña cuenta de lo que ocurre, se siente y se piensa… Algo que engrandece a quien lo hace, por su sensibilidad y comprensión. El pensamiento de no sentirse invulnerable ante nada.

Siendo por tanto, a medida avanzan los segundos y los días. Aún tan sólo por unos minutos, sería bueno entre cualquiera de los aspectos de la vida, cualquier situación que pueda parecer sencilla, incomprensible e incluso graciosa… pensar, sentir, como quizás crees en esa situación se sentiría, se pensaría, o actuaría… una manera apropiada para de otra manera entender las circunstancias personales. Consiguiendo de este modo un poco más de objetividad, y acercamiento al sentimiento y pensamiento; miedo, dolor, inseguridad, impotencia, cansancio, agotamiento, incomprensión, soledad… De quienes más cerca nuestro se encuentran.
Por supuesto sin dejar igualmente de lado los acontecimientos positivos.

Comprensión, tolerancia, solidaridad, afecto, seguridad, positividad, compañía… ponerse siempre en el lugar de los demás.

Reflexionando aunque sea una pizquita sobre lo que ello supone. Sin quitar el sitio a nada, ni nadie. Únicamente desde la reflexión del pensamiento, comprobar lo que se siente, se piensa…

Acontecimientos y hechos que forman parte inseparable del desarrollo diario de la vida, y que mediante ella hace posible la cercanía verdadera a las demás personas. Normas y decálogos sociales, que desde la lógica, y racionalidad del ser humano ayuda a convivir en sociedad, respeto y mutua comprensión.

Percatarse por unos segundos de la sensación de entender y comprender, que entiendan y comprendan así a los demás. La relación de colocarse del lado de la adversidad. Quién a diario, la vive.

Lo que comúnmente suele decirse -ponerse en el zapato del otro-. A lo complicado conque ello parece.

Incluso la exclusividad de ser cada uno únicos, también lo son los sentimientos, pensamientos, y experiencias. Y cada situación por igual o similar puedan parecer siempre habrá algo que la hará completamente diferente, por poquito que sea.

Creyendo es posible, aunque no sea por el contrario fácil ponerse en el lugar de los demás; de la mano del civismo, el respeto, y actuando con sensibilidad.
Comportamientos que harán posible otra manera de marchar de las cosas.
Construir un mundo más compresivo, solidario, compartido.

Cada comportamiento propio, compartido de esta manera a los demás, logrando estar siempre más próximo al verdadero, yo, del modo resulte fuese cada uno, el otro, al ponernos en su lugar.

Siendo siempre en lo estrictamente positivo, nada negativo e hiriente donde buscamos y queremos a otras personas. Evitando se complique nuestro tiempo, en definitiva, nos “amarguen la vida”.

Sin pretender tampoco invadir el lugar del otro, sí, sin embargo por poco que se haga y cuide, sí, intentar ponerse en su lugar; es ése momento cuando se tendrá ocasión de comprobar y entender una pequeña porción emocional de lo que la otra persona expresa sentir, experimentar. Logrando entender lo que verdaderamente se pasa y siente… sin máscaras ni miedos.

Considerar el perjuicio que puede suponer invadiendo por invadir, sin pensar en los demás, descuidando todo fundamento de comportamiento.  Machacando el sufrimiento de quién siente soledad, dolor, impaciencia por estar en el paro, infravaloración de su trabajo…

Convencidos en que al menos conscientemente, estaremos de otra manera contribuyendo a una mejor socialización y concienciación. Mayor desarrollo personal.

Partiendo de lo complicado y sencillo que demuestra ponerse en el lugar del otro.
Fácil, y difícil alcanzar el mismo sentimiento del otro. Procurar, humanizarnos un poco más, es lo que hace ver y sentir, lo que puede hacer ver y sentir la otra persona.

Pensar que lo que te gustaría escuchar, sentir, y vivir a ti, le gustaría escuchar, ver,  sentir, y vivir a otra persona, sin que se ponga en su sitio, sí, poniéndose en su lugar.

 

 

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