FIRMAS Marisol Ayala

Torres Baena reconoce que 10 monitores practicaron sexo con menores. Por Marisol Ayala

El principal imputado en el caso Kárate, Fernando Torres Baena, reconoció este jueves durante la segunda jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincia de Las Palmas que “diez monitores de su club (en la actualidad en otro equipo) mantenían relaciones sexuales con menores”. La jornada de hoy, que se alargó hasta cerca de las 14.00 horas, mostró lo que tal vez, a falta de escuchar las declaraciones de las víctimas, alumnas de la academia de Kárate del que Baena era dueño y señor, los aspectos más escabrosos del proceso.

Superar el listón de lo escuchado hoy en durante el juicio es difícil pero visto lo visto, todo es posible. La mañana la empleó el abogado de la Asociación de Víctimas y Afectados del caso Kárate, José María Palomino, en desplegar una batería de preguntas al principal encartado, Torres Baena, todas ellas de alto contenido sexual que el procesado contestó con silencio, sin inmutarse. Para que el lector se haga una idea del nivel del interrogatorio de Palomino y la dureza de sus preguntas de contenido sexual el letrado desveló que hay 52 testigos que afirman categóricamente que el maestro de kárate mantuvo con ellos relaciones sexuales no consentidas y que, de éstos, 24 menores de edad denuncian que los penetró analmente.

Al hilo de esos datos le interrogó en el sentido de si era cierto, tal como han declarados testigos no personados, que el “karateca jefe” masturbó y penetró a perros en su presencia; y que les explicó, también, que su segunda mujer, María José González, acusada, permanecía “varios días sin ducharse” para que los canes le lamieran la vagina porque, afirman que explicó Baena, eso era “bueno para el animal”. El silencio fue su única arma. A su lado en un banquillo anexo estaban su jujer, la mencionada María José González y los empleados del gimnasio Ivonne González y Juan Luis Benítez, todos procesados. Éste último en libertad y por tanto presa codiciada de periodistas.

María José González con su marido, Torres Baena, durante el juicio.

 José María Palomino preguntó también a Torres Baena sobre las diversas prácticas sexuales que presuntamente había mantenido con sus alumnos o por aquellas que los deportistas supuestamente fueron incitados a practicar entre ellos. Las referencias a relaciones sexuales con penetración anal y vaginal, felaciones, orgía, tríos, zoofilias y otra clase de relaciones sexuales fueron muchas ante un procesado que no solo se aisló mentalmente del formulario si no que en un par de ocasiones refutó e hizo gestos de contrariedad.

El acusado contestó a su abogado defensor y ante el abogado Sergio Armario, que representa a la procesada Ivonne González Herrera. A Armario le explicó que algunas de las presuntas víctimas que le han acusado y que están incluidas en el procedimiento continuaron acudiendo al chalé de Playa de Vargas por su cuenta donde presuntamente se celebraban los encuentros sexuales cuando ya eran mayores de edad y con pleno consentimiento.

También recordó Palomino durante su interrogatorio la testifical de un ex alumno de la academia que afirmó que el supuesto líder de la secta Kárate le dijo que tratara a su novia como a “una perra”; señaló también ese testigo que el karateca había ordenado a una alumna que se masturbara en casa pensando en él y que luego le contara la experiencia.

Con el interrogatorio de su defensa Ángel Luis Calonge Ramírez, el juicio entró en un lenguaje numérico; es decir, el abogado de Baena, con el sumario en la mano, le preguntó si sabía que la alumna número tal mantenía relaciones sexuales con la número cual; ese formulario y las posteriores respuestas puso de manifiesto que en la academia de Baena se practicaba una actividad mucho más allá que la deportiva porque el propio Baena como simple profesor conocía qué alumnos mantenían relaciones sexuales entre sí, conocimiento que se aleja mucho de lo que debe controlar un profesor. Durante la vista salió a relucir el papel de los padres en esta marea de sexo, menores y deporte. Llegados a ese punto ante una pregunta de la defensa Baena dijo que la actividad del gimnasio era “de puertas y ventanas abiertas” y que los padres de los alumnos, se practicaban a la vista de todos incluidos los padres.

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