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Los periodistas tinerfeños se unen contra la destrucción de empleo en los medios, que ha dejado ya a 500 trabajadores canarios en la calle

Elblogoferoz/Mónica Ledesma.-Los periodistas tinerfeños se convirtieron este jueves en lo que es su oficio: noticia. Cerca de un centenar de profesionales del sector del periodismo se concentraron en la Plaza de España de la capital, aprovechando la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, para alertar sobre los efectos de la destrucción de empleo, la precariedad laboral y la desaparición de medios de comunicación.

Periodistas de siempre, entre los que se encontraban José Antonio Pardellas -Premio Canarias de Comunicación-, Alfonso González Jerez, Olga Álvarez o Cándida Carballo, entre otros más, se unieron en un acto solidario con las siguientes generaciones -la mayoría en paro- y las futuras, que mostraron su «descorazonamiento» por la situación que atraviesa la profesión.

El presidente de la APT, Juan Galarza./ Foto: David Domínguez.

 

Durante la concentración, respaldada también por la Asociación de la Prensa Deportiva de Tenerife y el sindicato Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias (UPCC), el presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife (APT), Juan Galarza, indicó que  unos 500 periodistas han perdido su empleo en Canarias desde el comienzo de la crisis y en las Islas han desaparecido unos veinte medios de comunicación,  mientras que los profesionales que siguen trabajando están amenazados por la precariedad.

Galarza indicó, en un breve discurso, que «el hábitat natural del periodista es la calle y hoy muchos lo están pero no por trabajo, sino debido al paro que afecta a esta profesión». Asimismo, aprovechando la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa hizo un homenaje a todos los compañeros que han perdido la vida en el ejercicio de la profesión.

El presidente de la APT añadió que las redes sociales se han convertido en el único medio de comunicación «donde no se ponen trabas a la libertad de expresión», y además alertó de que la precariedad laboral en el caso de los periodistas afecta a la calidad de la información que reciben los ciudadanos, y por tanto a la democracia.

Igualmente, Galarza hizo un llamamiento a todos los profesionales del periodismo para cambiar la «cultura de disgregación» en la que hasta ahora se ha mantenido el gremio, pues «visto los resultados tenemos que estar unidos más que nunca. Lo que está pasando (en referencia al alto índice de paro en la profesión) en parte también es culpa nuestra y otro tanto de las empresas, por ello hay que hacer músculo y permanecer unidos», apostilló. «La lucha no debe quedar sólo aquí, sino ser un punto de inflección para continuar con las acciones en conjunto».

Los periodistas, durante la concentración. /Foto: David Domínguez.

 

En la concentración, los periodistas Hortensia Fernández y Enrique Hernández leyeron un manifiesto por la libertad de prensa de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), el mismo para los 48 actos que se celebraban a la par en todo el país.

Bajo el lema «Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia», la FAPE alerta que desde 2008 más de 6.000 periodistas han perdido su empelo y 53 medios de comunicación han cerrado. Además, critica el «alarmante aumento de las restricciones» al trabajo de los periodistas, entre ellas las ruedas de prensa sin preguntas, la reducción de las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de profesionales por becarios y contratados con salarios indignos «que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo», según el manifiesto.

Se condenó además que se use al periodista como fuente del servilismo, lo que degenera y debilita la profesión, y se criticó la aplicación de normas penales desproporcionadas, los contratos de trabajo «leoninos» o el reparto institucional de licencias de radio y televisión que avanzan contra la libertad de expresión.

El manifiesto concluyó con un homenaje a los periodistas, sobre todo en Latinoamérica, que han pagado con su vida la defensa de la libertad de expresión y con una exigencia a los gobiernos para que persigan a sus asesinos y acaben con la «intolerable impunidad en que desarrollan sus crímenes».

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