FIRMAS Juan Velarde

Sindicatos de hoz y martillo. Por Juan Velarde

Lo cuenta La Gaceta. Los sindicatos UGT y CCOO, esos que salen a protestar contra la reforma laboral, esa que tiene entre sus atrocidades lo de los 20 días de indemnización por año trabajado en caso de despido, están aplicando internamente la medida impulsada y aprobada por el Gobierno del Partido Popular. Es decir, en ese sentido estoy con los sindicatos en el sentido de expresar que no me parece tolerable en modo alguno que se toquen los derechos de los trabajadores, entre otras razones porque vemos que la clase política, por norma general, no se autocercena sus conquistas y francachela variadas, pero lo que no es tolerable es que estos señores sindicalistas se escuden en lo aprobado para echar a su gente con cajas destempladas o, lo que es lo mismo, con 20 días por año trabajado. O todos moros o todos cristianos.

Son estas las cuestiones que hacen perder credibilidad a los sindicatos, copiando exactamente, pero al revés, los parámetros de los últimos siete años, o sea, el del inmovilismo más atroz que se pudiera conocer, a pesar del crecimiento bestial de la tasa de desempleo en este país y, en cambio, en cuanto se produce un cambio de gabinete, sin esperar prácticamente a que pasen los llamados 100 días de gracia, los sindicatos se despojan de su traje de estatuas de sal para ponerse nuevamente al frente de la pancarta reivindicativa, con la ayuda y el apoyo logístico de los de Ferraz, Rubalcaba y compañía, socios y cómplices de la herencia que hemos recibido los españoles y que tampoco el nuevo gestor monclovita es capaz de liquidar.

Pero, a pesar de que los sindicatos están en contra de la reforma laboral y de los despidos a razón de 20 días por año entregado a la causa de UGT o de CCOO, Méndez y Toxo aplican la nueva reforma porque ellos, pobrecitos, no tienen más remedio que ajustarse, aparte de los carísimos relojes, a la legalidad vigente, lo que supone todo un gesto de hipocresía cincelada con la hoz y el martillo. Ellos, Méndez y Toxo, protestan con la boca pequeña, pero al mismo tiempo aprovechan los resquicios legales para perpetrar esos despidos al peso. En el caso de esta pareja no vale la máxima de ‘No se puede estar en misa y repicando’. Ellos están a la manifestación, a la pancarta y a la protesta, pero al mismo tiempo usando hábilmente la ‘guillotina’ laboral con sus subordinados. Es de traca.

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