FIRMAS Marisol Ayala

Morir en la calle. Por Marisol Ayala

Ivanna Guadalupe, una travesti de Las Palmas, fue hallada en la calle sin vida 3 días después de ingresar en el Negrín de donde se fugó aprovechando falta de vigilancia.

Su familia pide a Sanidad y al Diputado del Común que se investigue quien no veló por su seguridad como enferma mental y y facilitó su salida del centro.

Tenía 60 años, medía 1.85, pesada 50 kilos y cuando la hallaron entre dos coches llevaba en su muñeca la pulsera identificativa del hospital.

Ivanna

Se llamaba J. Guadalupe F. pero la conocían por “Ivanna”. Desde niño se sintió más cómoda en un cuerpo de mujer lo que no fue muy aceptado por la familia. Tenía 60 años y un estado depresivo de tal magnitud que con 1.85 de estatura pesada no más de 50 kilos. Se había negado a comer y su físico era, dicen, “cadavérico”. El día 7 de marzo de este año, tres días después de haber sido ingresada en la Unidad de Urgencias Psiquiátricas del Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, una ambulancia la halló sin vida entre dos coches en la calle Vergara en el barrio de Guanarteme. Los empleados de la citada ambulancia habían observado un rato antes como una persona se tambaleaba por las inmediaciones del Negrín e intentaba atravesar los jardines para cruzar la autopista y llegar no se sabe dónde. Los sanitarios dieron la vuelta para acudir en su búsqueda; poco después sabrían de su identidad porque la fallecida llevaba en su muñeca la pulsera identificativa del centro médico.

Era una enferma que se había escapado del Negrín cuyo lamentable estado físico impresionaba. En pantalón corto y con una sudadera de chandal como único abrigo a Ivanna sorprendió la muerte. Serían las 18.00 horas. La familia (los escritos denunciando el caso obran en mi poder) abanderada por las dos personas que la atendieron en los últimos tres años, especialmente su ex cuñada, ha presentado un escrito en la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias exigiendo que se investigue su muerte y aportan asimismo un relato pormenorizado de lo acontecido previo al trágico suceso. El Diputado del Común de Canarias también tiene una petición verbal para investigar el caso pero la familia está pendiente del resultado de la autopsia.

Desean especialmente que se investigue quién en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín no veló por ella como enferma y por qué Ivanna se escapó cuando sus amigos y familia habían alertado a los responsables de Psiquiatría de que la mujer carecía de cuidados en casa, estaba muy enferma, sola, quería morir y temían que hiciera realidad su objetivo. Todos sabían de lo que hablaban porque había atentado varias veces contra su vida; no le encontraba sentido a su existencia, con una pareja rota, una vida sin futuro y una cabeza desnortada que tenía mucho que ver con un rechazo social “ nadie merece morir en la calle, como un perro”, dice emocionada su cuñada. En un escrito los familiares y amigos relatan que dos semanas antes del ingreso en el Negrín ya habían tenido serios problemas porque en urgencias alegaron que carecían de espacio, algo a lo que Ivanna se agarró para oponerse al ingreso.

“Finalmente la convencimos para que se quedara con la promesa de que cuándo los médicos reflotaran su estado físico que era lamentable, sin pelo, extremadamente delgada, sin apenas visión, llevarla de nuevo a su casa de la Isleta. Dijo que sí. Justo por esa decisión escasamente firme por su parte la dejamos en el hospital después de no ser muy bien tratados desde el punto de vista humano en ese servicio. No entendían que nosotros no podíamos hacer nada para alargar su vida y aún así nos reprocharon haberla llevado al hospital. Todo fue muy doloroso y feo”, dice su ex cuñada y el ex Ivanna.

Ivanna, actuando

“Incluso decidimos informarnos de su evolución a través teléfono para que ella no nos viera y evitar así otra batalla para abandonar. De manera que el mismo día de su muerte llamamos a preguntar por ella y decidimos ir a verla por si le hacía falta algo y, más que nada, para que no se sintiera sola, abandonada; horas después sonó el teléfono y una persona nos dijo que Ivanna había sido hallada sin vida en una calle, cerca del hospital. Ese momento fue terrible porque nos sentimos tan malvados, tan impotentes, tan…pobrecita mía”

“Su amor, La Pantoja …”.

¿Quién era Ivanna?, ¿Quién fue esa mujer que en pleno XXI murió en la calle de una ciudad moderna que mira al futuro y tiene vocación de prosperidad?. Una ciudad que de alguna manera hoy debe sentir un poco de vergüenza porque como sociedad no ha estado a la altura. Muchas miserias agazapadas en nuestras calles, entre nuestros vecinos. Ivanna era muy conocida en el mundo del travestismo porque trabajó muchos años como peluquera en un salón de belleza. Estaba considerada una persona “esencialmente buena, generosa, siempre ayudando a los demás”. Su casa era una fonda. Allí acogía a quienes lo necesitaban “pero esos mismos le dieron la espalda cuando fue ella la que demandó ayuda. Eso”, cuenta una vecina, “la hundió moralmente porque era sensible y buena gente y no entendía tanto olvido, tanta ingratitud. A veces yo le decía que no podía ser tan buena, pero…”.

En La Isleta la adoraban y la vecindad reconoce que “Juanito”, como todavía le llamaban sus ancianas hermanas que nunca aceptaron su opción sexual, sabía de su estado límite y le echaban una mano pero “no quería comer; lo que necesitaba era un médico, alguien que la curara”. Ivanna era muy presumida y cuando fue perdiendo el pelo “tan bonito que tenía” y se quedó en los huesos salía a la calle con una gabardina, gafas oscuras y una gorra para que no la reconocieran. Era un cadáver…”. La fallecida no pudo hacer realidad el sueño de su vida: ver a Isabel Pantoja, su ídolo, su pasión.

Una amiga cuenta llorosa que cuando la tonadillera actuó recientemente en el Auditorio Alfredo Kraus alguien trató de regalarle una entrada “pero nos faltó dinero”. Hay cartas emotivas escritas por sus amigas en su despedida que vienen a demostrar la huella de afectos y cariño que dejó. “Ivanna”, dice una de ellas, “fuiste prisionera de un cuerpo que no te pertenecía. Hoy tu cuerpo, amiga, yo lo riego de pétalos. Descansa”.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario