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ENTREVISTA. Enrique Loewe: “La elegancia no es lo que te pones sino lo que eres debajo de lo que te pones”

Elblogoferoz/Mónica Ledesma.- Con pantalón de pana azul marino, camisa a cuadros y unas zapatillas de deporte se puede vestir también un apellido que nada más pronunciarlo se asocia al lujo. Educado en gestos y palabras, su suave voz, pausada y clara, deja entrever que la elegancia radica en la sencillez. Así es, y así se muestra, Enrique Loewe, presidente de la Fundación de una de las más prestigiosas firmas de moda nacional e internacional y, además, alma máter de una de las empresas españolas que no necesita de tarjeta de visita: Loewe.

Acostumbrado a lidiar con grandes competidores, sobre todo imitadores, de la moda, Enrique Loewe ha aprendido a no mirar hacia atrás, pese a reconocer que el tiempo es fundamental para la industria del diseño. Cauto pero refinado, hace un recorrido –muchas veces filosófico- por el pasado, presente y futuro de una firma vinculada a un apellido que hace más de dos siglos llegó desde Alemania a España para convertirse en un imperio de lujo y glamour que, confía, pueda continuar alguna de sus hijas.

Enrique Loewe, durante la entrevista./Foto: Elisa Aparicio.
Enrique Loewe, durante la entrevista./Foto: Elisa Aparicio.

Löwe significa león en alemán, país de donde proviene una saga familiar de artesanos cuyo apellido se ha convertido en símbolo de elegancia y lujo en todo el mundo. La historia de Loewe se remonta a 1872, cuando Enrique Loewe, artesano germano, llega a Madrid y se asocia a un taller de marroquinería de la capital de España. En 1905, el rey Alfonso XIII entrega a la empresa el título de Proveedor de la Real Casa, lo que abrió a esta firma las puertas de la notoriedad entre el gran público.

Hoy en día, Loewe representa el lujo español especializado en marroquinería, pret-a-porter, accesorios y perfumes, siendo clave en 32 países con más de 160 tiendas alrededor del mundo. En 1996, la compañía se unió a la firma Louis Vuitton (LVMH). Hoy más de 1.100 personas trabajan para la firma, que cuenta con su sede en Madrid y filiales en Hong Kong, Shanghai y Tokio.

Loewe visitó hace unos días Tenerife  invitado al curso Tendencia de moda. Complementos que complementan. 31, La Rue Cambon, organizado por la Universidad Menéndez Pelayo. Aprovechamos para charlar con él.

Loewe-Campaña

El presidente de la Fundación Loewe resalta que la piel y la calidad artesana son el principal éxito de esta firma de lujo internacional

-Usando el nombre de uno de los perfumes más conocidos de la firma ¿cuál sería la esencia de Loewe?

-La piel y la calidad. Algo que por supuesto no tendría ningún sentido sino estuviera inmersa en un mundo artesanal muy importante donde el material es la piel, la vocación es la calidad y las herramientas, la artesanía. Esa es la esencia de Loewe.

-¿Sólo dos ingredientes han conseguido consolidar la firma como referente del lujo?

-Estos ingredientes los ha podido utilizar mucha gente en los 265 años de vida que tiene Loewe, y de hecho lo habrán intentando, pero nuestro éxito es que lo hemos hecho con más pasión, nos ha salido mejor o quizás hemos tenido más suerte. Siempre me ha maravillado que Loewe era como una especie de soledad de corredor de fondo, como en aquella película famosa de las Olimpiadas de Berlín, y nunca he comprendido como en otros países hay muchos Loewe y en España solo ha habido uno, pero también es cierto que hablamos de más de dos siglos que nos preceden. Suerte, hacer las cosas bien y no ir cambiando cada diez años de estilo, sino seguir una misma línea, adaptándola a cada época, es quizás el secreto. Todos los negocios que estamos en el mundo de la moda no podemos prescindir del paso del tiempo, pues la moda está hecha con los ladrillos del tiempo.

-Usted llegó al mundo de la moda por tradición familiar, pero realmente ¿era algo que le gustaba?

-Cuando uno pertenece a una familia de Enrique I, Enrique IV, Enrique V, etcétera no se sabe muy bien si la herencia influye, aunque creo que te condiciona moralmente. Cuando era joven no tenía una enorme vocación hacia este mundo, pero después de 47 años al frente de la empresa he descubierto que sí era mi vocación. Me he realizado en este mundo y en este contexto.

Uno de los diseños pret-a-porter de Loewe en piel.

-¿Qué es necesario para triunfar en un mundo tan competitivo como es el de la moda?

-Vuelvo a la primera pregunta, la esencia, y creo que es intentar creerse la calidad del material, que en nuestro caso es la piel, e intentar hacer algo interesante, donde el diseño y la estética de las tiendas sean un digno compañero del producto artesanal que siempre hemos hecho. Por lo tanto, una pasión de esta Casa han sido los escaparates, una ventana abierta al mundo, siendo algo pretenciosos, y que hay que cuidarlo en extremo. Es una coherencia, una ilusión, una pasión llevada adelante con suerte y con respeto a la historia de nuestro país, a su cultura y a valores esenciales.

-En 1945, el diseñador Pérez de Rosas crea para Loewe los bolsos en boxcalf, los grandes clásicos de la firma. Aunque poco a poco la marca va ampliado mercado con la creación de perfumes e incluso el pret-a-porter…

-Desde el año 1973 Loewe se siente animado a introducir el pret-a-porter en sus colecciones, tanto en tejido como en piel. Tuvimos la enorme suerte de que manteníamos relaciones muy estrechas con Italia y Francia, por lo que los mentores de ese mundo de moda en el que se iniciaba Loewe fueron Armani y Lagerfeld, ni más ni menos, aunque en aquellos tiempos no eran los grandes diseñadores que son hoy, pues de haberlo sido en aquel tiempo quizás ni nos hubiesen guiñado un ojo ni del otro lado de la acera. Pero en aquel entonces eran valores en ascenso y ayudaron a la firma a introducirse en el pret-a-porter. Luego vinieron reconocidos creadores, como Laura Biagiotti, entre otras nombres que ayudaron a Loewe a entrar en ese mundo de la moda, mundo que es tiempo y cambio.

-¿Cree que en tiempos de crisis, como los actuales, hablar de moda de lujo puede considerarse frívolo?

-La moda es tan importante, tan esencial, tan propio de la cultura del ser humano y tan sociológicamente significativo, que banalizar este concepto y  decir que como los tiempos son malos al cuerno la moda y cuando son buenos, viva la moda, está de más. La moda es algo mucho más serio, es el paso del tiempo a través de la sociedad. Quizás la moda de crisis sea diferente o intente huir de la realidad, pero a lo largo del tiempo, creo que la moda ya ha pasado por muchos momentos buenos, malos, regulares. Afortunadamente no ha habido ninguno terrible como paso previo a mi llegada a la Casa. Yo nací en el año 41 y empecé a trabajar en el 64 para Loewe, pero mi pobre padre sí tuvo que apechugar con momentos más complicados.

-¿Quiere decir que la moda se adapta a cualquier cambio?

-La moda es un reflejo de la cultura y de lo que pasa en la sociedad. Lo que sucede es que la moda no resuelve los problemas y, en este sentido, estamos viviendo una crisis importante, no sólo económica sino moral, de valores, de no saber a dónde vamos, ecológica. Es un momento convulso de la historia de la humanidad que se refleja en la sociedad. Pero ésta es la que tiene que buscar nuevas ilusiones porque por el camino de la depresión y de la tristeza infinita se llega a la nada. El ser humano tiene muchas herramientas para lograrlo que ha de utilizar.

«La moda está hecha con los ladrillos del tiempo y de eso no podemos prescindir las empresas dedicadas a este industria», afirma Loewe

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-¿La elegancia se compra con dinero?

-La elegancia se siente, se tiene y se aprende. Volvemos a qué es lo que heredamos y qué lo que adquirimos. La elegancia es una consecuencia de cierta cultura, de una visión del mundo que muchas veces se manifiesta de dentro a fuera. El famoso refrán de “aunque la mona se vista de seda..” yo lo creo a pies juntillas cuando hablo de este concepto. Elegancia no es lo que te pones es lo que eres debajo de lo que te pones. Eso es lo que te hace ser elegante o no, porque ponerte una cosa durante un tiempito puede despistar, pero al final sale lo que somos. Por ello, en moda más que lujo me parece más bonito hablar de refinamiento, de autenticidad, de personalidad, de ser como uno es y vestirse como uno quiere. La moda también es libertad, no es una imposición de nadie y por ello la mayor crítica que puedes hacer a una marca determinada es que no te importe o te resulte indeseable. Esa es la mayor sanción.

-Uno de los mayores daños que sufre Loewe es el de la falsificación. ¿Hasta qué punto se puede combatir?

-La falsificación es un tópico que forma parte del esquema económico. Copias siempre ha habido y las habrá, pero lo que falta es imaginación y en la lucha contra la falsificación es la imaginación, la creatividad la mejor arma. Para hacer cualquier cosa todos somos más o menos capaces, aunque sea un ejercicio bastante indigno. Lógicamente la falsificación  hace daño, pero es curioso como se nota cuando algo es copia y cuando no. Por ejemplo, en el caso de los famosos bolsos de Loewe, en nuestro caso están mejor hechos por dentro que por fuera, lo que no sucede con las copias. Algo que se comprueba con ese instinto que tenemos un poco atrofiado los humanos, el tacto. Una toca una piel deleznable y te entra hasta un sarpullido en los dedos, pero en cambio tocas una napa bonita y curtida y sientes hasta una cierta emoción. Esta experiencia del tacto la estamos llevando a cabo en una de nuestras tiendas de Barcelona, donde a través de un árbol electrónico, el cliente va tocando pieles y un programa explica sus características. Es algo muy bonito.

-¿Quiere decir que Loewe lo que busca con sus diseños es transmitir o despertar sensaciones?

-Así es. Yo siempre he pensado que trabajaba para una empresa, no de lujo, sino de artesanos. Lo que ocurre es que Loewe se categorizan en este sector del lujo. Pero hoy en día el lujo se engloba más a sensaciones y experiencias personales que a objetos. Por eso, la artesanía es tan importante porque es el alma del objeto. Si se fusiona artesanía, nuevos materiales, innovación y diseño entonces nos encontramos en un mundo nuevo, con unas vibraciones que quizás puedan enmarcarse como el nuevo lujo que para mi es más verdadero, auténtico, cercano a las limitaciones de la ecología y a esos nuevos valores dentro de las crisis múltiples que estamos buscando entre todos. Esto es lo importante de un producto, que no sea algo inerte sino un vehículo que permita descubrir experiencias.

La firma presentará dentro de un mes su nueva colección de bolsos titulada ‘Alhambra’, un recorrido vintage con Granada como escenario

bolsos

-¿Un complemento de moda puede llenar un vacío?

-Creo que sí. En la historia de la moda ha habido momentos de oscilación, a modo de mareas, entre lo que es accesorio y lo que es vestido. Llevo años explicando en mis clases de diseño que eso de ir por todo el mundo de las pasarelas presentando trajes puede ser un error, porque la moda es un concepto más rico y profundo. No es cómo te vistes sino casi lo que eres. Y en este proceso, determinados accesorios adquieren un protagonismo enorme, mientras que otros pasan a una situación subordinada. Pero el nudo gordiano de una mujer sensible y bien vestida, no caramente vestida, sino elegante, es el accesorio quien marca el detalle. Cómo lleva un pañuelo, el color del bolso, de los zapatos…Si no se sabe controlar esto te tambaleas por muy bien vestida que vayas.

-¿La fusión de Loewe con Louis Vuitton ha sido beneficiosa para la firma?

-Hace doce años que ambas nos unimos, lo cual supuso un cambio importante para nuestra empresa, al pasar a formar parte de una multinacional con unos programas estratégicos determinados y unas relaciones que, internacionalmente, a Loewe le ha supuesto la apertura de muchísimos caminos para estar presentes en China y en otros muchos países como firma. Si he de decir que Vuitton ha sido respetuoso con Loewe, aunque al principio no sabía muy bien qué éramos. Pero ya se ha dado cuenta de que somos una empresa española con alma, con fuerza y con raíces y está potenciándola al máximo, porque reconoce las ventajas y riqueza que aporta el hecho de producir en España, cuna y fuente de inspiración para los diseñadores actuales de la firma.

-¿Qué proyectos tiene en marcha Loewe?

-Dentro de un mes, se presentará en Granada el bolso ‘Alhambra’, de ahí lo que comentaba anteriormente, que los diseñadores de Vuitton están encontrando en este país su inspiración. Son diseños que miran al pasado para recrearlo en el presente, una colección vintage, donde los bolsos, con segundas y terceras vidas, recobran su protagonismo. Creo que es una recreación muy bonita la que se está haciendo y que para esta empresa, de tradición familiar, supone mucha alegría. Otra acción que se está realizando es la de seguir conquistando el mundo con nuestra firma. Estamos interesados en abrir tiendas en Latinoamérica, como ya hemos hecho en Colombia o México, y que queremos ampliar a otros países sudamericanos, salvo a Argentina visto lo visto (risas). También algo pendiente es reconquistar Estados Unidos, algo que ya se intentó en los 80 pero donde no tuvimos mucho éxito. Pero la firma tiene un ritmo constante que lo marcan las ganas de hacer cosas y, sobre todo, la competencia, que en definitiva es la que te condena a tener que subir siempre la piedra a la espalda para que no te quedes debajo.

-La Fundación Loewe que preside ¿qué labor realiza actualmente?

-La Fundación Loewe está haciendo un esfuerzo en la poesía, en llevar el diseño a las escuelas o en apoyar al ballet, tanto en el Teatro Real de Madrid como en el Liceo de Barcelona. Es un  y trabajo de cultura, centrado en el mundo de las artes, y dirigido a la gente joven.

La generación Loewe en el homenaje a Javier Loewe. /Foto: Hola.com
La generación Loewe en el homenaje a Javier Loewe. /Foto: Hola.com

-¿Cuál es el vínculo de Loewe con Canarias?

-Profeso un amor a estas Islas, que siempre elijo para pasar mis vacaciones. Soy un enamorado de Lanzarote, isla donde vivió mi gran amigo César Manrique. En el caso de Gran Canaria, el Hotel Santa Catalina ha sido otra basa importante para mí, aunque en el campo profesional, ya que hicimos muchos desfiles allí. En el caso de Tenerife, Loewe abrió su primera tienda en Canarias en el Hotel Mencey, por lo que esta Isla es especial. Además, también vengo mucho con mis hijas de vacaciones. He sido un predicador de estas Islas y de vez en cuando, en alguna fiesta, hasta canto folias.


Edición e Imagen: Eduardo Gorostiza/ Entrevista: Mónica Ledesma. /Creaccion.tv

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