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MODA. Paloma Canivet, joyas que cuentan historias. Por Mónica Ledesma

La diseñadora de joyas, Paloma Canivet. /Foto: Elisa Aparicio.

Elblogoferoz/Mónica Ledesma.-Transmite serenidad, elegancia y saber estar. A pesar de ser una reconocida diseñadora de joyas, tanto a nivel nacional como internacional, no alardea de ello, algo que demuestra en su día a día, luciendo sólo unos discretos pendientes y dos anillos de plata. Paloma Canivet es una joya que hace joyas. Recientemente visitó la Isla para asistir como ponente al curso Tendencia de moda. Complementos que complementan. 31, La Rue Cambon, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

De madre francesa y padre español, esta creadora se ha especializado en un sector muy peculiar de la alta joyería, desarrollando colecciones para el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía y, en los últimos años, para el Museo Thyssen-Bornemisza, donde también se encarga de su escaparatismo.

Paloma Canivet llegó al mundo de la joyería casi sin darse cuenta, aunque «ya de joven tenía muy claro que lo que quería hacer eran joyas para museos y hoy es de lo que vivo», comenta. Estudió Historia del Arte, aunque su verdadera pasión es el Arte Contemporáneo y, en concreto, la historia de Oriente próximo, por la que siente un magnetismo hacia las plantas arquitectónicas de ciudades antiguas como Siria o Ebla. «Las vistas aéreas de las plantas de estos palacios perdidos me fascina, tanto que hice una colección con hilo de oro y bronce inspirada en estas civilizaciones», añade la diseñadora.

Una pasión que, matiza, «no significa que me englobe en el campo de las joyas arqueológicas, aunque es cierto que esta disciplina formó parte de mí en la época adolescente, cuando realicé campañas de verano en Francia. La arqueología ha sido para mi una sensación muy importante, máxime por el contacto continuo que tienes con la tierra», señala Paloma. Naturaleza que inspira muchas veces sus colecciones.

Collar de Paloma Canivet.
Collar gargantilla diseño de Paloma Canivet.

Aprendió el oficio de la joyería y de la soldadura de manera autodidacta, «llamando a puertas que muchas veces no te abrían, porque este es un mundo muy secreto y bastante masculino», resalta. Pero, al final Paloma Canivet consiguió hacer realidad su sueño y desde hace tres años trabaja transformando la inspiración en joyas, así como los escaparates del Museo Thyssen. «Se suelen hacer cuatro escaparates al año, coincidiendo con las exposiciones temporales», pero aparte «trabajo para otros museos y hago piezas exclusivas para clientes, sobre todo, para una galería en París, Naila de Monbrison, con la que colaboro desde hace años», subraya.

Igualmente, le gusta trabajar con pequeños industriales y retomar diseños o aportar sus propias ideas para sacar nuevos productos, como guantes, mantas o cerámicas. Un mundo de fantasía y lujo que Paloma ha engarzado con maestría y que la ha llevado a exponer sus obras en galerías de Milán, Nueva York, Colonia o Barcelona, entre otras ciudades del mundo.

La diseñadora de joyas, Paloma Canivet, realiza sus piezas exclusivas para museos y además colabora con los grandes diseñadores de moda en sus desfiles

Hace dos semanas que acaba de terminar una nueva colección para el Thyssen, coincidiendo con la exposición del artista ruso Chagall. En ellas, la diseñadora ha utilizado cuero, plumas y lana, aunque los materiales con los que trabaja son variopintos, desde diamantes con oro al metacrilato o la mezcla de piedras semipreciosas con plata. «Me encanta la investigación y el probar materiales, aunque a veces metas mucho la pata. Pero, no sigo las tendencias de la moda en mis creaciones. En ese sentido soy bastante autónoma».

Cuestionada sobre cómo se elabora una joya para un museo, Paloma Canivet explica que «lo que no hago es dreapeau,  es decir, elegir una joya o un objeto arqueológico que vea en un cuadro y hacer una copiar idéntica en real. Cuando trabajo para museos lo que hago con mis diseños son interpretaciones, en una versión contemporánea de esas formas que observo. Una reconversión de esa joya, por ejemplo un pendiente, en otra pieza. Es una cuestión de sugerencias y de olfato», puntualiza.

Diseño de la joyera.
Diseño de la joyera.

También, otros trabajos reconocidos de esta diseñadora, e influenciados por «mi experiencia vital con el cine, el teatro o la ilustración» se han centrado en realizar las creaciones que acompañan a los desfiles de los grandes de la moda. «Mi primer trabajo en este campo fue en el año 1986 con Loewe, y luego colaboré estrechamente con Manuel Piña, Jesús del Pozo, Devota y Lomba, Juan Duyos, Isabel Berz,  Roberto Torreta o Antonio Pernas, entre otros destacados nombres del diseño español», subraya.

Este tipo de joyas son muy característicos, pues el material empleado tiene que ser muy ligero para dar un movimiento diferente a la pieza en el momento en que se desfila, piezas que duran cinco minutos puestas y que por lo general se hacen con «materiales de mentira pero que de lejos parecen que son de verdad», explica Canivet. Un diseño de joyas para su aliado, la moda, que la han llevado muchas veces a trabajar con cuatro diseñadores a la vez, algo que es «una barbaridad», dice entre risas, pero que «han sido retos al igual que saltar vallas. De todo se aprende».

La creadora vende sus colecciones en el museo Thyssen de Madrid.
La creadora vende sus colecciones en el museo Thyssen de Madrid.

La creadora acaba de terminar su nueva colección para el Thyssen, coincidiendo con la exposición del artista ruso Chagall

El mundo del teatro o del cine también ha lucido diseños de Paloma. «Estos trabajos no tienen nada que ver con los de los desfiles, pues por ejemplo para las representaciones teatrales hay que tener en cuenta que las piezas deben de tener una vida mínima de tres meses. Por tanto el material es diferente, más sólido y duradero, ya que si algo se rompe durante una gira y yo no estoy para arreglarlo, mal asunto», afirma.

Asimismo, ha llevado sus joyas a la gran pantalla, como lo hizo para el filme Una mujer bajo la lluvia, del director Gerardo Vera. «También, recuerdo que una vez tuve que ir a París a una entrevista de trabajo, pues querían una joya para una película de Bin Menders, aunque al final no se llevó a cabo. Una lástima». No obstante, pese a tal variedad de campos, «lo bonito de estos caminos es que cada uno tiene su manera y es un reto».

No obstante, afirma que lo que más le gusta de todos sus trabajos es el hecho de que le hagan encargos. «Me motiva trabajar e interpretar con una idea que me sugieran, pero sin limitarme o imponerme», recalca Paloma, una creadora a la que la idea, comenta, le llega clara a su cabeza y «ataco por donde sé que quiero ir. Es lo bueno que tiene la experiencia. No suelo diseñar mis creaciones en croquis, lo que unido a los años de trabajo me dan como resultado el saber cómo responderá un material u otro a esa idea que quiero plasmar».

Aún así, asegura que muchas veces las ideas no lo son todo en el resultado final de la obra, puesto que la limitación económica del cliente «delimita a la imaginación. Que te digan que cuentas con un presupuesto de 15 euros, como ya me ha ocurrido, pues es algo que te hace sentirte maniatada y es ahí, por tanto, donde hay que usar el ingenio», especifica.

Respecto al precio de sus diseños, Paloma Canivet asevera que «intento hacer piezas asequibles, sobre todo para los museos, aunque es cierto que las que realizo para la galería de París rondan los 1.000 euros por pieza y no siempre tienen que ser en oro, pues también son en cuero o materiales alternativos. De todas formas, creo que las cosas valen lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas», puntualiza.

Sobre si elaborar joyas de lujo en tiempos de crisis puede verse como algo ostentoso, la diseñadora cree que «hablar de joyas hoy en día es algo raro, no sólo por el material en el que se realizan, sino por la intención que hay detrás del que la porta. No obstante, aunque creo que la joya a veces pide una identificación social,  hoy en día está siendo sustituida por móviles, tabletas, etcétera que equivalen al papel que jugaban en su momento los toisones o los anillos de los obispos».

La diseñadora de joyas, Paloma Canivet. /Foto: Elisa Aparicio.
La diseñadora de joyas, Paloma Canivet. /Foto: Elisa Aparicio.

«Mi trabajo es arte, y al igual que la moda o la literatura que para muchos puede ser innecesario, en mi caso son tan necesarios como respirar»

Pese a ello, Paloma defiende las joyas como un buen aliado de la moda y de la personalidad. «Llevar una joya es como hacer un guiño y decir de alguna manera quién eres, exteriorizar parte de tu personalidad. Tu puedes ser una persona neutra, ir vestida totalmente de negro, pero si en cambio llevas un anillo de flores con piedras de colores ya estás transmitiendo algo. Es una forma de comunicación visual, ya no sólo para los demás sino para uno mismo», matiza.

Desde la antiguedad, recuerda, «los hombres eran los que portaban más joyas, sobre todo la nobleza y el alto clero. Por tanto, las joyas siempre han tenido un lenguaje de estatus: anillos de obispos, toisón de oro o coronas de reyes, etcétera. Hoy en día, en cambio, los hombres, sobre todo europeos, hacen poco uso de ellas».

Para Paloma Canivet su trabajo es, además de pasión, arte, al igual que la moda o la literatura. Algo que mucha gente de a pie puede ver absurdo e innecesario, pero que para ella son fuente de vida interior, su motor. «Alimentan mi espíritu y son tan necesarios como respirar», concluye.


Imagen y Edición: Eduardo Gorostiza / Entrevista: Mónica Ledesma /Creaccion.tv

2 Comentarios

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  • Paloma ,muchas felicidades x tu creatividad q resulta un lujo poder admirar en cada exposición del Thyssen ,quería preguntar comí se pueden conseguir los móviles de ramas y hojas q ahora están en el escaparate de la exposición de Renoir,es posible comprar dos????.Muchas gracias

  • Paloma me encanta poder recrearme con tus diseños en el Thyssen.
    Cómo podria conseguir un móvil de hojas?