Gastronomía SOCIEDAD

Pastel Media Luna. Por Irmina Díaz-Frois Martín

Al ser un bizcocho sin harina, este pastel es muy ligero y tentador junto con su relleno, porque las frambuesas serán las encargadas de dar esa fragancia tan especial.

INGREDIENTES

Bizcocho de chocolate sin harina: 65 gr de azúcar, 3 huevos y 20 gr de cacao puro en polvo.
Relleno: 200 ml de nata montada ligeramente azucarada y 50 gr de frambuesas congeladas.
100 gr de mermelada de frambuesa.
Decoración: chocolate blanco y azúcar de color rosa.
PREPARACIÓN
Precalentar el horno a 180ºC. Forrar una placa de horno con papel vegetal.
Separar las claras de las yemas. Montar las claras bien montadas con el azúcar. Mezclar con las yemas ligeramente batidas. Tamizar el cacao en polvo y añadirlo en forma de lluvia sobre la mezcla anterior, removiendo con cuidado. Poner sobre el papel vegetal y extender con cuidado.
Cocer durante 15 minutos aproximadamente.
A la nata montada le ponemos las frambuesas, reservamos en la nevera.
Una vez que el bizcocho ya está frío, lo cortamos del tamaño de molde balmoral y cortamos otro trozo para la base.
Colocamos el bizcocho en el fondo del molde cubriendo todo menos los extremos. Con una brocha de cocina untamos el bizcocho con la mermelada y ponemos la  nata con las frambuesas. Damos unos golpes en la mesa y alisamos la superficie de la crema. El otro trozo que hemos cortado para la base, lo untamos igualmente con la mermelada y lo colocamos pegando la cara de la mermelada con la crema. Apretamos un poco y tapamos con papel film y lo llevamos al congelador unas horas.
Derretimos el chocolate blanco y lo extendemos sobre una superficie, antes de que se solidifique le espolvoreamos azúcar de color y hacemos virutas.
Desmoldamos en el plato de presentación y le ponemos las virutas por encima.
Se puede comer también congelado.

Molde Balmoral de pan de jengibre.

2 Comentarios

Clic aquí para publicar un comentario

  • Madre mía!!! qué delicia, si apetece solamente verlo!!! quien haya podido probarlo debería decir que ha sido un atraco a la vista y gusto de quienes ahora lo vemos…

  • Sí, Trébol, estaba muy suave, ya que era un bizcocho sin harina. Muchas gracias por comentar. Irmina Díaz-Frois Martín