Salvador García

Hemeroteca y algodón. Por Salvador García

Los Presupuestos Generales del Estado 2012 sólo han agravado la situación. Y a medida que se conoce la letra pequeña, el drama sube de tono. Se comprende que diputados y senadores del partido gubernamental lloren, con su silencio, las tribulaciones. Los presidentes autonómicos también lloran, entre forzadas declaraciones y débiles argumentarios. Nadie defiende los Presupuestos. Por eso se eleva la tensión y la incertidumbre crece sin límite. Lo del sacrificio de hoy es la tendencia inversa del mañana no pasa de ser un auto de fe. Aunque a estas alturas es difícil creerse nada.

O sea, que todos a la espera del milagro. Pero, especialmente quienes decían tener y traer soluciones. De haber manifestado que eran las que se están conociendo o poniendo en práctica, a saber lo que hubieran hecho los votantes de noviembre. Los de marzo, en Andalucía y Asturias, lo tuvieron un poco más claro. Ya sabían lo que costaban los peines.
Por eso, como escribe Ignacio Escolar, el partido gubernamental se ha ganado a pulso un enemigo: la hemeroteca. Sólo basta bucear -y en aguas no muy profundas- para darse cuenta de las contradicciones y de las paradojas. No son las críticas de la oposición ni de los ciudadanos que se sienten engañados: casi todos los anuncios de entonces, de cuando intensificaban la amargura de Rodríguez Zapatero, casi todas las manifestaciones de entonces, circulan incesantemente por la red invitando a un ejercicio de comparación cuya conclusión es siempre la misma: vaya frustración.
Lo bueno de esa hemeroteca al alcance es que, además de enriquecer el conocimiento, acosa la desmemoria, esa que tanto se ha manejado a conveniencia durante tantísimo tiempo.
La acosa -ya veremos si la derriba- hasta el punto de descubrir aquel algodón del anuncio: el que no engaña.

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