Canarias SOCIEDAD

REPORTAJE. Un tagoror de recuerdos. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz/Mónica Ledesma.- El lánguido resonar de un bucio traslada el rugir del mar hasta la montaña, donde en su cumbre Elisa Machado lo contempla cada mañana. Sus ojos se cierran, tímidamente, mientras respira recuerdos con olor a arena negra y sal y así, mecida por la brisa, deja que su imaginación vuele cual gaviota hasta perderse entre miles de vivencias de su niñez que, repletas de nostalgia, se dejan mecer por las olas del tiempo.

Elisa tiene 87 años, huellas que el paso del tiempo ha ido esculpiendo en forma de  arrugas por su rostro, pero su corazón sigue siendo joven y, sobre todo, enamorado de una civilización y de una cultura que late en su interior: los aborígenes canarios.

Esta pasión y curiosidad por el día a día de los antiguos pobladores de las Islas, en especial por los guanches (Tenerife), llevó hace más de 60 años a Elisa Machado a comenzar una ardua labor de investigación sobre este pueblo, aunque sin saber que sus miles de apuntes terminarían fundiéndose a la piel de un libro que en breve verá la luz  y que, además, será reconocido por la Unesco.

“Siempre tuve curiosidad por estos pobladores, sobre todo por sus costumbres. Curiosidad que comencé a saciar después de casarme, en 1945, y tras haber sido madre”, explica Elisa. “Buscaba libros y documentos por todos los rincones, aunque sólo encontraba referencias a la historia de los guanches y no a sus costumbres. Aún así, seguí leyendo y acudiendo a bibliotecas como la de La Orotava, la cual cuenta con el legado del marqués Fernando del Hoyo, la de Las Palmas o la de Bellas Artes de la capital tinerfeña, donde pasaba horas y horas leyendo y tomando notas”, indica.

Elisa llegó a recabar tanta información durante años que su curiosidad inicial acabó entremezclada con la Historia porque “me di cuenta de que sabiendo el origen de muchas de las cosas que leía podría explicar luego el por qué de las mismas”, comenta.

“Ni soy historiadora ni escritora”, deja claro Elisa, “pero me ví con tanta información que dos amigos, Diego Cuscoy y Telesforo Bravo, me convencieron y ayudaron para reunir todas mis anotaciones y escribirlas en forma de cuentos, que en realidad es lo que me gusta hacer: narrar”.

los-guanches

No obstante, a pesar de que Elisa Machado lleva más de media vida rescatado parte de la historia de nuestros antepasados, todo este tiempo no ha sido en vano y tendrá su recompensa, ya que la Organización de las Naciones Unidas (Unesco) tuvo conocimiento de su labor y reconocerá la dedicación de esta mujer que, a través de sus cuentos, ha querido transmitir al mundo la cultura ancestral de los aborígenes canarios, recopiladas a través de sus vivencias e historia personal, para proyectarla hacia el presente y el futuro.

“Con este libro, que el Cabildo Insular de Tenerife está interesado en publicar, y que se titulará Cocinando entre amigos, quiero hacer llegar un mensaje claro: que el mundo actual vuelva a encontrarse con sus orígenes y con esos valores que desgraciadamente se han perdido con el paso del tiempo”, reflexiona Elisa.

“Creo que esta parte es la que ha despertado el interés de la Unesco por reconocer mi trabajo, ya que en la carta que me han enviado desde este organismo se indica que mis investigaciones forman parte de los objetivos que ellos promueven, la defensa de la cultura de un pueblo”, puntualiza.

Respecto a qué curiosidades destacaría de su investigación, Elisa se muestra recelosa a revelar datos, pero comenta que “aunque he intentado abarcar un poco de las costumbres aborígenes de todas las Islas, en el libro me he centrado más en los guanches, porque fueron los más puros, al proceder del Hombre del Cromañón”.

Avanza que “eran un pueblo noble, leal y amigo. Personas muy inteligentes que castigaban la mentira y creo que por esta causa que defendían aceptaron su conversión al cristianismo tras la Conquista”.

Momias

La Unesco reconocerá el trabajo que Elisa Machado realiza desde hace 60 años como parte de la recuperación ancentral de la cultura e identidad de un pueblo

Otra anécdota de su infancia que ha logrado vincular con los aborígenes es que “mi madre era de Las Palmas, aunque yo nací en Puerto de la Cruz (Tenerife) y recuerdo que de pequeña en mi casa por la celebración de un cumpleaños o una fiesta ella enramaba las sillas de los niños con hojas de palmeras y flores, costumbre que yo mantuve con mis hijos. Este recuerdo fue uno de los muchos que me llevó a ahondar en su orígen, descubriendo que procedía de los aborígenes de Gran Canaria y que ha perdurado por tradición hasta nuestros días”, explica.

Crónicas

Otra de las cosas que han llamado la atención de Elisa en sus descubrimientos es que los guanches no contestaban directamente, lo que aún pervive en muchos pueblos de las Islas, sobre todo entre los mayores; al igual que un recuerdo de su abuelo. “Cuando de pequeña enfermaba, él me metía en cama, me frotaba con colonia y me abrigaba mucho para que sudara. Ahora estudiando las crónicas he encontrado que los bimbaches (aborígenes de El Hierro) hacían lo mismo, es decir, curaban a la gente poniéndoles ungüentos y cubriéndolos con pieles para que sudaran”.

No obstante, la mayor parte del trabajo de Elisa se centra en la gastronomía, relacionando lo que ha leído con lo que ha vivido. “Mi investigación empezó por la comida que nos ha llegado hasta la actualidad derivada de los guanches y ahora tengo clarísimo y puedo afirmar, sin lugar a dudas, de que son las mismas. No se han perdido las recetas de nuestros antepasados, algo que después de 600 años creo no está nada mal. Aparte de ingredientes como el gofio o el queso, lo que ha perdurado hasta nuestros días es la manera de elaborar la comida, tradiciones orales que han pasado de generación en generación”.

“Los canarios actuales seguimos amasando el gofio de la misma manera que lo hacían ellos o por ejemplo nuestros potajes son iguales que los de los guanches, aunque ellos los llamaban caldos. También he estudiado las plantas y semillas que usaban para los mojos, todas endémicas, y que se siguen utilizando hoy en día”, afirma Elisa.

La investigadora afirma que recetas de cocina típicas de Canarias, como potajes o mojos, se han mantenido casi intactas durante 600 años, desde los guanches

La investigadora tinerfeña Elisa Machado. /Foto. M.Ledesma
La investigadora tinerfeña Elisa Machado. /Foto. M.Ledesma

Asimismo, destaca que otra curiosidad la ha encontrado en las momias guanches, “perfectamente remendadas, no zurcidas”, algo que “relacioné con Las Palmas y con los recuerdos de mi madre, que sabía zurcir de maravilla, mientras que en Tenerife no se sabe zurcir sino remendar. Una diferencia que marca el por qué las momias aborígenes solo existen en Tenerife mientras que en Gran Canaria eran expertos en confeccionar tejidos para sus vestimentas”.

El trabajo de Elisa está dividido en tres partes: la historia de los aborígenes, el día a día de los guanches, es decir, cómo vivían y cocinaban, y una última más imaginativa donde la escritora, como hilo conductor del libro, se adentra en la cueva del Mencey (rey guanche).

La investigadora confía en presentar su libro para el verano, aunque comenta que “la Unesco quería hacerlo ahora, en primavera, pero el problema que me he encontrado es que tengo tantas páginas recopiladas que me he visto obligada a reducir y es en lo que estoy trabajando ahora mismo”.

Como conclusión de su largo trabajo, Elisa Machado asevera con rotundidad que los canarios aún llevamos dentro los valores de nuestros antepasados, una cultura que sigue presente en muchos aspectos de la sociedad y que gracias a la tradición oral aún pervive en ritos, costumbres, creencias, supersticiones, folclore y gastronomía. Y aunque Canarias es hoy una sociedad más moderna y europea, no hay duda de que bajo su piel de arena y lava sigue latiendo con fuerza el corazón de sus primeros pobladores.

 

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