Comunicación Medio Ambiente SOCIEDAD

ENTREVISTA. José Antonio Montero, redactor jefe de la revista Quercus

Consumer/Alex Fernández Muerza. La revista de divulgación ambiental Quercus ha cumplido treinta años de cita mensual con sus lectores. El secreto del éxito, según su redactor jefe, José Antonio Montero, se basa en contenidos de calidad centrados en la conservación de la biodiversidad. Esta decana de la prensa ambiental ha sido testigo durante estas tres décadas de la mejora del medio ambiente en España. Sin embargo, Montero cree que en la actual situación económica se marginan los criterios ecológicos, un grave error en su opinión. El redactor jefe de Quercus considera que los consumidores tienen una importancia «trascendental« en materia medioambiental y defiende la necesidad para la sociedad de los periodistas ambientales.

La revista Quercus ha cumplido 30 años. ¿Cuál es el secreto para que los lectores confíen en ella durante todo este tiempo?

La clave ha sido mantener en el tiempo una oferta informativa que nuestros lectores identifican como «marca de la casa», basada en contenidos rigurosos, escritos por las propias fuentes informativas (científicos, naturalistas y ecologistas) y centrados en la conservación de la biodiversidad. Al cabo de los años, mantener esta línea de especialización se ha confirmado como un gran acierto.

¿Cómo resumiría la evolución del medio ambiente en España en estas tres décadas?

Ha habido una indudable mejora. En el área que nosotros hemos podido observar, una prueba ha sido la gran inversión durante todos estos años en espacios protegidos y especies amenazadas. Sin embargo, me temo que la tendencia general es otra, con un contexto de crisis en el que, en vez de avanzar en el proceso de integración del medio ambiente en el resto de políticas, vemos una marginación cada vez mayor de los criterios ecológicos.

Gracias a algunos de los reportajes publicados en la revista se han denunciado problemas ambientales graves. ¿Qué logros destacaría?

El logro principal ha sido transmitir la fascinación por nuestra naturaleza, cómo funciona, lo diversa que es y lo imbricada que está en nuestras vidas. Es un abono ideal para crear una cantera de defensores de esa misma naturaleza. En cuestiones más concretas, hemos mantenido una atención intensa y constante (y nos consta que hemos logrado una repercusión positiva directa) en cuestiones como la conservación del lince, la lacra de los cebos envenenados o el impacto de los tendidos eléctricos en las aves.

Ahora que solo se habla de la crisis, parece que lo demás es secundario. ¿Y el medio ambiente?

En efecto, observamos una regresión sin precedentes. Se piensa que si se levantan muchas de las garantías y normativas ambientales que tanto nos ha costado obtener, se fomentará el desarrollo económico, pero es todo lo contrario. El medio ambiente y la economía van tan íntimamente unidos, que no integrarlos es la mejor manera de profundizar en la crisis.

¿Cuáles son los problemas ambientales más graves en la actualidad?

El cambio climático, la insostenibilidad del modelo energético, la crisis de la biodiversidad y la pérdida de valores humanos conectados con la naturaleza.

¿Qué medidas serían necesarias para combatirlos?

Conversión a un modelo sostenible, integración real del medio ambiente en el resto de políticas, concienciación ciudadana y educación ambiental.

¿Qué pueden hacer los consumidores?«

En el plano personal, hay pequeñas acciones que todos podemos hacer en nuestros hogares, en nuestro lugar de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida. La suma de esas acciones tiene una importancia trascendental. Como consumidores, es impresionante el potencial que tenemos de presionar a favor del medio ambiente, ahora más que nunca, por la visibilidad que aportan la comunicación on line y las redes sociales.

¿Cómo ve la evolución del periodismo ambiental en estos 30 años?

Si me lo hubiera preguntado antes de la crisis, le diría que el periodismo ambiental había obtenido entidad propia y se habían consolidado tanto los profesionales, muchos de ellos adscritos a la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), como los medios y secciones dedicados a la especialidad.

¿Y ahora?

El impacto de la crisis, tanto en el periodismo como en el medio ambiente, ha supuesto un paso atrás. Reaccionar a esta etapa «oscura» es uno de los desafíos, como lo es también adaptarnos a los nuevos medios y lenguajes en los que se desarrollará la profesión.

¿Esta profesión tiene futuro?

Por supuesto. El espacio entre las fuentes de información y los ciudadanos es tan amplio y cambiante, que siempre será necesario un intermediario que rastree, seleccione y canalice la información de la manera más eficaz y útil para la sociedad. Esa es y será nuestra función como periodistas.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario

Comentarios recientes