Cine Cultura SOCIEDAD

CINE. La Gala de los Goya

goyas 26 ed

Manuel E. Díaz Noda

INTRODUCCIÓN

El pasado domingo 19 de febrero se entregaron los esperados Premios Goya que otorga la Academia del cine español, donde, como era de esperar, pudimos asistir a un duelo al sol entre “No Habrá Paz para los Malvados” de Enrique Urbizu y “La Piel que Habito” de Pedro Almodóvar, pero donde además, contra pronóstico, cintas como “Blackthorn. Sin Destino” o “Eva” también obtuvieron una importante representación. Como siempre suele suceder con este evento, esa noche no todo fue cine, y si bien los realizadores consiguieron contener cualquier polémica que pudiera surgir, en algunos momentos la tensión se podía cortar con un cuchillo y algunos artistas no desaprovecharon la oportunidad para hacer valer su proclama política. Otro tema que no pudo faltar fue la crisis económica, pero en general fue tratada con discreción y sentido del humor, y es que, al fin y al cabo, la gala fue también noche de estrenos. Era la puesta de largo de Enrique González Macho como Presidente de la Academia y de José Ignacio Wert como Ministro de Cultura.

PRELUDIO

alfombra roja

Como siempre, los momentos previos al inicio de la gala acaparan mucha atención (a veces incluso más que los propios premios) con la llegada de los artistas a la Alfombra Roja. Hay que decir que cada año este es un apartado que va mejorando y que el nivel de glamour exhibido en esta edición fue realmente notable. Ellas absolutamente imponentes, mientras que ellos no se quedaban atrás en elegancia, aunque ajustados a un mayor clasicismo en sus trajes y esmóquines. Triunfaron los tonos claros (blanco, champán, nude), rojos y negros en los vestidos, ceñidos pero de faldas ampulosas o con generosa abertura. Predominaron las lentejuelas y la pedrería, aunque se prefirió una mayor austeridad en lo referente a complementos. Destacaron Elena Anaya, con un vestido de Lanvin de estilo griego (Heleno, al fin y al cabo) muy del gusto de la actriz, y su principal competidora por el Goya de Mejor Actriz Principal, Verónica Echegui, con un sencillo pero espectacular diseño de Gucci con escote palabra de honor y cinturón joya. Otras tres nominadas, Goya Toledo, Blanca Suárez y Michelle Jenner (esta dos últimas candidatas por el Goya a Mejor Actriz Revelación), sedujeron con vestidos color champán, de Elie Saab, Blumarine y Zuhair Murad, respectivamente. Mientras que la vicepresidenta de la Academia, Marta Etura, volvió a dejar constancia de su elegancia con su vestido de Gucci, de color nude. Las dos hermanas de “La Voz Dormida”, María León e Inma Cuesta deslumbraron con los tonos oscuros. La primera con un sencillo pero elegante diseño de Lanvin drapeado en azul noche, mientras que la segunda optó por un espectacular trabajo de Juanjo Oliva, con un pronunciado escote en V y encaje. De las “mujeres de rojo” hay que resaltar a una elegante Melanie Griffith, con vestido en color burdeos sangre cuajado de rosas en relieve en la falda y con cuello corola. Este vestido fue la comidilla de la noche, no sólo por su espectacularidad, sino también por la reticencia de la actriz a desvelar su diseñador, comentando simplemente que lo había comprado en una boutique de Beverly Hills. Espectacular resultaron también Belén Rueda, con un diseño de Pedro del Hierro, de escote barco que le realzaba el busto y manga larga, Leonor Watling, con un sensual aunque recatado vestido de Miriam Ocáriz, y Salma Hayek, quien lucía escote con un vestido de Gucci, color berenjena. Otras actrices que no pasaron desapercibidas en la alfombra roja fueron una recuperada Silvia Abascal (con un vestido rasgado rosa salmón), Toni Acosta, (con un diseño de lentejuelas y escotado a la espalda obra de Dolores Promesas), María Valverde (con un Dior vintage en color maquillaje y joyas Bulgari), o Manuela Velasco (con un Carolina Herrera de gasa estampada en color champagne decorado con pedrería). En el apartado masculino, los principales comentarios recayeron sobre los dos favoritos al Goya a Mejor Actor Principal, Antonio Banderas y Jose Coronado, ambos vestidos de esmoquin, aunque el primero, vestido de Armani, optó por innovar con una pajarita blanca, mientras que el segundo se mantuvo con un corte clásico, diseño de Armand Bassi. Por su parte, el tercero en discordia, Luis Tosar, prefirió prescindir de la pajarita y eligió una corbata bicolor. Pedro Almodóvar se mantuvo fiel a Gucci, con traje y camisa negros y sin corbata, parapetado tras unas gafas de sol que le protegían del resplandor de los focos. También de negro riguroso (aunque ellos sí optaron por la corbata) llegaron otros directores de la noche, Enrique Urbizu y Alex de la Iglesia.

GALA

La gala arrancó con un número cómico-musical, en el que la maestra de ceremonias de este año, Eva Hache, se codeaba con algunas de las estrellas del actual cine español en el escenario. Esta querencia por canciones paródicas se reproduciría más tarde con el rap liderado por El Langui, al que acompañaron, entre otros, Juan Diego, Antonio Resines o Tito Valverde. En ambos casos la referencia estaba clara, el espléndido número musical con el que nos habían deleitado el año anterior a cargo de actores como Luis Tosar o Paco León, que había sido uno de los momentos más aplaudidos de la ceremonia anterior. Las dos propuestas de este año, por el contrario, resultaron bastante irregulares, aunque no carentes de algún momento de humor sorprendente (como ver a un actor del calibre de Juan Diego rapeando).

Una vez superado el número introductorio, Eva Hache pasó al tradicional monólogo humorístico con el que presentar a las principales películas candidatas y establecer el tono general de la gala. Hache partía con el hándicap de tener que recoger el testigo dejado en años anteriores José Corbacho y Andreu Buenafuente, y si bien su labor no logró hacer olvidar a sus predecesores, sí se agradeció el esfuerzo por hacer fresca y amena la gala, tanto en sus intervenciones en directo (como ese guiño al parecido físico entre el Presidente de la Academia, Enrique González Macho, y el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy) como en los sketches grabados (en la más pura línea Billy Crystal, introduciéndose en el metraje de las películas nominadas). A Hache hay que reconocerle también el mérito de haber encajado algunos de los temas conflictivos con humor, como la relación tensa existente entre un sector del cine español y la ideología de derechas, ahora obligados a coexistir con el Partido Popular en el poder.

La gala no estuvo carente de momentos emotivos, siendo el más especial el regreso a escena de la actriz Silvia Abascal, prácticamente recuperada del ictus que sufrió hace aproximadamente un año y que la ha tenido apartado del cine. Abascal entró triunfal y emocionada siendo uno de los rostros más reclamados por la prensa en la Alfombra Roja, pese a no formar parte de los candidatos de la noche. La actriz agradeció el apoyo de sus compañeros y presentó el primer premio de la noche al Mejor Actor Secundario del brazo de Miguel Ángel Silvestre, quien caballerosamente le cedió todo el protagonismo del momento. Eso sí, para los que se empeñan en comparar los Goya con los Oscars, aquí pudimos encontrar una notable diferencia. Mientras que en Hollywood este momento hubiese hecho levantarse a toda la platea, los académicos españoles, pese a su visible alegría y emoción, no se dignaron a ofrecerle este alto tributo a su compañera de profesión.

Las casualidades del evento hicieron que tras el nervioso e interminable discurso de agradecimiento de Lluis Homar entrara el primero de una serie de videos que acompañaron la noche, en los que Cayetana Guillén Cuervo ofrecía una serie de consejos a los premiados a la hora de recoger los premios. El destino quiso que el primero de estos videos versara precisamente sobre los agradecimientos eternos en los que el homenajeado siente la necesidad de mencionar a toda su familia y amistades. Estos videos ofrecieron también una sana autoparodia por parte de algunos actores que se reían de algunas de sus acciones pasadas en el escenario.

Lluis Homar

En estos tiempos de la inmediatez de las redes sociales, Twitter se convirtió en un medidor inmediato de la aceptación que estaba teniendo la gala, algo sobre lo que hizo alusión Eva Hache y que sirvió de excusa para otro sketch humorístico. Chistes aparte, lo cierto es que esta red social se convirtió en una herramienta indispensable para poder seguir la gala y sus bambalinas pasando de ser un complemento a la realización que estaba llevando a cabo Televisión Española a convertirse en el principal flujo de interés y comentarios. Por su parte, el ente público hizo un año más un esforzado trabajo para hacer dinámica una gala que duró tres horas, sin embargo, algunos deslices (enfocar al actor equivocado en la categoría de Mejor Actor revelación) y comentarios desafortunados (“No Habrá Paz para los Malvados” era también nuestra favorita, pero ¿incontestable su premio a Guion Original?, ¿Enrique Urbizu nuestro Sam Peckinpah?) empañaron el conjunto.

urbizu

Prácticamente por unanimidad se ha escogido el monólogo de Santiago Segura como el mejor momento de la noche. El showman salió al escenario, como cada año, para revalidar su posición de voz ácida y sarcástica de la Academia. En plena sintonía con el estilo destroyer de Ricky Gervais, no dejó títere con cabeza. No sólo les echó en cara a los académicos que no hubiesen nominado su película “Torrente 4” (la cinta más taquillera en España en 2011 y la gran responsable del aumento de la cuota de espectadores del cine español ese año), sino que además se rio de la enésima revisión de la guerra civil en “La Voz Dormida”, la tradición dormida del western en nuestro país y recuperada fugazmente con “Blackthorn. Sin Destino”, le éxito de Antonio Banderas en Hollywood, las pataletas de Pedro Almodóvar cuando la Academia no le premia o los parecidos entre el personaje de José Coronado, Santos Trinidad, y José Luis Torrente. Eso sí, Segura clava su puñal ponzoñoso con humor, evitando ofender al respetable, y no duda en meterse él en el mismo saco. Tras esta excelente acogida hay quien ya ha solicitado que se encargue él de conducir la próxima gala, aunque en nuestra opinión, quizás lo mejor sea seguir manteniendo las pequeñas dosis, para que el resultado siga siendo tan notable.

Como decíamos antes, en esta ocasión parece haber existido un pacto tácito para eludir conflictos políticos que empañen el desarrollo de la gala, sin embargo, sí se dieron algunas excepciones, en parte motivadas por la propia dinámica de los premios. La más destacable fue la mención a la inhabilitación del juez Garzón por parte de la cineasta Isabel Coixet, motivada precisamente por el premio al Mejor Documental a la cinta “Escuchando al Juez Garzón”, que reúne una serie de entrevistas que realizó al magistrado la cineasta. De igual manera la actriz Ana Wagener hizo uso de su tiempo en el escenario para defender la Memoria Histórica y María León para reivindicar a las Pepitas del mundo, siguiendo la estela de la película por la que se les concedió el premio, “La Voz Dormida” de Benito Zambrano. El apartado reivindicativo no sólo vino de la mano de invitados o premiados, sino que como ya había sucedido en años anteriores, la gala se convirtió en el objetivo de algunos espontáneos capaces de eludir la seguridad del evento para llegar hasta el escenario. Así, durante la entrega al premio a Mejor Documental, alguien se coló en la escena para solicitar a los cineastas que vayan a rodar westerns a Extremadura (en referencia a la antigua tradición almeriense que animó la industria cinematográfica en nuestro país en los años 60 y 70, frente al rodaje en Colombia de “Blackthorn. Sin Destino”). Además, durante la presentación del Goya a la Mejor Dirección, un representante de Anonymous, con máscara de Guy Fawkes, hizo también un breve intento, aunque fue interceptado rápidamente por las medidas de seguridad (aunque no lo suficiente como para que no quedara constancia televisada del momento).

En cualquier caso, el momento político por excelencia de la ceremonia es siempre el discurso del Presidente de la Academia, que es quien debe hacer balance y reflexión sobre la evolución del año. Este era otro momento clave del a noche, especialmente por suponer el primer discurso de Enrique González Macho tras la polémica salida de su predecesor, Alex de la Iglesia. González Macho se hizo acompañar por sus dos vicepresidentas, la cineasta Judith Colell y la actriz Marta Etura. Entre los tres marcaron lo que, según la Academia, debe ser el itinerario de la industria cinematográfica española actual, apoyado en los siguientes puntos: Apoyo gubernamental, acuerdos con las televisiones, especialmente Televisión Española (a lo largo de la gala se hicieron varias referencias a la importancia de que este ente público no modifique el apoyo depositado en el cine español desde hace años) y un mayor acercamiento al público (como dijo Marta Etura, haciendo algo de autocrítica, pero también buscando la forma para congraciar a los espectadores con la identidad de los cineastas españoles). Donde si se mostró inflexible González Macho fue en el papel que debe jugar internet. Según el Presidente de la Academia, internet no es aún el futuro de la industria. Deberá serlo, pero la situación actual no lo permite. Esto supone un bofetón precisamente a las políticas emprendidas por su predecesor (razón de su cesión) y que abanderaban el discurso del año pasado. Resulta cuanto menos chocante que precisamente el propietario del portal de internet Filmin, una de las empresas de VOD (Video On Demand) de nuestro país, sea quien enarbolara un discurso tan crítico sobre el papel que cumple hoy en día la red en la producción cinematográfica. Lo que queda claro es que, ante los visos de cambio que tuvieron lugar en años precedentes, la Academia ha decidido blindarse en una posición más conservadora. Está por ver si realmente el cine español puede subsistir con estos postulados, habida cuenta de las dificultades económicas que embargan a sus dos principales valedores: el Ministerio de Cultura y Televisión Española.

Con respecto a los premios, desde Adivina Quien Viene al Cine nos congratulamos del éxito obtenido por “No Habrá Paz para los Malvados”, especialmente los reconocimientos a la interpretación de Coronado y la dirección de Urbizu, aunque no estemos tan de acuerdo con que mereciera el premio a Mejor Guion Original (y mucho menos al competir con Woody Allen y su “Midnight in Paris”). Nos ha gustado también lo repartido de las diferentes categorías y que películas como “Eva” o “Blackthorn”, cuya recompensa parecía ser simplemente el amplio número de nominaciones, hayan acaparado un buen número de estatuillas. Es cierto que se trata de dos cintas irregulares, pero el riesgo de su propuesta y su apuesta por patrones atípicos en el cine nacional, bien se merecían un reconocimiento por parte de la industria. Puede que ninguna de las dos obtuviera un buen rendimiento en taquilla, pero opinamos que para logar ese acercamiento entre público e industria que comentaba Marta Etura, proyectos como estos son necesarios. Otro momento que nos entusiasmó de la gala fue la entrega del premio a Mejor Guion Adaptado a la película de animación “Arrugas”, consiguiendo esta hacer un pleno y llevarse también el de Mejor Película de Animación. De esta manera la Academia ha roto una barrera y a su vez da un nuevo espaldarazo a un sector emergente de nuestra cinematografía como es la animación. Por el contrario, no estamos de acuerdo con algunos premios. Como adelantábamos antes, no estamos de acuerdo con que el premio a Mejor Guion Original para “No Habrá Paz para los Malvados” sea “incontestable” (en referencia al comentario establecido en Televisión Española). Creemos que los méritos de la película están más en otros aspectos (también galardonados por la academia) como interpretación, dirección o montaje. Ni la interpretación ni el papel de Jan Cornet en “La Piel que Habito” nos parecen merecedor de una nominación, ni mucho menos de la estatuilla. De hecho, estamos en pleno desacuerdo con la nueva regla de la Academia que impide a menores de edad optar al Goya a Mejor actor o actriz revelación. Esta decisión ha afectado notablemente al apartado masculino este año, donde ninguno de los nominados nos parecía digno de nominación. En cualquier caso, puestos a elegir, nos hubiésemos quedado con José Mota, con un trabajo más esforzado y decisivo para la película que representaba que Cornet. Tampoco coincidimos con los académicos a la hora de premiar el mejor documental. El premio a “Escuchando al Juez Garzón”, sin desmerecer a la calidad del trabajo, nos parece más fruto de una decisión ideológica que artística. Con este galardón los académicos han querido solidarizarse con el magistrado, pero “El Cuaderno de Barro” nos parece un trabajo mucho más meritorio de la estatuilla.

En general esta vigesimosexta ceremonia de los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España nos ha parecido una parecido un buen ejemplo de las luces y las sombras que amenazan e impulsan al cine nacional, de las diferentes perspectivas artísticas que lo nutren y de una búsqueda por ofrecer un cine de calidad y al mismo tiempo abierto a un público general. Seguimos dependiendo de un concepto de industria retrógrado y agonizante que parece haber recuperado fuerza con la llegada de la nueva directiva, y mientras esto siga a sí, el cine español seguirá en crisis, pero al menos algunos de los premios entregados nos dan también muestra de una mentalidad cambiante que poco a poco está abriendo nuevos horizontes para nuestra cinematografía. Esperemos que los primeros no anulen a los segundos y que esta esperada revolución se produzca antes de que todo se vuelva tierra yerma.

goyas

RELACIÓN DE PREMIOS POR ORDEN DE ENTREGA

1. Mejor Actor de Reparto: Lluís Homar, por “Eva”

2. Mejor Cortometraje de Ficción: “El Barco Pirata”, de Fernando Trullols

3. Mejor Cortometraje Documental: “Regreso a Viridiana”, de Pedro González Bermúdez

4. Mejor Cortometraje de Animación: “Birdboy”, de Pedro Rivero y Alberto Vázquez

5. Mejor Maquillaje y Peluquería: Karmele Soler, David Martí y Manolo Carretero, por “La Piel que Habito”

6. Mejores Efectos Especiales: Arturo Balseiro y Lluís Castells, por “Eva”

7. Mejor Montaje: Pablo Blanco, por “No Habrá Paz para los Malvados”

8. Mejor Actriz Revelación: María León, por “La Voz Dormida”

9. Mejor Canción: ‘Nana de la Hierbabuena’, “La Voz Dormida”

10. Mejor Banda Sonora: Alberto Iglesias, por “La Piel que Habito”

11. Mejor Sonido: Licio Marcos de Oliveira y Ignacio Royo-Villanova, por “No Habrá Paz para los Malvados”

12. Mejor Actriz de Reparto: Ana Wagener, por “La Voz Dormida”

13. Mejor Dirección de Producción: Andrés Santana, por “Blackthorn. Sin Destino”

14. Mejor Guion Original: Enrique Urbizu y Michael Gaztambide, por “No Habrá Paz para los Malvados”

15. Mejor Guión Adaptado: Ángel de la Cruz, Ignacio Ferreras, Paco Roca y Rosanna Cecchini, por “Arrugas”

16. Mejor Dirección Novel: Kike Maíllo, por “Eva”

17. Mejor Fotografía: Juan Antonio Ruiz Anchía, por “Blackthorn. Sin Destino”

18. Mejor Actriz: Elena Anaya, por “La Piel que Habito”

19. Mejor Actor Revelación: Jan Cornet, por “La Piel que Habito”

20. Mejor Película de Animación: “Arrugas”, de Ignacio Ferreras

21. Mejor Dirección Artística: José Pedro de Gaspar, por “Blackthorn. Sin Destino”

22. Mejor Diseño de Vestuario: Clara Bilbao, por “Blackthorn. Sin Destino”

23. Mejor Documental: “Escuchando al Juez Garzón”, de Isabel Coixet

24. Mejor Película Extranjera de Habla Hispana: “Un Cuento Chino”, de Sebastian Borensztein (Argentina)

25. Mejor Película Europea: “The Artist”, de Michel Hazanavicius (Francia)

26. Mejor Actor: José Coronado, por “No Habrá Paz para los Malvados”

27. Mejor Director: Enrique Urbizu, por “No Habrá Paz para los Malvados”

28. Mejor Película: “No Habrá Paz para los Malvados”

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