Jesús Pedreira Calamita

Las personas del año. Por Jesús Pedreira Calamita

Desde el año 1927 la revista norteamericana Time  viene otorgando lo que calificó de “Hombre del año”. La primera vez fue concedido tal honor al aviador Charles Lindbergh, primero en atravesar el Atlántico y al presidente de EE.UU. Franklin D. Roosevelt le fue otorgado en tres ocasiones.

Posteriormente pasó a ser “Persona del año”, incluyendo así a las  mujeres, la Reina Isabel II o la presidenta filipina Corazón Aquino-, entre otras,  ya lo han obtenido.

Time específica que el premio se otorga  “a aquella persona que más haya destacado a nivel mundial, por lo bueno o por lo malo”. Por ello, la revista norteamericana  ha recibido grandes críticas, como cuando otorgó “Persona del año” a Adolf Hitler en 1936 o al Ayatolá Jomeini en 1980.

En otras ocasiones, el honor ha correspondido a un grupo de personas: a la Revolución húngara de 1956, o a los baby-boomers.

También se ha concedido a los no humanos, como en el año 1982 al  “Ordenador”, o en el año 1988, al  “Planeta”. En 2006 fue “Usted”, reconociendo  a los nuevos fenómenos mundiales como, YouTube, o Wikipedia.

En 2011, la Persona del Año elegida ha sido nuevamente un grupo: “Los Indignados” –The Protester-.

¿Cuándo iniciaron verdaderamente su actividad “los indignados”? Sin remontarnos en la Historia, hay grupos más o menos similares desde principios de los años 60 del siglo XX, así los que realizaron en EE.UU. las marchas por los Derechos Civiles y las protestas contra la Guerra del Vietnam;  el Mayo del 68 francés; las acciones contra la energía nuclear en Europa y en EE.UU. en los años 80 del pasado siglo; los actos de la plaza de Tiananmen en China y las acciones a favor de la democracia en Europa del Este, son predecesores de nuestros indignados de hoy. .

El año 2011 ha sido especialmente intenso en reivindicaciones, fruto de la indignación de millones de personas: La  llamada  “Primavera Árabe” iniciada en  Túnez, continuada en Egipto (todos nos solidarizamos con los manifestantes de la plaza Tarhir) después en Libia, y todavía en Siria. Las acampadas en la Puerta del Sol de Madrid y su repetición en tantas otras plazas de ciudades españolas. Las manifestaciones en el Reino Unido, EE.UU, en  Myanmar en Abu Dhabi, en Berlín, en Venecia.  Desde Praga a Moscú, desde Atenas a Tel Aviv, desde Nueva Delhi a Oakland…Casi todos los países han tenido “sus indignados”. Por ello, es justo el reconocimiento que la revista  Time les ha otorgado.

“Mi hijo murió con dignidad y por la libertad de Túnez” manifestaba la madre del mártir Mohammed Bouazizi de 26 años. Su hermana mayor afirmó en la revista norteamericana: “en Túnez la dignidad es más importante que el pan”. Nada más explicito.

¿Cuál de las variantes de la sociedad actual ha incidido más en la creación de tanta indignación? ¿La crisis económica? ¿la corrupción? ¿la pobreza? ¿el futuro incierto?.

Lo que no se puede negar es el gran protagonismo que a nivel mundial “los indignados” han tenido en el pasado año y todo hace prensar que va a continuar  así  hasta que se reciban  las  respuestas a sus múltiples demandas.

Una verdadera democracia ha germinado,  ¿la dejarán crecer?

Jesús Pedreira Calamita

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