EL PERDIGUERO. Más turistas, pero somos más pobres. Por Fernando Fernández
Comenzó el año con un nuevo gobierno pero la gravedad de la situación económica y social que padecemos justifica que hoy dedique a ello este comentario. Todos estamos con el ánimo encogido temiendo lo que nos pueda deparar 2012.
Todos menos el presidente del gobierno regional, Sr. Rivero, que erre que erre, repite lo mismo desde hace un año. Insiste en que saldremos de la crisis antes que el resto de España y ahora alardea de que en 2011 hemos recibido el mayo número de turistas en muchos años. Pretende vendernos humo, como si a los canarios sin trabajo importe el número de turistas que llegan a las islas. Anuncia que nuestra economía crecerá este año un 1 por ciento, pero se calla que con esa cifra se seguirán destruyendo puestos de trabajo y aumentando el número de canarios sin empleo. Y vuelve a dar un nuevo tirón de orejas a los empresarios del sector turístico apremiándoles para que creen empleo, mientras la patronal del sector responde que el gobierno tiene una visión simplista del problema. ¡A buenas horas lo descubren!
El Sr. Rivero da síntomas de desconcierto, de no saber por donde salir del agujero en que se ha metido, llevando a las islas a su más grave crisis económica y social desde la llegada de la democracia. Es grave que para conocer la triste realidad actual de nuestra sociedad tengamos que hacerlo por los datos que nos proporciona Cáritas Diocesana sobre la situación de las familias canarias. Un tercio de la población, según Cáritas, vive hoy por debajo del umbral de la pobreza; durante el año pasado aumentó un 20% el número de familias canarias que pidieron ayuda a la entidad, que prestó atención a unas 25.000 en todo el Archipiélago, de ellas 11.000 en esta provincia. Unos datos estremecedores, sin que nadie del gobierno regional se dé por aludido.
Se queja el Sr. Rivero del mal trato que recibe del gobierno de España, al que ahora reclama 600 millones de euros anuales, según dice, como consecuencia del injusto sistema de financiación autonómico. Pero ¿no fue él mismo quien con Zapatero lo avaló hace un par de años? ¿No fueron los dos diputados de Coalición Canaria quienes en el Congreso de la nación apoyaron al Sr. Zapatero durante años?
Es evidente que no soy el indicado para decir que padecemos el peor gobierno que hayamos tenido, pero es igual de evidente que el actual hace agua. Un alto cargo gubernamental, responsable de las políticas de empleo, dice que uno de los obstáculos que tenemos para dar trabajo a los 300.000 canarios desempleados es su baja cualificación, como si este fuera un dato nuevo y no conocido desde hace décadas. Al decirlo, este personaje habló con faltas de ortografía. Es decir, que él mismo dio muestras de escasa cualificación y apenas supo expresarse con cierta ortodoxia gramatical. No es, por desgracia, un caso único en la administración regional y para comprobarlo basta con escuchar un rato algún debate en el Parlamento de Canarias.
Ahora que el gobierno de España intenta cuadrar las cuentas del estado para intentar salir a flote, el Sr. Rivero y alguno de sus acólitos levantan la voz para decir que no permitirán un retroceso de nuestro autogobierno y no aceptan que sus cuentas públicas sean fiscalizadas. Como si no se bastaran ellos solos para hacernos retroceder, como ocurre sin interrupción desde hace 10 años, desde que la economía canaria empezó a perder posiciones en relación a las del resto de España. ¿Cuál es la razón por la que los presupuestos generales del estado puedan ser supervisados por Bruselas y el gobierno central no pueda hacer lo mismo con los presupuestos de las comunidades autónomas? Llegaremos a escucharles exigir que sea Bruselas quien supervise sus cuentas. Como diría Panduro, ¡falta de ignorancia!
Fernando Fernández













