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FIRMAS. Reinventar la realidad. Por José Oriol Martín

Decía Punset que se está produciendo un éxodo masivo de la realidad por efecto de la colonización de la vida por las tecnologías digitales. Parece que la gente en las sociedades  modernas prefiere comunicarse a través de e-mail, sms o whatsup, antes que disfrutar la presencia activa del interlocutor.

Se trata de una afirmación que incide en una controversia que lleva ya tiempo abierta y que aún no logra clausurarse. Para mi, el problema de si la tecnología es o no parte de la realidad y si su efectos sobre el pensamiento humano y las relaciones son buenos o malos.

La pretendida irrealidad de los entornos virtuales nos lanza de cabeza al problema de lo qué es realidad y qué no.

Decir que los sueños no son reales es negar la mitad de la existencia humana, ya que pasamos mucho tiempo durmiendo y porque muchas de las posibilidades que surgen en los sueños y la imaginación, como en su momento lo fue el viaje a la luna, producto seguro de un gran sueño, acaban realizándose.

Esa es la razón por la que los sueños que se producen en nosotros mientras dormimos o los que elaboramos despiertos, son reales y albergan un espíritu de transformación que ha dado lugar a lo que somos.

Otra cosa es que esa realidad imaginada se haya producido afuera de nuestro cuerpo, en la mente de otro individuo y no dentro de nuestro sistema nervioso y de ahí procedan las sospechas acerca de su validez y realidad.  Compartir la realidad imaginada por los medios digitales o analógicos (canciones, libros, representaciones) es compartir los sueños y aunque en el momento de publicarse sean irrealizables debemos hablar de realidad virtual.

Por otra parte está el problema de los efectos prácticos de la comunicación digital. Es cierto que las vías para establecer relaciones con otras personas son cada vez mayores y podría dar la impresión de que la gente empieza a preferir esos contactos sin contacto que los que tienen lugar cara a cara. Sin embargo, también es posible pensar que apenas estamos empezando a darnos cuenta de las posibilidades de esas tecnologías y lo que resulta mucho más preocupante, no nos hemos parado a pensar la clase de uso que consideramos idóneo para tanta herramienta que se nos viene encima.

La tecnología debería acabar poniéndose al servicio de las necesidades humanas y quizá, haya llegado el momento de elaborar alguna clase de sueño acerca de la clase de relaciones que nos gustaría tener con las personas que nos rodean, e incluso reinventar la idea de sociedad

Propongo y animo el siguiente debate. Considerando los medios de que disponemos en este momento, ¿a qué clase de sociedad, de relaciones personales, e íntimas, deberíamos aspirar? Y lo digo porque esta nave, en ausencia de rumbo puede, movida por los vaivenes de los vientos tecnológicos, acabar en el más inesperado de los sitios.

Por tanto, y esta es la tesis que vengo a defender, parece urgente decidir los usos que debemos darle a los aparatos, antes de que los aparatos acaben decidiendo la clase de personas que debemos ser.

www.oriolrojas.com

 

2 Comentarios

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  • Una vez mas nuestro amigo nos deja una reflexion a la vez que un reto. Cabe la posibilidad de que el individuo pierda esta batalla dejado llevar por la ola que arrastra el esnobismo por lad nuevas tecnologias. Reflexion y mesura es la clave

  • Evidentemente no nos podemos quedar atrás ante las nuevas tecnologías y modos de expresión pero sin género de dudas, Un TE QUIERO mirando unos bellos ojos