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AULLIDOS. 3 de enero de 2012

“Inapropiada para la bebida”. Un buen amigo nos cuenta la surrealista historia vivida con Teideagua en La Laguna, la empresa suministradora sobre la que ironizó el PSOE en la campaña electoral, donde aparecía un esqueleto con un vaso de agua en la mano. Según nos cuenta, hace unos meses, “al abrir el grifo, el agua que salió era digna del mejor chocolate a la taza, con la diferencia de que no podías mojar churros, ni beberla, ni tan siquiera echar a andar cualquier electrodoméstico que requiera de agua para su funcionamiento: lavadora, lavavajillas, termo eléctrico, etc. En definitiva el agua que salía había perdido las características intrínsecas que definen a este líquido: incoloro, inodoro e insípido. Denuncié primero en la OMIC, luego en sanidad municipal y en la misma Teideagua. Vinieron los servicios municipales y tomaron una muestra que, posterior al análisis, definían como «inapropiada para la bebida por excesiva turbidez». Al menos eso lo tenían claro. Pero luego…

Y empieza el calvario. Nuestro amigo, como haríamos nosotros mismos, procedió a efectuar la reclamación en Teideagu, donde le respondieron que “ellos eran responsables sólo hasta el contador, que el agua de mis tuberías era responsabilidad mía. Tuve que explicarles que por mis tuberías no pasa a veces Coca Cola, otras veces Fanta limón y algunas gasoil, que por mis tuberías pasa solo y exclusivamente el agua que ellos distribuyen”. Lejos de desanimarse, el hombre consiguió finalmente hablar con el gerente de la empresa, que reconoció que había habido una avería y que iban a reconsiderar mi denuncia”.

Y llega la “cuantiosa indemnización”. Al hombre le mandan un perito de su seguro que “abrió el grifo de mi cocina y comprobó que dos semanas después, como era de esperar, el agua salía ya clara; obvió su olor y, por supuesto su sabor”. Finalmente, consiguió una indemnización escandalosa de 9 euros con 40 céntimos por su “paupérrima gestión del servicio, obviando las horas de trabajo que me ha costado que no se vayan de rositas, como siempre, y creando un agravio comparativo más entre lo que ellos te cobran por un retraso en el pago -creo que son 3 euros- o una reposición del servicio por corte -que debe de rondar los 30 euros-“. Nuestro amigo anda aún pensando en qué va a invertir el dinero…

La eficacia de la Administración. Ocurrió ayer mismito, en la delegación de la Tesorería de la Seguridad Social. Una persona se acerca al mostrador de información y le cuenta a la funcionaria que quiere informarse de los trámites y del papeleo para solicitar una prestación determinada. A los pocos minutos le indican que será atendido en la mesa 6. Deja el maletín para que lo pasen por el escáner, él mismo atraviesa el arco de seguridad, se dirige a la mesa 6 y le explica lo mismo al funcionario que lo atiende… Éste lo escucha con atención y, para sorpresa del ciudadano en cuestión, no le dice qué papeleo debe llevar, sino que le da cita para tres días después, para informarle adecuadamente del tema. ¡Y algunos creían que la burocracia en este país era cosa del pasado!

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