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Discurso de Fin de Año del presidente del gobierno canario Paulino Rivero

En apenas unas horas un nuevo año entrará en nuestras vidas.

Será el 2012 un año que deber tener a la solidaridad en lo más alto de su escala de valores. Solidaridad que para todos los canarios tiene aquí, en La Restinga, desde donde les hablo, un lugar de referencia.

No en vano, las dificultades que afronta La Restinga, la entereza de sus vecinos, el apoyo que están recibiendo y la necesidad de seguir volcándonos con El Hierro simbolizan la apuesta decidida por la justicia social, la cohesión territorial y el bienestar que debemos garantizar a los que peor están pasándolo.

2012 no será un año fácil, es cierto. Pero, si hacemos bien las cosas, hay razones para la confianza. Confianza porque la capacidad, el compromiso y la madurez de los canarios son más fuertes que las dificultades.

Los canarios sabemos hacer bien las cosas. Estamos haciendo bien las cosas. Somos una de las cuatro comunidades autónomas que ha cumplido con las directrices y exigencias presupuestarias marcadas por la Unión Europea. En ahorro y contención del gasto vamos por delante de otras comunidades, y del propio Estado.

Porque estamos haciendo bien las cosas, somos la única comunidad autónoma que en 2012 no reduce los recursos públicos en Sanidad o Educación.

Gracias a las bonificaciones en las tasas aéreas, y al esfuerzo de las administraciones y de los agentes económicos, el turismo vive su mejor momento. Y, porque hemos hecho bien las cosas, durante meses hemos sido la comunidad autónoma con menor crecimiento del desempleo.

Sin embargo, no estamos contentos. No lo estaremos mientras miles de canarios quieran trabajar y no puedan. La economía canaria debe y puede generar más empleo.

Con la ley en la mano, desde el Gobierno vamos a ponérselo fácil a quienes inviertan y apuesten por Canarias. Vamos a seguir multiplicando acciones para abrir las puertas del mercado laboral a miles de canarios.

Pero con los esfuerzos del Gobierno no basta. Ahora más que nunca, es necesario que la creación de puestos de trabajo sea un compromiso empresarial firme, decidido, solidario.

2012 será un año de cambios, de reformas, de compromiso. De tanto compromiso individual (y colectivo) como hace falta para afrontar los sacrificios que la situación impone.

Sacrificios que deben tener en la creación de empleo su objetivo. Porque la meta no es sanear las cuentas públicas. Esa tarea es necesaria, es verdad. Pero no es el objetivo final.

El asunto verdaderamente central es la generación de empleo. La meta es crear puestos de trabajo.

En ese camino, nuestra condición alejada e insular (y el enorme crecimiento poblacional que hemos vivido en la última década) hace que a la economía canaria le cueste especialmente reducir sus índices de paro.

Una realidad que impone un esfuerzo mayor con Canarias por parte de España y de la Unión Europea. Una coyuntura económica que exige que Canarias sea, a ojos de Madrid y Bruselas, un asunto de Estado.

Las convocatorias electorales hicieron de 2011 un año de promesas. 2012 debe ser un año, no de eslóganes, sino de soluciones.

Un nuevo Gobierno del Estado da estas semanas sus primeros pasos. Atrás ha quedado el tiempo de las buenas intenciones.

Sabe el nuevo presidente del Gobierno de España que no basta con apelar a la épica o al patriotismo, que no basta con sustituir un gobierno por otro. Esa receta es insuficiente.

Las decisiones recientes e inminentes exigen la participación e implicación de toda la sociedad, de todos los partidos, de todos los agentes económicos y sociales, de todos los territorios que conforman el Estado.

Si esas decisiones son razonables, justas y efectivas, sin son verdaderamente útiles, contará con la colaboración de Canarias.

Es la hora de los hechos, del compromiso con las Islas. De avanzar con un pacto por la sostenibilidad del sistema sanitario o de concretar un plan verdaderamente ambicioso para la renovación de la oferta turística.

De la colaboración si se cumple con Canarias. Del entendimiento si las reformas se emprenden garantizando el presente y futuro de los servicios públicos que tienen los que menos tienen. De diálogo si se trabaja desde el respeto al papel de los diferentes territorios que componen el Estado. De la firmeza si el interés de los canarios no es debidamente atendido.

Vivimos tiempos muy exigentes que requieren decisiones igualmente exigentes. Decisiones que deben ser eficaces, pero también justas.

Justicia que pasa porque no solo los ciudadanos asuman los sacrificios. También el sistema financiero. También las Administraciones.

No basta con reconocer que, efectivamente, hay que tomar medidas por muy duras que éstas sean. Además de compartir esa convicción hay que implicarse, solidariamente, cuando esos sacrificios tocan a la puerta. Sacrificios que, lejos de quedar en el esfuerzo, deben traducirse en resultados y en una capacidad real de transformación para mejorar las cosas. Sacrificios que sean, en definitiva, esfuerzos útiles.

2012 será un año de cambios que no serán los primeros y tampoco los últimos.

Año de reformas que deben poner fácil, no el despido, sino la contratación o el mantenimiento de los puestos de trabajo. Doce meses que nos situarán en la antesala de importantes cambios para la economía, para la política, para las administraciones.

Cambios en una economía que ha vivido por encima de sus posibilidades, y que ahora exige redefinir sus fortalezas y objetivos, reconstruir algunos de sus mecanismos, afinar en las decisiones.

Cambios en la política porque es imprescindible reflotar el prestigio y la confianza en las instituciones.

Cambios que nos ayuden a oxigenar ideas y proyectos, a liderar un tiempo nuevo con propuestas novedosas y participativas.

Cambios en la política porque para mejorar las cosas es necesario conocer bien la realidad que pisamos, es imprescindible convertir las incertidumbres en certezas.

Debemos, en definitiva, aprender a hacer mejor las cosas. Con humildad, pero con ambición.

Cambios en las administraciones. En unos casos, para seguir profundizando con las medidas que, anticipándonos, hemos puesto en marcha desde 2008. En otros, para abordar reformas que nos permitan ahorrar, no solo en recursos, sino en burocracia y tiempo.

Una administración capaz de ponérselo fácil a los emprendedores. Una administración más ágil, pero no menos rigurosa. Capaz de ganar en velocidad sin perder en seguridad. Que cuente con mejores instrumentos de gobierno.

Es mucho el trabajo y los retos que los canarios tenemos por delante.

Las dificultades que atenazan a Europa constituyen la señal de un fracaso colectivo. Muchos serán los sacrificios, pero la convicción de que así mejoraremos nos debe llenar de fuerza y confianza.

Vamos a seguir trabajando para, con el compromiso de todos, acercarnos a las Islas de oportunidades y prosperidad que todos pretendemos.

En ese camino, les garantizo que Canarias cuenta con un Gobierno fuerte, capaz y responsable.

Es mucho el trabajo y el esfuerzo que requerirá el próximo año. Trabajo y esfuerzo que debe acercarnos a la cohesión social y territorial que de alguna manera simboliza, en estos momentos, La Restinga y el volcán de solidaridad que este pueblo recibe y merece.

Sintiéndome especialmente cerca de quienes peor lo han pasado en estos últimos doce meses, de corazón deseo que el próximo año nos ayude a mejorar el bienestar de los canarios de dentro y fuera de las Islas.

Feliz 2012

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