Juan Velarde

Antena 3 lo vuelve a hacer. Por Juan Velarde

Lo vuelven a hacer. Ocho años después, Antena 3 en Canarias trata de conseguir la máxima rentabilidad al menor coste. Da lo mismo lo que digan las cifras, que las Islas sean uno de los lugares más provechosos para la cadena del Grupo Planeta, contablemente hablando. El objetivo de los rectores de la casa es cerrar el centro de Santa Cruz de Tenerife y tener todo en Las Palmas de Gran Canaria. No, no se trata del clásico pleito insular, sino de que se vuelve a jugar con los empleados, con sus vidas, con sus planes de futuro. Porque, por supuesto, no estamos hablando de despidos, sino del ofrecimiento de irse a trabajar a otra isla. Es el típico, o lo tomas, o lo dejas, pero perfectamente almibarado.

Lo cierto es que Antena 3 siempre ha funcionado a las mil maravillas en el Archipiélago. De las privadas, fue la única que apostó en serio por las Islas y colocó dos centros de emisión, amén de corresponsalías en el resto de las islas. Sin embargo, después de la famosa inversión en el año 2002 por hacerse con los derechos por el Mundial de Japón y Corea, el grupo entró en una situación económica delicada y empezaron los recortes.

En muchos sitios se justificó el cierre o la reducción del plantel por la diferencia entre ingresos y gastos, pero en Canarias, por ejemplo, el contexto era diferente, con pingües beneficios, pero aún así se recortó plantel y a muchos periodistas de las islas no capitalinas se les dio carpetazo.

Pese a todo, Antena 3 ha tenido su predicamento en las Islas y ha seguido siendo una indudable televisión de referencia. Sin embargo, en cuanto en Madrid piensan a nivel global, sin pararse a contemplar que hay partes de la anatomía que funcionan a la perfección, a los trabajadores canarios les toca ponerse a rezar lo que sepan porque inmediatamente alguna operación chusca van a tener que sufrir indefectiblemente.

Esta estratagema de cerrar el centro de Tenerife sólo supone una visión mercantilista de esos directivos que jamás asumen culpas. Y no estamos hablando del cierre físico de la cadena en la isla, sino que quienes estaban trabajando allí se verán en la dura tesitura en algunos casos de tener que plantearse un alejamiento temporal de la familia, buscar una nueva vivienda y tener una serie de gastos añadidos que, en ocasiones, no compensa. Pero, claro, así piensan algunos detrás de sus mesas de caoba y mullidos sillones que sólo abundan en las alturas. Lo que pase fuera de los despachos no parece importar.

 

1 Comentario

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  • El estar tan hundidos en sus mullidos sillones les dificulta enormemente asumir sus múltiples incompetencias, puesto que el brillo de la caoba ciega no solo sus ojos sino su cerebrito. Gracias al trabajo y al esfuerzo de algunos de sus trabajadores, que han arrimado el hombro y dedicado muchas, muchas horas a levantar la empresa. Para que ellos puedan hundir su culo en un sillòn. ( Cuidado, los mullidos pueden ser causa de almorranas ). ¡¡¡ AAAAAAY JEFECILLOS DE MEDIO PELO!!! Que no dan la talla ni subidos a un taburete. ( Regionales y nacionales ) por supuesto.