Sin categorizar

SIN COMPLEJOS. Liderazgos políticos en Canarias. Por Ángel LLanos

La creación y consolidación de liderazgos políticos es un proceso que requiere, entre otros, de tres condiciones: credibilidad, constancia y ejercicio del poder. A la credibilidad se le puede aplicar una reflexión similar a la del Duque Ahumada que aparece en la entrada de la Academia de Baeza. Dijo el fundador de la Guardia Civil que “el honor, si se pierde tan sólo una vez, ya no se recupera”. Es decir, la credibilidad política cuesta mucho ganársela, pero basta una sola decisión para perderla. De ahí que es imprescindible ser una persona creíble, fiable, predecible, para alcanzar una posición de liderazgo. Por ejemplo, sobre Alfredo Pérez Rubalcaba ha pesado en exceso su pérdida de credibilidad como miembro de los últimos gobiernos centrales a la hora de mostrar su propia propuesta electoral el día 20.

Al ciudadano le cuesta cambiar  su voto. Los desalineamientos políticos (y no digamos los realineamientos), no son habituales en España. Fíjense en el ejemplo de las Elecciones Generales de 2008, con una crisis ya incipiente que fue insuficiente para que Mariano Rajoy derrotara a un José Luis Rodríguez Zapatero que ya se había hecho merecedor a ella; o las de 1996, con un país en otra profunda crisis agravada por la corrupción en el conjunto de un Gobierno de España al que se le acusaba de practicar crímenes de Estado, y que pese a ello a punto estuvo Felipe González de ganarle a José María Aznar. De ahí que la constancia sea imprescindible para alcanzar y mantener el liderazgo en cualquier ámbito de la política, y por eso a los ciudadanos les cuesta otorgar mayorías absolutas a los partidos que cambian de candidatos cada cuatro años, salvo excepciones en las que habitualmente inciden otras variables.

Además, el ejercicio del poder ejecutivo (no el legislativo), también es clave en la política actual, ya que quienes no lo han ejercido o quienes optan por la elaboración de las leyes en las cámaras autonómicas o generales, no suelen aglutinar un liderazgo claro en función a su propia actividad, aunque sí que es posible que lideren coyunturalmente determinadas actuaciones o equipos. Por ejemplo, si Paulino Rivero no hubiese sido elegido presidente del Gobierno de Canarias en 2007 y en 2011, el liderazgo que tiene en su partido sin ostentar ya la Presidencia de CC, no sería tal, pese a los cargos públicos que ejerció en el pasado.

En Canarias existen múltiples ejemplos que permiten visualizar con nitidez esta teoría que es, por supuesto, absolutamente discutible. José Manuel Soria es quizás el mejor ejemplo de la misma: siempre gana, sea la administración que sea a la que se presente. Lo hizo en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en 1995 y 1999, ganó también en el Cabildo de Gran Canaria en 2003 y 2007, y fue el político más votado en 2011 tanto a la Presidencia del Gobierno de Canarias (vía elecciones parlamentarias) como al Congreso de los Diputados. 6 victorias en 4 ámbitos electorales distintos creo que no tiene parangón. Por eso en él coinciden los tres criterios al principio indicados. Otros políticos del Partido Popular con liderazgos sólidos en sus respectivos ámbitos han sido Fernando Fernández o Alfonso Soriano, y lo es Miguel Cabrera Pérez-Camacho; en el primero se dan las 3 condiciones del liderazgo, y si bien los dos últimos no han ejercido grandes dosis de poder (ya que destacan en su faceta legislativa), si son buena muestra de constancia y de una credibilidad envidiada por muchos.

Dentro del PSOE, dos ejemplos. José Miguel Rodríguez Fraga aglutina los tres criterios necesarios para ese liderazgo que ejerce en el primer municipio turístico de Canarias. Y Julio Pérez va camino de conseguirlo, porque su credibilidad crece cada día merced a la seriedad de su gestión (por lo tanto, ejerce el poder), pero aún requiere de la constancia en la misma administración (Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife), para consolidar un liderazgo político (buscado o no); algo que, en mi opinión, no se obtiene sólo con 1 ó 2 mandatos.

Y en relación a Coalición Canaria, son claros los ejemplos de liderazgos consolidados o en construcción. Con respecto al primero, los sondeos de opinión desde hace 15 años hasta hoy, indican que Ricardo Melchior es el político más valorado por los tinerfeños, lo que se traduce luego en resultados electorales cuando éstos dependen de su propia gestión, ya que ha ganado todas las elecciones a las que se ha presentado a la Presidencia del Cabildo de Tenerife, y siempre con mayoría absoluta o cercano a ella; no siendo referencias para este somero análisis las elecciones generales, ya que en estos procesos el ciudadano vota por quién quiere que sea el presidente de España, independientemente de los candidatos en cada provincia/isla (aunque aquí también hay excepciones). Y como modelo de liderazgo en construcción, quizás sea válido el de José Manuel Bermúdez, ya que si bien es cierto que goza de altos índices de credibilidad y de dos décadas de ejercicio del poder, no es menos cierto que en el Ayuntamiento de Santa Cruz aún no cuenta con la constancia suficiente; de ahí probablemente su último resultado electoral empatando con el Partido Popular, que quizás pueda variar si vuelve a ser candidato en 2015.

Ángel Llanos. Ex portavoz del PP en el Cabildo de Tenerife y en el Ayuntamiento de Santa Cruz

(twitter: @allanoscastro)

Etiquetas

1 Comentario

Clic aquí para publicar un comentario