Salvador García

PESPUNTE CON DEDAL. Cuando “Andrómeda” se quedó a oscuras… Por Salvador García

Hubo una época en la que menudearon los cortes en el suministro de energía eléctrica en el Puerto de la Cruz. Precisamente, la memoria recupera un episodio sucedido en agosto de 1981, en el curso de la actuación del grupo músico-vocal The Platters en la siempre recordada sala “Andrómeda”, de la “Isla del Lago”, en el marco de las Galas OTA que patrocinaba el operador turístico “Club de Vacaciones”.

Estábamos allí. Presentábamos aquellas galas que sirvieron de extraordinaria promoción a la ciudad, principalmente en orden a captar los mercados turísticos peninsulares. Los ejecutivos de “Club de Vacaciones”, empezando por su presidente, Juan Careaga, se lo tomaron muy en serio.

Digamos que la formación de The Platters era heredera de la original, disuelta en 1961. Su dueño era Bob Ram que se esmeró con tal de que este grupo se mantuviera fiel a la leyenda, a la línea, al “way” de los auténticos Platters. Julio Fretes, representante y animador en aquella ocasión, dijo que Tony Williams, la inolvidable primera voz del conjunto, hubiera dado su total a aprobación a Evelyn Cunninhgam, la componente femenina del quinteto.

“Andrómeda” estaba a rebosar aquella noche. Cuando finalizó la actuación de los teloneros y el público se acomodaba en sus asientos, la música ambiental dejó de sonar y las luces se apagaron. Creemos recordar que permanecieron encendidos unos monitores. En la acristalada cabina de sonido, alguien exclamó: “¡Se ha ido la luz!”. Era un apagón, en efecto. En el pasadizo desde el que se accedía desde los vestuarios al escenario, una linterna alumbraba. Carlos Martín y Ramón Hombre, de “Club de Vacaciones”, acudieron de inmediato, intentando averigüar qué sucedía.

El apagón se prolongaba y la organización nos encargó que saliéramos al escenario para comunicar verbalmente, a capella, que se había producido una avería, que los operarios la estaban reparando, que se presentaban disculpas por lo ocurrido y que la actuación de The Platters se llevaría a cabo. Es imposible olvidar la calidez de los aplausos que siguieron a trance tan delicado.

Con el título Un apagón preocupante Admirable reacción del público de la sala “Andrómeda”, Diario de Avisos publicó en su edición del 1 de septiembre de 1981 una información en la que deba cuenta de lo sucedido.  De ella entresacamos los siguientes párrafos:

“Las instalaciones de la “Isla del Lago” se quedaron a oscuras casi por espacio de una hora en la noche del domingo. Un apagón en algunas fases del tendido eléctrico de la ciudad turística impidió el desarrollo normal del espectáculo que se ofrecía en la sala “Andrómeda” cuyo aforo estaba completamente a tope.

“Afortunadamente, el público respondió de forma admirable. Al principio, incluso, con desenfado. Posteriormente, a medida que avanzan los minutos, hubo signos impaciencia hasta que el anuncio de la localización de la avería y su reparación devolvió la tranquilidad a los espectadores. Aún así, hubo varios que decidieron marcharse y les fue reintegrado el importe de su reserva.

“Hasta aquí los hechos. Unos hechos que significan un importante toque de atención para los responsables de sus instalaciones y sus propietarios…”.

Subsanada la avería, The Platters salieron a escena en tono de muy buen humor y brindaron una actuación formidable. Diario de Avisos, en la edición citada, la resumió así:

“Por supuesto, prima la conjunción vocal, verdadera inspiración en cada performance y que se refleja en los alardes del coro, mientras el que va como solista se esmera en que el público no pierda un ápice de su concentración”.

Eso: con sus canciones, “Andrómeda” volvió a la luz.

sagallan@hotmail.com

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