Juan Velarde

DESDE MI ESCAÑO. El deja vú del 110. Por Juan Velarde

Hay decisiones en esta vida que pueden perseguirte por la eternidad y si no que se lo digan a Alfredo Pérez Rubalcaba, al que el 110 no será, precisamente, su número de cabecera. Una de sus últimas medidas como ministro del Interior fue la famosa reducción temporal de la velocidad máxima, de los 120 a los 110 kilómetros por hora. Pues bien, el estreno del líder socialista en el Congreso de los Diputados será también a 110, que es la cifra de diputados que ha obtenido tras la nefasta noche electoral para los suyos.

Y es que el 20-N, desde que se conocieron los primeros sondeos, sólo tenía un doble interés, por un lado saber en qué grado se consolidaba la esperadísima mayoría absoluta del PP y por el otro si al final el PSOE recuperaría parte del terreno que se le daba por perdido. Pues al final, por una vez, las encuestas y las famosas israelitas no fallaron. Clavaron el triunfo histórico de Rajoy y dejaron para el arrastre a un socialismo que no fue capaz de pisar el acelerador. Al final van a tener que ir los diputados del puño y la rosa con las pegatinas sobrantes de 110, como si fuese una jugarreta del destino más caprichoso.

Es verdad que España reclamaba un cambio y que lo importante es que éste se produjese de manera contundente, pero sobre todo lo que tiene que suceder, pero a la voz de ya, es que se produzca el relevo, el traspaso de poderes y que el nuevo Gobierno empiece a trabajar cuanto antes. No podemos permitirnos una boutade de un Ejecutivo en funciones, que ni pincha ni corta. No sé cómo se podrán articular ciertos mecanismos, pero ese pleno constituyente en el Congreso no puede esperar a ser para finales de diciembre. En Europa, desde luego, no están ni para bromas ni para demoras.

El PP tiene por delante una ímproba tarea que hacer, comenzar a tomar medidas de calado, a bajar como sea este paro tan agobiante, a imponer recortes donde sea necesario, a acabar con la fiesta del despilfarro, de televisiones autonómicas sobredimensionadas y con unos déficits que ríanse ustedes de los agujeros negros. Cierta es la frase de Rajoy, que hoy, 21 de noviembre de 2011, toca trabajar, que no puede haber complacencia ni ensimismamiento por la victoria electoral. Los ciudadanos han hablado y han pedido claramente en las urnas seriedad, formalidad, trabajo y nada de despilfarros. Y ya tenemos claro que si no hacemos los deberes, allí estarán Merkel y Sarkozy para decidir por nosotros lo que consideren menester.

juanvelarde@gmail.com

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