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Unidos por Canarias. Por Victoriano Ríos

El Moderno Nacionalismo Canario no tiene como horizonte necesario, inmediato o imprescindible lo que actualmente se denomina “soberanismo”, sino el bienestar de nuestro pueblo, el desarrollo feliz de nuestra gente, con sus costumbres y formas de vida, tanto los nacidos en las Islas, como los que han decidido libremente convivir con nosotros y ayudar al desarrollo colectivo. El derecho a la paz de nuestro pueblo es insobornable.

El actual Presidente de la Comunidad Canaria, Paulino Rivero, ha asegurado recientemente que “nada va a ser igual  en el Archipiélago tras la crisis económica global actual y, por ello, es imprescindible avanzar en la aplicación de medidas estructurales para afianzar el nuevo modelo, y que el Gobierno intenta y va a seguir empeñado en lograr la unidad, no solo de la clase política, sino de todos los agentes sociales y  económicos para afrontar juntos este difícil periodo de crisis”.

Creo que es una invitación y casi un mandato a  los militantes y simpatizantes del Moderno Nacionalismo Canario para la cooperación de todos, en  este proyecto ilusionante de habitar esta tierra, plenamente desarrollada, en pacífica convivencia.

Existe, y debe ir a más, un esfuerzo tenaz y permanente de acercar y cohesionar a las Islas y sus habitantes, olvidando “nuestros pleitos” provincianos y pueblerinos. Como siempre dijeron nuestros sabios campesinos “nunca la carreta antes que los bueyes”.

Este sí es un objetivo básico y un horizonte asequible e inmediato al Moderno Nacionalismo Canario: hacer de los canarios un solo pueblo, a través de la consolidación de un sentimiento colectivo común, “la canariedad”.

“A esa unidad van dedicadas las presentes reflexiones” es la última frase del epílogo del libro “Intrahistoria del Nacionalismo Canario,” de Juan Manuel García Ramos, presidente del PNC.      En un reciente artículo, “Defender Canarias”, referido a las inminentes elecciones, a las que se presenta la coalición electoral CC-NC-PNC bajo el lema “Unidos por Canarias”, Román Rodríguez, presidente de Nueva Canarias (NC), reitera el gran acierto de concurrir conjuntamente a estos comicios con un programa global que da respuesta a todos nuestros actuales problemas.

Lo demás lo iremos consiguiendo por “añadidura”, en función directa de las necesidades y demandas de nuestra gente, pero con una condición que es inexcusable, respetando permanentemente su voluntad, libremente expresada.

Por eso, ni soberanismo, pero tampoco anti-soberanismo, sino máximas cotas posibles, en cada circunstancia, de autogobierno. Decía Cánovas del Castillo que la “política es el arte de aplicar en cada época de la Historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible“.

Esto es, mayores espacios de decisión propia a través de los cuales los canarios podamos ir conformando nuestro futuro.

Otra cuestión sería que nos bloquearan las puertas del desarrollo y se nos perdiera el respeto como ciudadanos en el concierto de los pueblos. Entonces, las gentes del Archipiélago decidirían libremente sus horizontes. Reiterando que la paz y el bienestar es un derecho inalienable de todos.

Concluyo con unos versos no muy conocidos del federalista canario Nicolás Estevanez (Las Palmas de Gran Canaria 1838-París 1914):

Todo mi amor, y aunque es mucho

quisiera que fuera más,

lo guardo, para mis islas,

para el Teide y para el mar.

Victoriano Ríos

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