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LAVADORA DE TEXTOS. Cacería de erratas. Por Ramón Alemán

¿Nunca les ha dado por leer con detenimiento las palabras que van pasando por delante de sus ojos cuando dan un paseo? Carteles, anuncios, una carta en la puerta de un restaurante… Yo lo suelo hacer, y en más de una ocasión he llegado a mi casa con el tremendo dolor de cabeza que me causa comprobar el maltrato que recibe nuestra lengua por parte de esos mismos que la usan para atraer a los viandantes. Por eso –y a modo de castigo– me gustaría poder participar mañana en la “cacería de erratas” que organiza cada año la asociación de correctores UniCo en Madrid y Barcelona, donde el poco esmero que ponen algunos a la hora de redactar su textos callejeros es idéntico al que sufrimos los paseantes de Tenerife.

Sin embargo, no podré estar en esa cacería, que forma parte de la agenda de actos con los que UniCo celebrará mañana, como cada 27 de octubre, el día de la Corrección. Así que les deseo éxito a los cazadores y estaré muy atento a la página que la asociación tiene en Facebook para ver los trofeos de la jornada. Con esos trofeos, que consideraré también míos, daré por aplicado mi castigo a algunos comerciantes y anunciantes de esta querida isla.

Últimamente existen días de para casi todo, así que no se extrañen de que también haya un día de la Corrección, pues no viene mal defender un oficio que está pasando por un momento inquietante a causa de los vaivenes de la industria editorial y del desconcertante éxito con que han entrado las nuevas tecnologías en el ámbito de la edición y la difusión de textos.

Por cierto, y antes de seguir, ¿les sorprende que escriba ‘día de la Corrección’ con minúscula inicial en la palabra ‘día’? Ustedes lo suelen ver con mayúscula en enunciados como ‘Día Mundial del Turismo’, ‘Día Internacional de la Mujer’… Todo tiene su explicación. En el Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas (Ediciones Trea), José Martínez de Sousa dice que se escribe con mayúscula cuando la jornada en cuestión tiene una denominación oficial, y los dos ejemplos citados son celebraciones reconocidas oficialmente por la ONU.

Por el contrario, se escribe con minúscula “cuando el nombre no corresponde a designación oficial, sino a la costumbre o al uso comercial”, añade Sousa, que pone como ejemplos ‘el día de la Madre’ y ‘el día del Libro’, entre otros. Por lo tanto, mejor dejarlo en minúscula en este caso. También lo han escrito así en la página web de UniCo, en la que ustedes pueden ver la agenda de actos de mañana.

Las actividades programadas servirán para dar a conocer una profesión que, como dije aquí hace poco, es invisible, pues sus resultados pasan desapercibidos para los lectores (la corrección consiste precisamente en que los lectores nunca se enteren de que el texto que leen tenía errores antes de llegar a sus manos). Además de celebrar la cacería de erratas y otros actos, mis colegas de UniCo tendrán la suerte de mantener un encuentro en Madrid con Manuel Seco, socio de honor del colectivo. Qué envidia.

Por lo que a mí respecta, creo que dedicaré parte del día de mañana a hacer mi particular cacería, algo que no me resultará difícil: algunas de mis presas llevan años en el mismo sitio y exhiben sin rubor la torpeza de sus dueños ante todos los peatones. Si ustedes son de esos a los que les molesta encontrarse por la calle con textos mal escritos, les invito a que un día cualquiera hagan lo mismo. Eso sí, aprovechen el paseo para comprar aspirinas. El dolor de cabeza está garantizado.

Ramón Alemán en www.lavadoradetextos.com

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