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LA PALMA. Hoy se cumplen 40 años de la erupción del Teneguía

Elblogoferoz.- “Había terminado de vendimiar y me dio por mirar abajo, miro al malpaís y veo una lengua de fuego reventando allí mismo, una hilera recta ardiente. ¡¡Entonces sí cogí miedo!!, ¿no iba a coger miedo? ¡¡Cogí miedo y partí a correr. Cogí por la Cuesta Cansada hacia fuera, que era por donde más derecho salía y no cogí vueltas ni nada. Dije para mí: ¡¡corre, corre para fuera, corre para Los Canarios!!”. Así relata Juan Carlos Díaz Lorenzo, que ha escrito la historia de la erupción del Teneguía, en La Palma, lo que sintió el agricultor Jesús Ramón Pestana Cabrera, vecino de Fuencaliente, posiblemente, la primera persona en presenciar el nacimiento del volcán.

Con la crisis volcánica de El Hierro como telón de fondo, la isla de La Palma conmemora hoy los 40 años de la erupción del volcán Teneguía, una de las erupciones más cortas de la histórica de Canarias, sobre todo si se la compara con la que duró seis años, en Lanzarote, en el siglo XVIII, y a la espera de lo que ocurra en la Isla del Meridiano.

Cuatro días antes de la erupción, el 22 de octubre, la estación hidrofónica de la Universidad de Columbia (EE.UU.) ubicada en Puerto Naos, registró en sus aparatos unos mil movimientos sísmicos, a un ritmo de cuatro por minuto. El 26 de octubre continuaban los temblores hasta mediodía, en que, de repente, cesó la actividad sísmica. Apenas unos minutos después de las tres de la tarde “se escucharon una serie de ruidos subterráneos seguidos de varias explosiones de cierta intensidad, que alarmaron especialmente a la población del municipio sureño, elevándose, poco después, una densa columna de humo negro que señaló el comienzo de la nueva erupción volcánica”, según relata el periodista Juan Carlos Díaz Lorenzo en su crónica sobre el nacimiento del Teneguía.

 

La erupción tuvo un período activo de 24 días y se calcula que el volcán arrojó a la superficie unos 40 millones de metros cúbicos de magmas

 

Volcanes de Cumbre Vieja en La Palma / fotosaéreasdecanarias.com

Hay diferencias entre el volcán herreño, aún sin nombre, y el Teneguía. Pese a que el 19 de julio el Instituto Geográfico Nacional (IGN) empezara a detectar una actividad sísmica inusual bajo El Hierro, no ha sido hasta ayer cuando se ha localizado el volcán submarino, de apenas 100 metros de altitud, pese a que se disponen de más medios técnicos que hace 40 años, cuando se produjo la erupción en La Palma. De hecho, en este último caso, la única información que se obtuvo llegó de casualidad, ya que la Agencia Americana de Información (USIA) observó una gran cantidad de terremotos, que no eran percibidos por la población, con una serie de hidrófonos que tenían instalados en el sur de La Palma para vigilar el paso de submarinos soviéticos.

Según el relato de Juan Carlos Díaz Lorenzo, “dos horas después del comienzo de la erupción, ya había dos bocas separadas entre sí unos cuarenta metros, por las que salían materiales incandescentes en medio de grandes ruidos, aunque por su escasa fuerza volvían a caer dentro de las fisuras, proyectando trozos hacia los alrededores y formando más tarde un pequeño río de lava.

Al anochecer se habían formado cuatro bocas situadas a poca distancia, lo cual, unido a su posición en el terreno, resultaba favorable -a juicio de los técnicos que entonces ya se habían personado en Fuencaliente- para la formación del río de lava, favorecido por un desnivel pronunciado de unos 200 metros y su previsible recorrido por una zona en la que no existían población ni cultivos, aunque desde el primer momento se temió por la integridad del faro”.

 

La lava brotaba a 1.100 grados de temperatura y discurría por la corriente a un promedio de 120 metros por hora a una temperatura de 850 grados

 

La costumbre en La Palma de poner nombres de santos a los volcanes hizo que se barajaran los de San Evaristo o San Estanislao, aunque finalmente prevaleció el de Teneguía, debido a su proximidad al roque de su mismo nombre, un pitón fonolítico al que se le calcula una edad geológica de unos 600.000 años.

La erupción tuvo un período activo de 24 días y se calcula que el volcán arrojó a la superficie unos 40 millones de metros cúbicos de magmas. Las lavas ocuparon una superficie de 2.135.000 metros cuadrados, de los cuales unos 290.000 metros cuadrados fueron ganados al mar. La lava, según los cálculos de los técnicos, brotaba a 1.100 grados de temperatura y discurría por la corriente a un promedio de 120 metros por hora a una temperatura de 850 grados. Al entrar en contacto con el mar, la temperatura del agua en la orilla superaba los 60 grados.

Carmen Romero Ruiz, profesora de Geografía de la Universidad de La Laguna y experta en la historia del vulcanismo en Canarias, explicaba hace unas semanas a Diario de Avisos que “el Teneguía, de todos los volcanes de La Palma, es el que tuvo la fase pre-eruptiva más corta, duró nada más que una semana”. En la mayoría de los volcanes esa fase suele ser bastante más prolongada. Por ejemplo, se especula con que el movimiento sísmico que ocurrió en 1936 en La Palma fue un precedente de la explosión del volcán de San Juan que se produjo en 1949, es decir, trece años después. Así que lo de El Hierro no ha hecho más que empezar…

 

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