Juan Velarde

DESDE MI ESCAÑO. No es lo mismo. Por Juan Velarde

Rubalcaba, por una vez y sin que sirva de precedente, tiene razón. Dijo en uno de estos mítines-charletas de fin de semana que el PSOE y el PP no son lo mismo. Es una verdad como un templo. A día de hoy, y a falta de otras alternativas democráticas por culpa de nuestro nefasto sistema electoral, los ciudadanos tendrán que decantarse entre una gestión de siete años de paro, de conflicto, de leyes superficiales y de gasto a manos llenas para mayor gloria de los amiguetes, sindicatos y gente con el carné en la boca o apostar por una formación que al menos aboga por llevar a cabo un proyecto de Gobierno como Dios manda (por mucho que esto le haga mucha gracia al candidato socialista).

Rubalcaba, insisto una vez más, es el aspirante que ha sido copartícipe, cómplice, parte interesada y sujeto activo en las decisiones del Gobierno a lo largo de estos siete años, una persona que se ríe bastante de las convicciones religiosas de otras personas pero, paradójicamente, decía amén a todo lo que proponía Zapatero, aunque fuesen medidas completamente disparatadas y sin una base sobre la que sostener dichos planteamientos.

Dentro de esos proyectos a los que Rubalcaba hizo la postura genuflexa tenemos los famosos 400 euros, los 2.500 euros del cheque bebé, la ley de memoria histórica, hacer que España sea barra libre del aborto, enfrentarnos con Estados Unidos, negar la crisis o darle a la maquinita de crear parados, a pesar de que el ahora candidato de Ferraz sabía la fórmula para acabar con el paro. Más bien será para ‘rubalcabar’ con el mismo, digo yo.

Lo que resulta innegable es que al calorcillo de unas encuestas cada vez más calientes para los de la sede de Génova y más gélidas que la Antártida para el socialismo, a Rubalcaba se le ‘rubalacaban’ las ideas, ya no sabe qué gracieta hacer en los mítines para que le escuchen, para conseguir al menos una leve carcajada. Si Felipe González fue un seguidor de las ‘cantinfladas’, el candidato socialista está imponiendo el estilo de hablar mucho sin decir nada. Si a Rajoy le acusamos, y además con razón, de no ser claro con sus propuestas, de Rubalcaba podemos decir que ni siquiera sabe lo que quiere ni cómo expresarlo. Por eso, desde luego, PP y PSOE no son lo mismo.

juanvelarde@gmail.com

 

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