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La Corte les permite seguir robando. Por Javier Zerolo

Buena fecha, víspera del Día de la Hispanidad, para conocer, leyendo un periódico norteamericano, que el Estado español ha vuelto a ganar una demanda contra Odyssey Marine Exploration Inc. por “la plata” de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Cuando en 2007 la empresa busca tesoros decidió llevarse a Florida 17 toneladas en monedas de plata y oro de ese naufragio, los españoles denunciaron los hechos ante la Corte estadounidense, argumentando que no habían cedido derecho alguno sobre el barco y su cargamento. La compañía utiliza vehículos submarinos a control remoto y equipos de alta tecnología para localizar y recuperar barcos hundidos en aguas profundas.

Ese año, tras meses de investigación y duro trabajo frente a las costas de Portugal, a más de mil metros de profundidad, Odyssey logró sacar del agua una buena cantidad de metal precioso: 500.000 monedas acuñadas en Perú a principios de 1800, valoradas en 500 millones de dólares. España, que ni siquiera había planteado la recuperación de lo que transportaba la fragata hundida por los ingleses en 1804, inició una `pelea´ judicial por lo que consideraba suyo. Paradojas de la vida, creerse dueño de algo que había sido robado a los mayas tras conquistar América a golpe de espada y cruz.

Y eso es lo que llama poderosamente la atención, cómo la Corte primero y un Tribunal de apelaciones de Atlanta después han dado la razón a los españoles. ¿No hubiera sido más justo entregar esas monedas a Perú y algunas de ellas, por ejemplo el 20%, a la empresa que sacó el tesoro del mar como compensación a su arriesgado y exitoso trabajo?

Desde luego, no son bobitos los españoles… Dejaron que Odyssey sacara del fondo del mar las valiosas monedas para después, sin mojarse los tobillos, acudir a la Justicia para reclamar la propiedad de lo que ellos habían robado anteriormente. ¿Cómo habrá justificado España en la Corte americana que las monedas de plata y oro le pertenecen? ¿Por la cara de Carlos III en los reales y escudos? ¿Aportaron quizá factura de compra del oro y la plata antes de acuñar las monedas en Lima?

Aquellos saqueadores, amigos de lo ajeno, aventureros sin moral ni principios, no deberían tener defensa posible. Al contrario, sería un gesto de arrepentimiento entregar esas monedas a entidades o fundaciones que hicieran escuelas, hospitales y acciones de promoción social en aquellos lugares que los conquistadores arrasaron. Destruyendo civilizaciones, aniquilando su dignidad y mangando su riqueza. Esa que ahora un tribunal de Atlanta le vuelve a entregar a España. Quinientos años después y siguen robando.

http://www.javierzerolo.com

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