Juan Velarde

DESDE MI ESCAÑO. Lleno, por favor. Por Juan Velarde

José Blanco no piensa dimitir por las acusaciones de un empresario que le acusa de haber aceptado un soborno. En realidad, no sorprende que el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno piense quedarse en su lugar porque quien ha atizado al PP por el caso Gürtel y tratar como chorizos a quienes solamente eran imputados no va ahora a defraudarnos dando una lección de ética. En su mundo peculiar, son los otros los que deben marcharse, él seguirá apegado (o pegado) a sus sillones porque así toca. Y no será, desde luego, porque esté carente de combustible…económico.

Lo que es seguro es que Blanco diría en la gasolinera de marras esa manida frase de ‘Lleno, por favor’. Pero, ¿de qué lo llenanos? Eso es lo que hay que discernir. Y es curioso que este señor del Palas del Rey no niega los hechos en sí, reconoce el encuentro clandestino y de película de los hermanos Cohen en una gasolinera de un pueblo de Lugo, pero luego dice que en realidad él no aceptó nada, que escuchó la propuesta y que se quedó tan ancho. Guste o no, eso se llama, aquí y en Pekín, cohecho, aunque sea de forma pasiva porque nadie se mete en el vehículo oficial de todo un ministro, le ofrece lo que sea y éste se queda tan tranquilo, teniendo además la escolta de la Guardia Civil y de la Policía Nacional para que se lleven al individuo en cuestión que actúa con tan mala praxis.

Evidentemente, estamos expectantes (Blanco diría epectante) a la comparecencia del portavoz el próximo viernes tras la rueda del Consejo de Ministros. Veremos a ver si esa locuacidad que tenía antaño, hablando de corrupciones genovesas, de listas peperas repletas de imputados y de que nunca el PSOE llevaría a un solo sospechoso de trinque y delinque en sus listas la saca a colación frente a la prensa, se atreve a dar las explicaciones necesarias o demostrar que él jamás puso un pie en esa gasolinera para tratar asuntos que nada tienen que ver con rellenar el tanque.

Otra cosa, claro está, es que el señor Blanco haya ido a llenar otra clase de depósitos, que también requieren liquidez para poner en marcha otros negocios. Todo está por ver, desde luego, pero ya es una señal más que fiable el hecho de que dos de los tres señalados por el empresario de aceptar el sobornete hayan tenido que dimitir de sus escaños de parlamentarios regionales en Galicia, dos sujetos bobainas y tontorrones, del PP y del BNG, porque además no sólo parece que pillaron cacho, sino que se conformaron con menos parné que el ministro y éste, a las 0.00 horas del 6 de octubre de 2011 sigue en su puesto.

juanvelarde@gmail.com

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