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EL PERDIGUERO. Una canaria en las cárceles castristas, abandonada a su suerte por el gobierno canario. Por Fernando Fernández

Marta Beatriz Roque Cabello es una ciudadana española,  economista, hija de emigrantes canarios, nacida en Cuba hace 66 años. Su padre, natural de Gáldar, y su madre, de La Gomera, emigraron a Cuba en busca de mejores condiciones de vida para sí y para los suyos, como cientos de miles de canarios en la diáspora.

Desde 1997 padece una de las peores situaciones que pueden afectar a una persona. Es perseguida y presa por expresar sus ideas. Una disidente, una presa de conciencia en la terminología cubana, ahora en libertad condicional y vigilada, desde que después de dos huelgas de hambre, su salud se deteriorara gravemente. Su delito fue firmar un documento, junto a otros 3 dirigentes de la disidencia, que bajo el título “La patria es de todos”, presentaron para su discusión en el V Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en La Habana en junio de aquel año. El documento puede ser leído en Internet. En él se propone la apertura de un debate democrático sobre la historia y el presente de Cuba, que permita un proceso de reformas democráticas para el futuro y termina afirmando que “es mejor discutir soluciones ahora que enlutar la Patria mañana».

Los firmantes del documento no eran gusanos del exilio de Miami. Nacidos en Cuba y educados en la revolución,  uno de ellos, Vladimiro  Roca, es hijo de Blas Roca, un destacado dirigente del Partido Comunista de Cuba. El 16 de julio de 1997, sus cuatro autores, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Félix Bonne y Marta Beatriz Roque, fueron detenidos por la Seguridad del Estado. Se les encarceló sin juicio hasta que en marzo de 1999 fueron condenados a penas de prisión de hasta 15 años. Marta Beatriz fue llevada a la prisión de mujeres de Mantonegro, donde le fueron negados hasta los medicamentos necesarios para algunas de sus dolencias, de los que conservo un listado manuscrito que me hizo llegar una activista cubana de los derechos humanos. Nada especial, aspirinas para mejorar su insuficiencia coronaria, un anti-hipertensivo y unas pastillas para controlar su diabetes.

En el juicio en que fueron condenados, una farsa televisada del que conservo un vídeo, la principal prueba fue el fax que, con sus firmas, ellos mismos habían enviado al Comité Central. Mientras permanecían en prisión recibieron presiones constantes de sus captores, que les ofrecían la libertad a cambio de  abandonar el país, a lo que se negaron.

Desde que tuve conocimiento de su detención y que entre ellos se encontraba una mujer canaria, he promovido numerosas iniciativas, siempre de manera respetuosa, acorde con los principios de la diplomacia internacional, en los más diversos foros y en la prensa española e internacional. No es eso lo que quiero recordar ahora.

Las Damas de Blanco rezándole a Santa Rita / pinceladasdecuba.com

Solo resumiré que Marta Beatriz ha sido sucesivamente detenida y puesta en libertad. Formó parte de la disidencia cubana del grupo de los 75 prisioneros de conciencia condenados en la primavera negra del 2003. En libertad condicional y vigilada, vive sola en una modesta casa de apenas 30 metros cuadrados,  rodeada de agentes de la seguridad del estado y miembros de los  CDR (comités de defensa de la revolución), que la insultan cuando se atreve a salir de su casa.

En septiembre el régimen castrista ha recrudecido la represión. Según  la Comisión  Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, en septiembre hubo al menos 563 detenciones por motivos políticos en la isla, la cifra más alta en los últimos 30 años.

Una de ellas la  de Marta Beatriz Roque, según me alertaron sus familiares, la tarde en que fue secuestrada durante unas horas,  mientras caminaba por la intercepción de las calles Acosta y San Miguel, junto a Berta Soler, integrante de las llamadas Damas de Banco, y al ex preso político Armando Ramos. Según  Marta, fue agarrada por un brazo e introducida en el interior de un vehículo, en el que un llamado teniente coronel “Camilo” y un mujer mulata no identificada la amenazaron y golpearon en la cara, en los senos, en el abdomen y en sus riñones, antes de dejarla abandonada en una calle cercana a su propia casa, con la cara inflamada por los golpes y sangrando por la boca.

Hasta aquí el relato de unos hechos. Añadiré algunos comentarios y el relato de algunas  experiencias personales. En todos estos años, ni he estado solo ni el fracaso ha sido el resultado de tantas iniciativas y gestiones. En febrero de 1998, días después de la visita de Juan Pablo II, gracias a la mediación del entonces cónsul general de España en La Habana, Eduardo de Quesada Fernández de la Puente (vinculado a Tenerife), recibí  a un grupo de mujeres que me hicieron un relato pormenorizado de la situación de los presos políticos cubanos y me plantearon diversas peticiones. Fruto de aquellas gestiones, Elena Roque, hermana mayor de Marta, recibió autorización para salir de Cuba y exiliarse  a Estados Unidos, donde permanece junto a algunos familiares

Martha Beatriz Roque

En 1999, un amigo común organizó un encuentro en Lanzarote con José Saramago, a quien relaté la situación de Marta y le pedí su mediación ante las autoridades cubanas para lograr su libertad. Ante su silencio e inhibición, medio año más tarde le expresé la misma solicitud en una carta abierta publicada en algunos medios. No obtuve respuesta ni resultados, pero mi carta fue leída por unos familiares de Marta, residentes en Gran Canaria. Gracias a aquella carta, ellos pudieron reanudar sus contactos con Marta y desde entonces representan la única ayuda que nuestra paisana recibe en Cuba. Desde entonces todas mis iniciativas las he adoptado de acuerdo con ellos y con la propia Marta Roque. Entre ellas y después de años, que Marta recibiera un pasaporte español al que tenía derecho y le había sido  denegado o “no tramitado” por los representantes de España en La Habana. En esta ocasión conté con la ayuda de Isidoro Sánchez, que a través de una viceconsejera del gobierno canario, agilizó o allanó ciertos obstáculos.

Desde esa misma fecha, hace ya casi 2 años, la familia de Marta Roque Cabello ha tratado que el Gobierno de Canarias, a través del departamento  correspondiente, le conceda una ayuda a la que tiene derecho como canaria residente en el exterior y carente de medios económicos. Yo personalmente hablé telefónicamente con el funcionario responsable de su tramitación y mi experiencia fue verdaderamente lamentable. Me consta que el  presidente del Gobierno fue conocedor  de esa situación. El portavoz gubernamental arguyó en una ocasión que al gobierno no le constaba petición alguna en este sentido, lo cual es rigurosamente falso. Después de muchas dilaciones y falsas excusas, argumentando injustificables sinrazones, esa ayuda ha sido denegada. No es eso lo peor, duele más el desprecio que recibe de los representantes de España y de la Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera, deseosos de no molestar a las autoridades castristas.

No puedo entenderlo, pero lo cierto es que a fecha de hoy, una canaria continúa siendo represaliada, perseguida y maltratada en Cuba y abandonada a su suerte por el Gobierno de  Canarias.

Fernando Fernández

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