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CORTO… Y CAMBIO. Demolition Man. Por Carmen Ruano

Así a primera vista, José Miguel Pérez no aparentaba ser un tipo enérgico, máxime cuando no perdió de milagro el congreso extraordinario que lo aupó la secretaría general de los socialistas canarios después de soltar un discurso a la militancia que casi duerme al personal que, por momentos, llegó a confundirlo con Pepe Segura dando una lección magistral de termodinámica aplicada a las embarcaciones de pesca de las costas de Senegal.

A pesar de su verbo pachorrón y su entonación gregoriana, a Pérez no le tembló la mano cuando, pocos meses después, dinamitó la agrupación de Santa Cruz y la Ejecutiva Insular. El nacimiento de Socialistas por Tenerife fue un daño colateral que arañó a Julio Pérez en la capital tinerfeña y levantó una borrasca en La Laguna de tal magnitud que Gustavo Matos que llevaba toda la campaña con la corbata ondeando al viento terminó ahorcándose con ella.

Después de las elecciones, el nuevo secretario general se arrimó a Paulino Rivero para apuntalarlo como presidente para que el nacionalista, a su vez, apuntalara a Zapatero que, finalmente, terminó con una aluminosis insalvable, de la que se libró Rubalcaba –por ahora- porque se apartó justo a tiempo.

Apenas había tenido tiempo de estrenar el coche oficial cuando los socialistas palmeros empezaron a darle disgustos, así que Pérez, tranquilamente, dinamitó el partido en Los Llanos de Aridane y en Santa Cruz de La Palma y los consejeros del Cabildo están, por ahora rodeados y en el punto de mira de su fusil. El que se mueva, no es que no salga en la foto como ocurría en tiempos de Alfonso Guerra, es que le pegan un tiro en la militancia. Y adiós.

El Puntal se creía a salvo cuando, a punto de terminar las vacaciones, una revuelta en la isla de El Hierro, le obliga, de nuevo a adoptar medidas drásticas sin que le tiemble el pulso. Ultimátum, burofax y ¡pum!, los socialistas de El Hierro pasaron a mejor vida –nunca mejor dicho, porque ahora, en el poder, al menos cobran un sueldo-.

Y ahora La Gomera se ha convertido en otra bomba de relojería a punto de saltar por los aires porque Elena Valenciano, la número dos de Rubalcaba, ha enfilado a Casimiro Curbelo. El propio Rubalcaba, ayer mismo, desvelaba que Pérez –que andaba haciéndose el sueco- ya sabía el final de esta historia: Casimiro ¡kaput! Sólo que los gomeros, que son muy suyos, cambiarán la consigna por ¡PSOE, kaput!, al menos en esa Isla.

Sin embargo, a quien empieza a preocuparle el festival pirotécnico del secretario general del PSOE canario es a Paulino Rivero. No parece que su vicepresidente controle la situación y si José Miguel Pérez sigue dando petardazos es cuestión de tiempo que se vuele sus propias bolsas escrotales y entonces, ¡adiós Gobierno! Saltarán todos por los aires.

cruanovillalba@gmail.com

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